martes, 24 de julio de 2012

Cristina, Scioli y el relato de la cadena nacional “del miedo y el desánimo”

La presidenta Cristina Fernández volvió a denunciar ayer el papel abiertamente político de la comunicación hegemónica, empeñada en desmoralizar a sus audiencias y desgastar así al gobierno. Cristina definió a los medios opositores como “la cadena nacional del miedo y el desánimo”.
Se trata, claro, de otro round en la pelea que el kirchnerismo libra contra el cerco informativo que construyen las corporaciones dominantes y sus voceros periodísticos, dedicados a imponer su propia agenda de temas y en construir relatos acerca de los conflictos que se suscitan, especialmente aquellos que afectan a la coalición gobernante.
A modo de ejemplo, en estos últimos días los periodistas de los medios opositores se ajustaron muy obedientemente a una suerte de “minuta” comunicacional muy precisa. Sin excepción, todos los “analistas” coincidieron en afirmar que la ayuda ofrecida por el gobierno nacional a la administración de la provincia de Buenos Aires para resolver la “crisis del aguinaldo” -concretada en el préstamo de 600 millones de pesos de la ANSES a la Provincia más la autorización para emitir bono de deuda por 900 millones de pesos-, fue una respuesta defensiva ante una abrupta caída en la imagen positiva de la presidenta Cristina. (Véanse los textos de Fidanza, Fontevecchia, García, Jacquelin, Morales Solá, Laborda, Kirshbaum, Van der Kooy y Aulicino, en cadena gráfica, desde el jueves pasado hasta ayer mismo).
Esto es: según el relato de la prensa gráfica opositora, el envío de una ayuda extraordinaria fue una medida exclusivamente dictada por los sondeos de las principales encuestadoras (de las cuales sólo se identifica en un articulo a la consultora Poliarquía), sondeos que eran supuestamente coincidentes en señalar que “la mayoría de la población entendía que la demora en el pago del aguinaldo de los bonaerenses, era consecuencia de una decisión de la Casa Rosada. Y en esa sintonía, reflejaban una caída de la imagen positiva de la Presidenta.”
Esta lectura intencionada también incluía otros supuestos.
Por caso, que el gobierno nacional dispone de “cajas” inagotables, en el Banco Central y en la ANSES, con fondos siempre disponibles para auxiliar a cualquier administración provincial deficitaria.
Otro supuesto implícito o velado, es que la administración encabezada por Daniel Scioli no cometió ningún error en su planificación, y que su crisis de los aguinaldos simplemente “estalló”.
Y también, que Scioli fue víctima de un engaño. Se lo habría forzado a impulsar un revalúo del impuesto inmobiliario rural con la promesa de enviarle 2.800 millones de pesos y que lo estafaron al enviarle sólo mil.
Y que esta “mezquindad” del gobierno nacional (que siempre tuvo los fondos a disposición) obedece al intento de señalar a Scioli como un mal administrador, para dañarlo en su imagen pública como futuro candidato a presidente.
La situación podría ser narrada de otro modo.
Quienes monitorean la planificación anual de la provincia de Buenos Aires habían advertido con mucha antelación que, dada la situación financiera internacional, las posibilidades de endeudarse estaban seriamente restringidas. Y que el déficit presupuestado pero no cubierto (6.000 millones de pesos) habría de evidenciarse en el mes de julio, a la hora de pagar los aguinaldos. Scioli confió en exceso en la extorsión latente que supone una crisis financiera en la provincia de Buenos Aires para el gobierno nacional. No se “sentó sobre la caja” sino que se “dejó estar” a la espera de la ayuda obligada de su hada madrina, la residente en Olivos.
Según este otro relato, Scioli se marcó la cancha solo, por su impericia a la hora de planificar un gasto público compatible con los ingresos reales y no con los soñados. Y se pegó un tiro en el pie al decidir candidatearse prematuramente a la presidencia cuando Cristina sólo había cumplido seis meses al frente del Ejecutivo nacional, lo que -previsiblemente- le otorgó otro volumen (electoral y mediático) a la discusión. Scioli hizo mal las cuentas, económicas y políticas.
Cristina respondió según su lógica: ella no endeuda al país hoy, para que mañana lo pague otro, es una buena administradora y le exige a los gobernadores ser responsables. “Los recursos no son de chicle”, dijo, al tiempo que enviaba la ayuda.
Como escribió, hace no mucho, Nicolás Casullo: “La presidenta no se equivoca cuando apunta que se trata de una disputa por los relatos”. Ayer, volvió a poner en escena el conflicto que afronta este gobierno ante las corporaciones y sus voceros. Scioli estaba sentado a su lado, escuchando. Sería bueno para este proyecto nacional, popular y democrático, que se haga cargo de esta pelea, que no es sólo discursiva.

jueves, 19 de julio de 2012

Scioli y los costos de su prematuro desafío electoral a Cristina

La falta de timing de Scioli, la que puso en evidencia al anunciar anticipadamente su candidatura a la presidencia de la Nación, sumada a su impericia para administrar la crisis financiera de Buenos Aires (la provincia), tal vez haya otorgado a la Presidenta el escenario propicio para reformular una alianza que comenzaba a resultarle gravosa, en términos políticos y presupuestarios.
La opción de Scioli por el desdoblamiento del pago del aguinaldo a los trabajadores estatales bonaerenses ante el angostamiento presupuestario, su defensa a ultranza de una política de seguridad abiertamente enfrentada con los lineamientos nacionales, así como las escenas de “fulbito” en La Ñata con los opositores Macri y Moyano (tan celebradas y difundidas por la prensa hegemónica), sus publicitados coqueteos con Roberto Lavagna, Alberto Fernández y Julio Bárbaro (entre otras viudas ficticias del aquel kirchnerismo fundante), difícilmente puedan ser interpretadas como gestos de compromiso con el proyecto que encabeza Cristina, la tan votada. Y, de allí, la necesaria reformulación de esta convivencia, tan difícil.
Scioli es esquivo a poner la cara a la hora de tomar medidas “antipáticas” para los ganadores de un ciclo de muchos años de crecimiento a tasas chinas; por caso, cobrarles impuestos. Resulta clara la requisitoria que le formuló Cristina en ese acto que compartieron a disgusto en General Rodríguez. Dijo la Presidenta: Gestionar implica “el pelear también, porque muchas veces hay que discutir cuando uno administra en nombre del pueblo; tenés que enfrentarte muchas veces con intereses, lo que no quiere decir confrontar, porque siempre hay que optar, sobre todo en economía”. Obviamente, el reclamo apuntó a reordenar “el modelo” económico bonaerense y alinearlo con la Nación.
Sucede que Scioli descubrió, de golpe, para su asombro, que no cuenta con financiamiento externo para cubrir su déficit presupuestario y, neoliberal al fin, propuso ajustar sus cuentas pegando abajo, ralentando obra pública, anticipando la jubilación de empleados estatales, desdoblando aguinaldos. Y, entonces, ¿cómo se resuelve esta disputa de visiones ideológicas y políticas entre la presidenta de la Nación y el gobernador de la provincia más importante, ambos dos legitimados por el arrollador voto popular que acompañó al FPV en octubre?
Al respecto, el ex gobernador bonaerense Felipe Solá, señaló: “Tiene que haber un acuerdo político, en el cual Scioli deberá ceder mucho”. Y agregó: “El Gobierno (nacional) ha gobernado más seriamente que Scioli por lo que “a partir de ahora, Scioli tendrá que moverse con más inteligencia de la que se ha movido. O sea, Scioli deberá reconocer los límites de su “autonomía relativa” en los marcos de un proyecto político (que conduce Cristina y él dice acompañar), sentarse y “negociar a pérdida”. ¿De qué se trata?
Desde su columna dominical en “Pagìna/12”, Horacio Verbitsky planteó una hipótesis acerca del posible resultado de esa negociación a pérdida: “Scioli va comenzando a comprender que antes de 2015 viene 2013. En ese año podría librarse del tormento de la administración y encabezar la lista de candidatos legislativos del Frente para la Victoria, con la lealtad a la presidente que proclama cada vez que se enciende una cámara y por la cual ha sido candidato a tres cargos distintos en 2003, 2007, 2009 y 2011.”
Hay otro camino, claro, para Scioli: saltar el cerco y convertirse ya en uno de los jefes de la oposición a Cristina. Así lo señaló Alejandro Horowicz: “La oposición (bonaerense) no puede respaldar a Scioli más allá del parloteo; el gobernador solicita, requiere, necesita dinero fresco. O lo genera mediante impuestos provinciales (después de todo, esa sería la retraducción práctica de la andanada discursiva presidencial) o lo recibe del Poder Ejecutivo. La oposición no puede apoyar una cosa ni lograr la otra, por tanto sigue en el limbo, carece de política propia. No es la lealtad la que le impide a Scioli invertir las alianzas, sino la dura materialidad de la política práctica. Salvo que decida inmolarse.”
Scioli, por el momento, se empeña en fugar hacia adelante, antes que inmolarse. ¿O qué otra cosa distinta supone el acuerdo a quince años con los dueños de los “bingos” para pagar el aguinaldo en la mitad de este año? En lo inmediato, suponemos, se abrirá un camino de negociación, la búsqueda de un equilibrio sustentable para la gobernabilidad kirchnerista en los próximos meses, que permita resolver la situación financiera bonaerense sin descargarla sobre los sectores populares.
Pero, además, está latente el conflicto político. ¿Cómo se compatibiliza esa impotencia en la gestión con el desafío irresponsable que formuló al adelantar la sucesión presidencial y debilitar a Cristina, señalándola tan prematuramente (saltando tantos escenarios posibles) como un “pato rengo“? Parece difícil que Scioli pueda seguir adelante en su contradictorio papel de dirigente con ambiciones presidenciales y a la vez exhibirse como un gobernador que no puede administrar su provincia sin ayuda del gobierno que encabeza Cristina. Tal vez, Scioli deberá moderar sus entusiasmos deportivos y electorales porque ningún desafío es gratuito. Nadie potencia a un opositor siempre en ciernes, a un aliado que a pesar de sus declaraciones de lealtad parece empeñado en tensar la cuerda y provocar.

jueves, 12 de julio de 2012

Cristina y su enésimo combate por el relato

La prensa hegemónica se hizo en estos días un festival comentando las dificultades (mejor dicho: la imposibilidad) que afronta la gobernación de la provincia de Buenos Aires a la hora de pagar el medio aguinaldo de los empleados públicos dependientes de la administración provincial.
Y esos medios opositores festejaron más aún cuando esta situación les permitió proponer lecturas insidiosas acerca de un supuesto “ahogo financiero” planificado desde el gobierno nacional en perjuicio del gobernador Daniel Scioli, ejercido como una suerte de disciplinamiento a este aliado que (¡faltando nada menos que tres años y medio!) anunció su candidatura a la presidencia de la Nación, en las elecciones de 2015. Se trataría, dicen, de un “castigo” a esa vocación por adelantar el relevo del “pato rengo” Cristina y no de una falla en la capacidad de administrar Buenos Aires, la provincia.
Hubo más para la comidilla de esa prensa opositora. La filtración de una grabación de los dichos de un intendente según la cual Cristina habría comentado en una reunión su deseo de destituir a Scioli. Y, después, una conferencia de prensa del gobernador quien (luego de confesar sus imposibilidades presupuestarias) afirmó haber mantenido una conversación telefónica con Cristina, quien le habría confirmado su vocación de “seguir trabajando juntos”.
Por cierto, el contenido de esa conversación telefónica entre la Presidenta y Scioli fue también objeto de especulaciones periodísticas. La mejor, lejos, fue la atribuida a un “osado” contertulio en una reunión de alcaldes. Dijo que la Presidente le respondió al Gobernador en una frase: “Lo que yo tenga que decirte, te lo digo por cadena nacional”, desmintiendo cualquier mensaje por terceros, según la oportuna crónica.
Y, así, llegaron, en este contexto de versiones, la Presidenta y el Gobernador a verse las caras en un acto celebrado ayer en el partido bonaerense de General Rodríguez, y que fue efectivamente transmitido por cadena nacional. Más allá del anuncio formal de una importante inversión extranjera orientada a la producción de maquinaria agrícola, Cristina tomó por las astas la cuestión del financiamiento de la Provincia. “Podría contarles que desde el año 2003 a la fecha, entre coparticipación y todo tipo de transferencias directas o indirectas, aplicación presupuestaria, Asignación Universal por Hijo, la Nación le ha transferido a la provincia de Buenos Aires 400 mil millones de pesos, una cifra inédita.”
Y también formuló un derrotero a cumplir: “Por eso me gusta hablar con números, a mí me gusta mucho administrar y gestionar, tuve un gran maestro para esto, que me enseñó que no hay manera de poder sobrevivir ni como político ni como empresario ni de ninguna otra manera si uno no administra y gestiona.”
Pero, además, en obvia réplica al relato de quienes la cuestionan por su talante “crispado“, dijo que esto implica “el pelear también, porque muchas veces hay que discutir cuando uno administra en nombre del pueblo; tenés que enfrentarte muchas veces con intereses, lo que no quiere decir confrontar, porque siempre hay que optar, sobre todo en economía”.
Hasta ahora, Scioli optó por hacer la plancha, por “borrarse” de todas y cada una de las peleas que emprendió el kirchnerismo ante los poderes corporativos. Se trata de un “dirigente” con aspiraciones presidenciales que, dado que gerencia “sin ideología”, ante las cuestiones decisivas que han atravesado las luchas políticas de la última década optó por “no pagar costos”.
Scioli no emite opinión ante ningún debate, no sabe, no contesta, refugiado apenas en su declarada “lealtad” hacia el proyecto inaugurado en 2003, mientras goza de un compacto blindaje mediático. Pero, hoy esa estrategia de silencio planificado se agota, en tanto la parte que le toca, la administración de la provincia de Buenos Aires, se derrumba.
Cristina aborda en público el conflicto e intenta -en disputa con ese cerco comunicacional- hacer inteligible para las mayorías las causas de este grave desorden presupuestario (y fundamentalmente distributivo) en la provincia más importante del país. Por enésima vez emprendió el combate por “el relato” que disputa con la comunicación dominante. Frente al simulacro de “gestión” apolítica que esgrime Scioli, ella “politiza”.

domingo, 8 de julio de 2012

Fontevecchia: ¿autocrítica del odio?

Jorge Fontevecchia publica en “Perfil” una editorial en la que -bienvenida la paradoja- cuestiona el nivel de aceptación que alcanzan sus propias manipulaciones de la opinión pública. Así es que aconseja a su público-objeto -“sectores de alto nivel de ingresos y educación”- que no sean tan crédulos y que moderen sus entusiasmos coyunturales por Moyano, hoy, o por Duhalde, ayer nomás, como respuestas posibles frente al kirchnerismo.
Es curioso que formule esta advertencia quien tanto ha contribuido a promover estas ilusiones. Y es muy significativo que identifique al “odio” como motor de esas preferencias equivocadas.
Su texto bien podría ser leído como una suerte de crítica del “antikirchnerismo intenso” que, cegado, acompaña cada operación de la prensa opositora. “¿Por qué les resulta especialmente verosímil la mayoría de los pronósticos negativos sobre el kirchnerismo?”, inquiere Fontevecchia.
Una pregunta interesante, dirigida (en apariencia) a esa minoría que él mismo alimenta (ese público tan crédulo) pero que en realidad puede ser interpretada como una autocrítica formulada desde la propia maquinaria de imposición cultural.
Citando en exceso, al borde del plagio, su texto reenvía a un artículo de Luis Tonelli, publicado en la revista “Debate”, y especialmente a su mención de la “inducción retrospectiva” que domina a aquellos actores que imaginan el resultado probable de un proceso político (“Cristina no pudo completar su mandato”, por caso) y actúan hoy como si ya hubiera sucedido.
Y vuelve a mentar “el odio” como un sentimiento que enturbia la comprensión de la realidad y está en la base del “pensamiento ilusorio” que termina orientando la expectativa de los opositores hacia lo que sería más placentero en lugar de lo que sería más probable.
Todo bien, hasta aquí, hasta el punto en que denuncia la obnubilación del oposicionismo bobo al Gobierno, que muta en su adhesión a partidos o dirigentes, no porque crea en sus propuestas o simpatice con ellos sino porque sólo apuesta a su capacidad de “daño”.
Donde la embarra (y se delata) es cuando postula su propio wishful thinking al anunciar que el kirchnerismo actuará especularmente: “Lo habita el mismo odio que nubla la razón de sus opositores, y el día que cambien los equilibrios de poder cometerá tantos errores como quienes hoy lo enfrentan.”
El kirchnerismo ya enfrentó equilibrios de poder adversos (nació con tan sólo el 22 por ciento de los votos, perdió la lucha contra “el campo” en 2008 y las elecciones bonaerenses en 2009), y la matriz de su convocatoria nunca fue “el odio”. Sí, el reclamo al apoyo popular a la hora de afrontar los sucesivos conflictos, identificando a los adversarios, señalando el interés de la mayorías como sustento de sus políticas, siempre en el marco de las instituciones democráticas. Está claro que, después de 2003, el odio en la política argentina no se comparte, es “gorila”, reaccionario, opositor y, a menudo, destituyente. Y es el principal combustible de la prensa canalla.

sábado, 7 de julio de 2012

Las bravatas de Moyano, Cristina da pelea y otras cuestiones

Foto: Le Monde Diplomatique, Julio 2012
En la noche del jueves, Hugo Moyano estuvo nuevamente de visita en TN, su tribuna televisiva favorita ahora, con Van der Kooy y Blanck como entrevistadores. No agregó mucho a su repertorio de críticas al Gobierno, y especialmente a la presidenta Cristina Kirchner, a quien calificó (otra vez) de “soberbia”, “autista” e “irresponsable”. Es decir, siguió cavando su trinchera sin proponer una sola alternativa más allá de la confrontación.
Un dato curioso: estimó en “más de cien mil personas” la concurrencia alcanzada por su acto. Un acto que había generado tantas expectativas en la oposición en su supuesto carácter de “inicio de la larga marcha del postkirchnerismo” y que dejó (para ellos) sabor a poco, a punto tal que ni los más entusiastas se acercaron a esa cifra. Fue flaca la masividad de la respuesta popular ante la convocatoria (si se la compara con otras marchas protagonizadas por el sindicato de camioneros), fue casi nulo el impacto del paro (la vida cotidiana siguió su curso normal) y patente el aislamiento de “Hugo” en la interna gremial, de cara a las próximas elecciones en la CGT.
La génesis de este conflicto, sus causas, se nos escapan. Tal como lo expresó Horacio González, en la edición dominical de “6,7,8”, discutiendo esta cuestión: “Yo no me alegro de lo que pasó. A mí me causa mucha sorpresa que haya pasado esto, pero no lo festejo. No me sumo a los que dicen que es funcional a tal o cual. Porque me parece que es algo desgarrador lo que ocurrió y todas las opiniones que presenta el informe revelan hasta qué punto hay un stock de oportunismo generalizado en la Argentina que se infiltra a través del paso que da Moyano, que es un paso en un punto inexplicable si no hubiera cosas que el común de los mortales desconocemos. Pero que es un paso inexplicable que anuncia formas sombrías sobre la política argentina. El paso que dio Moyano es un paso en falso que yo lamento.”
Aquí, en este blog, expresamos la expectativa de que Moyano formulara en su discurso en la Plaza lineamientos cercanos al documento de la CGT, redactado por Juan Carlos Schmid y Facundo Moyano, ofreciendo una visión de la situación del país, de los conflictos que afronta el proyecto nacional y popular, del papel de los trabajadores en esta coyuntura, y diferenciando sus críticas del discurso opositor que vehiculan los medios masivos. No lo hizo y prefirió atacar a Cristina, rozando el insulto, y estableciendo una diferencia tajante e irreversible.
Así fue señalado por Mario Wainfeld, al día siguiente del acto: “Es la política: todo paro es político, los generales o extendidos mucho más. Descalificar lo de ayer por esa redundancia es indebido. Más atinado es preguntarse si la coyuntura nacional y mundial justifica el camino irreversible que tomó Moyano. Para este cronista, el enfrentamiento es desproporcionado a las diferencias y la creciente soledad del jefe camionero refleja su representatividad política. La paradoja de reclamar “diálogo”, mientras se aísla.”
En ese marco de ideas, leímos un artículo de María Esperanza Casullo, donde se arriesga una idea provocativa: el kirchnerismo (con Néstor, antes, con Cristina, ahora) “no le teme ni le rehúye al conflicto, sino que, por el contrario, lo busca.” ¿Será así, o será tal vez que la experiencia política iniciada en 2003 se ha visto obligada a enfrentar diversos desafíos sectoriales que, luego, se convirtieron en conflictos que el kirchnerismo se esforzó en “construir” para así volverlos inteligibles mientras libraba la batalla? ¿Buscó Cristina confrontar con Moyano?
Es muy distinto no rehuir la pelea que ir a buscarla. No la vemos a Cristina con ánimo peleador, buscando por allí a quién mojar la oreja para sentirse en su salsa. La vemos, sí, con temple, con actitud para dar respuesta cuando la obligan, o cuando el avance del proyecto requiere asumir nuevos desafíos (lo que quedó claro en la disputa con el “campo” por las retenciones, con Clarín por la Ley de Medios, o con los bancos por las AFJP, o con Repsol por YPF). No como resultado del “gusto por el conflicto” sino de una vocación política que no se atemoriza cuando, en este caso, un aliado se pasa de vereda y (apañado por las corporaciones dominantes y otros aliados de ocasión, fragmentos de ese “stock de oportunistas” siempre disponible) se atreve a plantar banderas en la Plaza de Mayo, nada menos, frente a un gobierno peronista. Moyano se subió al “ring” de la política, sin haber ganado ninguna preliminar electoral. Sus créditos eran de otro orden.
Pero, más allá de la discusión acerca del ánimo peleador del kirchnerismo, y de sus dificultades a la hora de volver comprensible para el conjunto social este conflicto, Casullo señala un aspecto inédito en esta confrontación: “La puja con el FMI, la crisis del “campo” o el largo enfrentamiento con Clarín, en todos estos casos, se trataba de una disputa entre el Gobierno y sus (cambiantes) aliados de un lado y un adversario externo a su coalición del otro. Pero el conflicto con la CGT dicotomiza, por primera vez, la propia base del kirchnerismo.” Y es cierto.
Tal como opinó Ricardo Forster: “Cristina fue votada por el 55% de la sociedad, en su mayoría trabajadores. Esto implicaría una ruptura entonces entre ese sector, el que participó de la plaza, y el Gobierno. No sé si se puede hacer una transferencia inmediata. De haber elecciones, gran parte de esa plaza seguiría votando por el kirchnerismo. Esto no significa que no haya que tomar con actitud crítica lo que ha sucedido, que haya que festejar con alegría que se rompan los vínculos con un sector sindical no menor y que esa ruptura se haga bastante intempestiva.”
En el centro del relato opositor, de sus predicciones fallidas, siempre estuvo presente el anuncio del final abrupto de las relaciones con “el sindicalista Hugo Moyano”. Esta “Plaza del No” a Cristina, poblada por trabajadores, señala una pérdida, una concesión a quienes acechan, pronosticando el fracaso del proceso de transformaciones iniciado en 2003. Obviamente, Moyano leyó mal las elecciones de octubre.

martes, 26 de junio de 2012

Hugo Moyano: el solicitante descolocado

"Me detengo un momento
por averiguación de antecedentes
trato de solucionar importantísimos
problemas de estado;
vena mía poética susúrrame contracto
planteo, combinación
y remate."
Leónidas Lamborghini


Fue realmente bochornosa la intervención de Moyano en el piso de TN, teniendo de interlocutor a Bonelli, que le iba poniendo palabras en la boca. Como nunca, el dirigente de los camioneros fue, literalmente, “hablado” por el Grupo Clarín. Raro, en un tipo con tanta experiencia, especialmente que ceda tanto en este intercambio:
Marcelo Bonelli: Esto acaba de llegar, es de la agencia oficial TELAM, dice que el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, firmó esta noche la denuncia penal que será presentada contra Pablo y contra usted como responsables de la situación generada por el paro injustificado que llevan adelante desde el sindicato de camioneros.
Hugo Moyano: Yo le digo al ministro que acá el responsable soy yo. No me preocupa, que hagan las denuncias que quieran. Pero yo le puedo asegurar que a partir de este momento se declara en paro nacional la organización de camioneros, en todas las actividades, como respuesta a eso. A partir de mañana.
Y a partir de ahí, recular en chancletas, dejando jirones de legitimidad.
A esta altura del partido, ya se produjeron todas las movidas, no sólo desde el Gobierno y desde los gremios sino de todos aquellos que querrán sacar tajada de esta ruptura. Hugo Moyano fijó la fecha de la pulseada y será el próximo miércoles, cuando se concrete la tan promocionada marcha a Plaza de Mayo. Allí se verá cuánto y qué convoca el moyanismo, ese movimiento en ciernes que supuestamente excede (¿sí?) las representaciones gremiales de cierta “aristocracia obrera”, a la hora de confrontar con Cristina. Tal vez, la convocatoria reciba la contribución de sectores que, si fueran sinceros, quisieran verlo preso a Moyano, pero que habrán de concurrir a esa “plaza del NO”, como la denominó Mario Wainfeld.
¿A qué apunta la política de confrontación protagonizada en los últimos días por Hugo Moyano? La misma tuvo, al menos, tres fases. La primera fue exhibida como una respuesta gremial (la huelga, y aún el bloqueo de cajeros y destilerías) supuestamente justificada en la demora en alcanzar un acuerdo con las empresas del sector en el marco de las negociaciones paritarias. La segunda, luego del acuerdo (fácil, express) alcanzado en esa negociación, dejó “en segundo plano” (según dijo el propio dirigente) la cuestión salarial de los camioneros para centrarse en otros reclamos -modificaciones en el impuesto a las ganancias, salario familiar y ayuda escolar- que se dirigen al Ejecutivo nacional y que habrán de expresarse en esa marcha. La tercera, ya declinante, fue la propuesta de canjear la candidatura de Moyano a la conducción de la CGT por un aumento del piso del “maldito” impuesto a los salarios altos.
Y así, esta convocatoria heteróclita, se convertirá (si es exitosa) en la piedra basal de la carrera de Hugo Moyano en su construcción como dirigente político opositor al kirchnerismo. Seguramente, los gremios que aún le responden en la CGT serán de la partida porque decidieron vestir a esta movilización del sindicato de camioneros con el ropaje de una expresión más amplia. Y también es de esperar que otras organizaciones políticas y sociales, y aún patrullas perdidas, se sumen a esta plaza. Al fin de cuentas, se dicen: “¿Hay algún empleado, estatal o privado, que -con buenos sueldos- no quiera demoler el impuesto a las ganancias que les “muerde” el bolsillo?”
Más allá de esta mezquindad, de esta pelea que sólo afecta al 12% de los trabajadores registrados, ¿hacia dónde marcha Moyano? Tal vez sea prematuro suponer que contribuya a alguna coalición política ya existente, pero sí se muestra disponible a compartir espacio con todas las expresiones opositoras que ya lo están aplaudiendo y cortejando. Desde el Grupo Clarín hasta la CTA disidente, desde Macri hasta los radicales, ahí va Moyano.
Hay quienes, bien intencionados, desde el maximalismo kirchnerista pretenden cavar cada vez más honda la zanja. Por caso, Horacio Verbitsky en su intervención del domingo pasado en “Página/12”. O quienes quieren abonar la división para debilitar al Gobierno, como el diario “Perfil”, también en su edición dominical. Todos sabemos de dónde viene Moyano y que “las ideas son cárceles de larga duración”.
El problema es que para el proyecto nacional, popular y democrático iniciado en 2003, el actual posicionamiento de Hugo Moyano es una pérdida, no una victoria. Porque más allá de sus ideas (ancladas en las disputas del peronismo setentista), el tipo fue en la cancha una referencia ineludible en la lucha contra la imposición salvaje del neoliberalismo en nuestro país. Porque aún en su torpeza discursiva, en sus excesos verbales (que no lo mejoran, ciertamente), en sus negocios y sus patoteadas, siempre reivindicó el derecho de los trabajadores a disputar la renta.
La CGT publicó hace horas un comunicado que, tal vez, eso esperamos, abra un camino de negociación entre el Gobierno y la (hasta ahora) única CGT. Dice allí: “Quienes usufructúan esta división en el seno del Movimiento Nacional son adversarios tanto de la CGT como del Gobierno. Sectores que nada tienen que ver con el Proyecto Nacional y se han opuesto al avance de las mayorías populares en la última década. Avances y conquistas en los que también la CGT ha sido artífice”.
Y ese es el núcleo de la cuestión. El kirchnerismo y la CGT no deben separarse, ofreciendo flancos débiles a la reacción conservadora. Ojalá que Hugo, único orador del acto, logre preservar el espíritu de este comunicado. El avance de las mayorías populares no se construye con insultos a Cristina. En fin, Hugo, es hora de -como dice el poema- “detenerse un momento”.

lunes, 18 de junio de 2012

Las “creencias de una mujer” que nos gobierna, según Sarlo

"Yo no la conozco a la presidenta, la vi una sola vez en mi vida,
así que no podría y me resisto a hacer ningún análisis de carácter psicológico.
No la conozco y no estoy en capacidad de hacerlo".
Beatriz Sarlo en "Código político".
(Jueves 14 de junio de 2012). 

El pasado jueves, la columnista Beatriz Sarlo desplegó en las páginas de La Nación una serie de cuestionamientos a la presidenta Cristina Kirchner. Es inútil buscar una estructura argumentativa en ese texto. Lo que puede leerse allí es un testimonio subjetivo, uno más, no muy lejano de las manifestaciones de los caceroleros que, con menos recursos expresivos, se manifiestan frente a los micrófonos de los movileros, apenas antes de comenzar a golpearlos. El hilo conductor entre estas gentes de pro y la articulista es, sencillamente, la indignación. (Y diríamos, también, la impotencia).
Sucede que a Sarlo le molesta todo de Cristina. Por caso, que intercale referencias autobiográficas en sus discursos; que tome medidas “inesperadas”; que remodele la Casa Rosada y deje huellas “caprichosas”; que no defina la sucesión presidencial, ahora, ya.
Sucede, también, que ella, Sarlo, al igual que los caceroleros, desprecia la investidura presidencial. Para ellos (y ella), Cristina es una suerte de okupa a la que se insiste en recordarle “el carácter temporario” de su cargo, cuando sólo han transcurrido seis meses de mandato.
Sarlo no comparte las ideas ni las convicciones de la Presidenta, no la toma en serio y la define como: “una mujer con creencias”. ¿Desde dónde habla Sarlo, quién la soporta o sostiene para ser tan altiva y descalificadora? Demasiada soberbia o resabio de una mirada aristocrática, parece.
A Sarlo le molesta que la Presidenta hable todo el tiempo. Tal vez lamente que “la muerte la mató tan mal”, y no logró callarla. O que su palabra tenga un enorme poder performativo, que se traduzca en hechos. Porque Sarlo se mantiene, cautelosamente, al margen de esos hechos que transforman nuestra realidad y prefiere merodear la subjetividad de Cristina, sus discursos, a la búsqueda de un fallo, de un costado débil expuesto al reproche.
Veamos esta frase: “No haré ninguna caracterización psicológica porque, precisamente, quisiera evitar ese giro subjetivo”. Bien ahí, como ya explicó, no la conoce y no está en capacidad de hacerlo. El problema es que sigue, y dice: “Los adjetivos sobran porque todos los conocemos. El peor de ellos es ególatra.” Y sí, su animosidad la pierde, se va de boca.
Todo le sirve a ella (a Sarlo, esta tipa despectiva) para morder sin cuestionamientos de fondo, empeñada en volar bajo rozando la espuma de las argumentaciones comprensibles para los lectores de La Nación, la tribuna donde acabó encallando sus propios sueños de convertirse en una autoridad intelectual. No levanta vuelo, merodeando el uso de un avión oficial para transportar a un hijo de la Presidenta ante una emergencia, objeción que ya le ocasionó un ridículo a su colega Tenembaum. Se equivoca al no entender que Cristina es una persona pública, con responsabilidades institucionales, que, además, tiene una vida privada.
Resentida y condenada a la marginalidad testimonial tanto como le sucede a su referencia política (Elisa Carrió, una suerte de anomalía inane que persiste), la tipa gira en torno de su objeto: Cristina. Sucede que Sarlo se debe a su público, que no es ya la minoría atenta (estudiantes o profesores, a menudo militantes) probablemente formada en la cultura de izquierda, que seguía sus intervenciones en “Punto de vista”. Los tiempos, sus canales de expresión y sus lectores han cambiado. Ya no vale referirse a Bajtin o Bourdieu. No. El público al que esta mujer ahora procura interesar está fuertemente sesgado hacia la derecha más reaccionaria (¿inculta?), la que se referencia en las páginas de La Nación, allí donde ella comparte nómina con Carlos Pagni y Luis Majul. (Sí, ese es el contexto intelectual donde ahora expone sus saberes. ¡Minga de Portantiero o Aricó!).
Este nuevo público no reclama análisis de discurso ni crítica cultural (aunque la tipa insiste), sino aportes a la lucha en el barro de la política cotidiana. Sarlo responde con apelaciones al sentido común del lector promedio opositor, lo que comprende halagos al antiperonismo más elemental, antipolítica en dosis calculadas, borrado de la historia y fuertes críticas al kirchnerismo. Y misoginia, claro, manifestando su rechazo hacia esa, otra, mujer que ocupa (y toma decisiones) desde (y aún sobre) La Rosada.
Sería interesante que una encuesta precisara quién es Beatriz Sarlo para los lectores de La Nación, saber si le reconocen algún mérito como intelectual, si la inscriben en alguna tradición cultural o política, o si simplemente la leen como a otra periodista cualquiera que intenta expresarlos/consolarlos/excitarlos. Diríamos, ¿cuál es el capital simbólico de esa firma para los lectores de ese diario, en dónde arraiga su autoridad? Ese sapo de otro pozo ya ha perdido el interés que se le dispensa a quienes han cambiado de bando. Hace tanto que está allí que sólo se la mide por su eficacia a la hora de provocar efectos. Y en este punto: ¿por qué no se permiten los comentarios a las notas de Sarlo, así como no se permite comentar las invectivas que firma Joaquín Morales Solá? ¿Qué se oculta allí? ¿A qué obedece esta defensa del “monodiscurso” de parte de aquellos que le reclaman conferencias de prensa a Cristina?
Atacar a Cristina en su subjetividad, precisamente, era y es un ejercicio decadente (vulgar), especialmente después del elocuente resultado electoral del 23 de octubre, para quienes presumen de intelectuales republicanos respetuosos de las instituciones. En rigor, la única crítica conducente sería la que formule una construcción política que pudiera desafiar al kirchnerismo como expresión de las mayorías en nuestro país. Algo que Carrió no habrá de ofrecernos. Y Sarlo lo sabe, y de allí su prepotencia cacerolera.

jueves, 7 de junio de 2012

Escenas de la batalla cultural. Desde los supuestos límites de “6,7,8” hasta las ironías eficaces sobre la propaganda caceroluda

En la emisión del pasado viernes de “6,7,8”, el controvertido programa que emite Canal 7, -contando en esta ocasión con el concurso del periodista especializado en economía, Roberto Navarro-, comenzó una rica discusión (y por momentos muy crítica) acerca del modo en que el gobierno nacional comunica las restricciones a la compra de dólares. Debate que continuó en el mismo tono en la edición dominical, esta vez con la presencia de Alfredo Zaiat, periodista jefe de economía de “Página/12”.
Tanto fue así que el matutino “La Nación”, en la edición del lunes 04 de mayo, decidió consignar el debate, pretendiendo capitalizarlo desde el título (“Críticas al cepo sobre el dólar en “6,7,8”) pero desdiciéndose en el cuerpo de la nota hasta aceptar que, en verdad, lo que se seguía discutiendo centralmente en el programa no era la política económica oficial de intervención en el mercado cambiario, sino la eficacia de su comunicación y la idoneidad de sus comunicadores.
La verdad es que este tipo de debates no es infrecuente, como pretenden quienes estigmatizan a “6,7,8”, denunciando que supuestamente funciona como una propaladora dogmática de ideas afines al kirchnerismo. Por caso, ese mismo lunes se suscitó una interesante discusión entre dos de sus panelistas acerca de la posibilidad (o no) de modificar la opinión de los opositores más recalcitrantes al gobierno, teniendo como telón de fondo y contexto la violencia ejercida por un grupo de manifestantes contra los movileros del programa en ocasión de un cacelorazo, durante la noche del viernes. De una parte, Orlando Barone sostuvo que era inútil intentar persuadir al “núcleo duro” opositor, que ya tiene una posición tomada. De otra, Edgardo Mocca señaló que el kirchnerismo había logrado revertir el rechazo, muy fuerte en 2008/2009, en las zonas más ligadas a la producción agropecuaria a punto tal que la candidatura de Cristina Fernández a la presidencia logró imponerse también allí en las elecciones de octubre pasado. La discusión quedó abierta, en suspenso, sin que nadie bajara el martillo a favor de uno u otro.
En este punto, vale señalar la singularidad de este programa, alineado con el Gobierno al tiempo que abierto a la discusión de sus políticas. A modo de contra ejemplo, ¿sería factible que se emitiera un programa en la señal TN en el cual un panel de periodistas identificados con el macrismo (por ejemplo, Niembro, Lanata, Van der Kooy, Pergolini serían un elenco prometedor) discutiera a calzón quitado en sucesivas emisiones los graves errores de comunicación de su propia fuerza política? Sería interesante que los panelistas PRO sometieran a debate el bochorno que supuso para Macri el rechazo de la administración de los subtes a través de una conferencia de prensa luego de haber firmado el traspaso y modificado la tarifa. O el cambio de postura respecto de la estatización de YPF -consulta con Antonia mediante- afirmando 48 horas después que (si alguna vez fuera presidente) la mantendría bajo control estatal “porque el daño ya estaba hecho”. O las vacilaciones de Larreta respecto de la identidad de los agresores “encapuchados pero con banderas identificatorias”, que no eran militantes de La Cámpora sino barras del Club Comunicaciones, en protesta por acuerdos no cumplidos por el macrismo. Un debate esclarecedor, una bocanada de transparencia comunicacional y política, ¿no? Una pena, porque no lo veremos.
Somos concientes que desde posiciones cercanas al kirchnerismo se insiste en señalar que “6,7,8” fue un instrumento comunicacional útil en otra etapa, cuando era imprescindible construir un discurso alternativo frente a la asfixiante hegemonía de la comunicación dominante, pero que los tiempos han cambiado y que su discurso no produce efectos ya en el marco de la batalla cultural. Quien mejor lo ha argumentado es Artemio López, señalando que tanto la actividad de los medios opositores con alcance metropolitano como la comunicación del propio “6,7,8” no logran “alterar en nada la arquitectura de audiencias de octubre, y lo que logran es redundar sobre aquellos ciudadanos que ya estaban convencidos”. Es decir, ambos “cazan en el zoológico”.
Sin embargo, como lo señala el propio Artemio, la “tanqueta” de la factoría Gvirtz se pone a la cabeza de una puja más amplia por la hegemonía. Dice Artemio: “En este sentido, lo más efectivo de las alternativas de medios oficialistas es hoy ya no tanto la generación de contenidos ni la ampliación de audiencias, que lograron en su primera época, sino el efecto arrastre sobre medios opositores que responden contraeditorializando el discurso de medios oficialistas. Un caso paradigmático de esta práctica contraeditorial es PPT, el nuevo ciclo opositor de Jorge Lanata, que hasta replica las iniciales de la productora del ciclo oficialista 6,7,8”.
O sea, que este programa con enclenque audiencia (2 puntos, según IBOPE), ¿logra provocar un fenomenal esfuerzo del multimedio Clarín para instalar en las despolitizadas noches de domingo un programa de “humor” político? ¿No será mucho, semejante cañón para matar a una hormiga? ¿O será que “6,7,8” aún con sus limitaciones, sus opacidades, sus aburrimientos y repeticiones y posiciones genuflexas, pero también contraculturales y críticas e informativas, logra desacomodar la hegemonía? Por caso, ¿por qué no genera el Grupo Clarín un “programa de archivo” demoledor, adverso al kirchnerismo y no la sarasa decadente, con risas grabadas que conduce Lanata? En todo caso, si “6,7,8” sigue en el aire, y sigue provocando respuestas indignadas (que llegan hasta las golpizas) es porque acierta en informar, en comunicar, en divulgar y hacer comprensible todo aquello que la comunicación dominante esconde o distorsiona. Lo que no es poco.

PD: En fin, la vida sigue y la creatividad popular continúa dando respuesta a las “operetas” propagandísticas de la derecha. Y aquí les dejamos un lindo video como aperitivo de la formidable movilización que habrán de protagonizar hoy mismo, si afloja el frío, los caceroleros VIP.

viernes, 1 de junio de 2012

¡Concheta y cacerola, la lucha es una sola!

Aquí no da para confundirse acerca de la posición de clase de quienes protagonizaron una farsa, ayer, en la Capital Federal. Basta buscar en los farragosos textos de convocatoria para comprender que ni siquiera pudieron unificar su reclamo, construir una consigna que le diera sentido a la protesta. Porque, por lo bajo, lo que se decía era algo así como “abajo la diktadura”.
Tal vez no sea paranoico pensar que en el entramado organizativo de esta payasada destituyente estuvo presente la estructura territorial del macrismo. Digamos, en zona norte, los locales supervivientes del radicalismo delarruista que, aggiornados, se sumaron a la red clientelar PRO. Porque este es, si bien se mira, el modo como construye política el macrismo en esta bendita ciudad. En el sur, ex peronistas; en el norte, ex radicales.
¿Por qué salieron ayer a protestar? Porque están incómodos, porque sufren el síndrome LTA. Y no dan más. Lo cierto es que hubo intentos antes para promocionar esta algarada que de espontánea no tuvo nada. Ya hubo un conato organizativo que tuvo como fecha el pasado jueves 3 de mayo, y fracasó. La explicación de los organizadores fue que “no estaban dadas las condiciones de seguridad”. Pero ayer, sí. Y un grupete llegó hasta las vallas que rodean la Casa Rosada. En síntesis: parece claro que este intento de reproducir la coalición opositora que confrontó con la resolución 125, en 2008, no ha logrado capacidad de convocatoria. Un problema de escala entre aquella lucha y el revalúo bonaerense.
Un ejemplo puntual: en la avenida El Cano, entre Colegiales y Belgrano “R”, una señora exaltada golpeaba su cacerola desde el balcón de su lujoso piso, gritando: “ladrones, hijos de puta”, mientras el resto de los departamentos seguían su vida normal, esperando el inicio de 6-7-8, ponéle. Pero enfrente de ese edificio, en el nuestro, arriba, a la derecha, como debe ser, la vecinita del 9º “A” también salía al balcón de su monoambiente a golpear su cacerola. Vaya uno a saber por qué (tal vez porque quiere vivir enfrente). Y en la avenida, un grupito de cinco autos a marcha lenta tocando la bocina, dando vueltas, sin que un solo peatón se sumara a la protesta.
En su resumen de la medianoche, el intermitente Lapegue, no tuvo a los cacerolazos como título destacado, aunque luego ofreció imágenes. Algo falló. Pero sería ingenuo suponer que no volverán a intentarlo. Y sería bueno desde el gobierno permitir a los que “aplican” comprar dólares, para que la chispa (la excusa) se apague.

Para más información, consultar estos blogs compañeros:
Los Huevos y las Ideas
República Unida de la Soja
Nestornautas
Tirando al Medio

viernes, 24 de diciembre de 2010

Ataque navideño: la derecha no cesa.

En la víspera de la Nochebuena, la derecha comunicacional y política lanzó su último golpe (por ahora). Las postales ofrecidas por los canales opositores (sumado al relato desde las radios, que establecían una equiparación del presente con los sucesos de diciembre de 2001) apuntaron a ensombrecer las fiestas, instalando el escenario de una (supuesta) aguda y generalizada conflictividad social.
Desde sus páginas digitales, la derecha pretendió capitalizar el conflicto desatado en Plaza Constitución por la suspensión de servicios de trenes, enhebrando una secuencia forzada en su narrativa. Un amanuense de “Clarín”, Alfredo Gutiérrez, ofrece una apretada síntesis de la jugada desestabilizadora: “Piedrazos, saqueos y carros hidrantes en Constitución. Okupas, represión y tres muertos en el parque Indoamericano. Incidentes en Villa Lugano. Corte de la 9 de Julio con alambres y autos. Bloqueos de calles a toda hora y lugar. Tomas de terrenos fiscales y privados. Huelga de petroleros en el Sur. Un aborigen y un policía muertos en el Chaco. Aviones que no salen en Ezeiza. Piquetes que piden comida en supermercados. Un chico asesinado en Barracas tras una protesta gremial. Son algunas de las imágenes de un fin de año inesperado, que muestran una acelerada descomposición social y política.” En fin, todo suma a la hora de construir un escenario de catástrofe que no se compadece con la realidad que vivimos los argentinos. (Ponéle, si querés convencer, sacá Chaco y poné Formosa, ¡pelotudo!).
Por su parte, el “brillante” Fernando Laborda (¡qué lindo escribe!, ¿no?) aportó lo suyo desde las páginas (virtuales) de La Nación: “La acción policial, esta vez por tardía y por su imprevisión ante una situación que se venía venir, volvió a quedar en tela de juicio, a apenas una semana de la creación del Ministerio de Seguridad. Entretanto, el Estado quedó otra vez en evidencia por su incapacidad para garantizar un orden público, cuya ausencia, como ha quedado demostrado desde Villa Soldati hasta Constitución, no sólo preocupa a los sectores más acaudalados de la sociedad, sino especialmente a los más pobres.” Y ahí está la secuencia, “desde Villa Soldati hasta Constitución”, la escalada de conflictos en la Capital apunta a señalar la incapacidad del Gobierno nacional para garantizar el “orden”, y el blanco es, obviamente, la ministra Nilda Garré.
Pero, claro, también otra fuente, en la página de Perfil, nos ayuda a entender el juego en que andamos: “Un grupo de 20 jóvenes, todos con gorras y algunos con sus torsos descubiertos, comenzaron poco antes de las 18 a tirar piedras contra la Policía que se encontraba dentro de la terminal de trenes del sur de la Capital Federal. Los incidentes duraron pocos minutos y, luego, se dispersaron. Pero más tarde siguieron arrojando objetos contra policías y guardas de trenes. Antes de ingresar, patearon cabinas telefónicas y destruyeron un puesto de diarios, además de asaltar un camión de bebidas y el local de ropa deportiva Megastore. Fuente: DyN.”
En fin, la pelea está planteada. La derecha genera conflictividad organizada en las calles y los medios hegemónicos la amplifican. El Gobierno nacional propone una audaz e imprescindible política que procura la subordinación de la Policía Federal a la autoridad democrática. Y ahí estamos, pulseando. ¡Fuerza Nilda!

domingo, 12 de diciembre de 2010

Prensa canalla: Canal 26 ataca a Salvatierra

A lo largo de estos días, las personas que han ocupado el predio, pomposamente llamado Parque Indoamericano (poco más que un basural donde nadie corta el pasto desde hace años), han sido fuertemente estigmatizadas por un discurso abiertamente racista, enunciado desde el poder que controla la ciudad de Buenos Aires. El principal promotor de esta descalificación fue, obviamente, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. En este punto vale recordar una cita de Teun Van Dijk: “En esto, las elites tienen un papel y una responsabilidad especiales. Sus discursos no son privados, sino públicos, y pueden afectar a millones de personas. Una palabra racista de un ministro en un titular de un diario puede hacer más daño que miles de conversaciones informales”.
Y es en este marco donde el periodismo de la derecha no ha cesado de construir una “campaña de ley y orden”, reclamando represión contra los llamados “usurpadores”, o más corriente, “los okupas”.
Sucede que en el decurso de esta película, de esta puesta en evidencia de la conflictividad social, hasta ahora latente, y ahora explícita en la Capital, apareció un vocero de los ocupantes, un delegado, Alejandro Salvatierra, que se constituyó como una voz diferente, en representación de los pobres que reclaman una solución para su legítimo derecho de una vivienda digna.
Salvatierra fue entrevistado ayer por Canal 26. Y fue sometido a una secuencia de preguntas que decantaron hacia un formato lindante con un interrogatorio policial. Resulta claro que a los “periodistas” no les interesaba dar a conocer la opinión de Salvatierra, sino más bien, descalificarlo. Esta entrevista no está publicada en la página de Canal 26, por lo que nos limitamos a ofrecer una versión escrita de la captura que hicimos.
-A raíz de lo que planteamos nos invitaron a participar de la reunión. No es ni bueno ni malo, lo que obtuvimos del gobierno de la Ciudad fue que nos dieran lo básico y necesario para poder desarrollar la vida diaria, la atención médica, los baños y eso. En cuanto a la solución de fondo del problema no recibimos nada. Una propuesta del gobierno Nacional que dice que pone las tierras, que el gobierno de la Ciudad tendría que poner el dinero para construir las viviendas, pero el gobierno de la Ciudad no dio respuesta alguna. Quedamos en que el lunes íbamos a ir a una nueva reunión.
-¿Y no es suficiente para ustedes que el gobierno Nacional les de las tierras como para que ustedes puedan construir allí, teniendo en cuenta que para muchísima gente, conseguir un terreno en la Capital Federal o del conurbano bonaerense se hace muy difícil, por cierto? Ustedes obtendrían tierras, más allá que el gobierno porteño se haga cargo o no de la construcción… ¿Eso no les es suficiente, Alejandro?

-Si. La verdad es que estamos esperando la resolución de cada caso. Hay mucha gente que tiene la posibilidad de construir, y no la posibilidad de comprar los materiales. Te digo la verdad, nosotros, muchas son personas inscriptas en los planes de vivienda de hace mucho tiempo. Nosotros estamos dispuestos a dialogar cualquiera de las posibilidades, lo que pasa es que el gobierno de la Ciudad no da respuestas claras, no se define qué es lo que va a hacer.
-¿Y del gobierno Nacional sí obtuviste respuestas claras?

-No. La única propuesta es que ellos dicen que ellos mucho no tienen que ver en este conflicto y lo que pueden aportar es eso.
-Alejandro, ¿a qué te dedicás?

-Yo trabajaba en la construcción. En este momento estoy sin trabajo, pero no es que pasa mucho tiempo que estoy sin trabajo. La construcción es así: termina una obra y empieza otra.
-¿Y dónde vivías hasta que estás instalado allí?

-En Ciudad Oculta.
-¿En dónde? Es decir, ¿vos tenés un lugar donde volver en el caso de que se produzca un nuevo desalojo?

-Si, volvería a una situación complicada, vivimos hacinados, muchas personas en un solo lugar.
-¿Pensás que sería más complicado que la situación en la que estás ahora?

-No. La situación en que estamos ahora es la búsqueda de una mejora en la calidad de vida que tenemos.
-¿Cómo está compuesta tu familia?

-Tengo tres hijos, mi esposa…
-¿Y están con vos, ahí en el parque?

-En este momento no.
-¿Porque pensás que es peligroso que estén ahí?

-Y, si…
-¿Qué pensás que puede pasar, Alejandro?

-Esperemos que nada. siempre tenemos la esperanza de que no pase nada.
-El jefe de Gobierno, Mauricio Macri, hace un rato dijo en una conferencia de prensa que el parque va a seguir siendo parque. Clarísimo que evidentemente en algún momento van a tener que desalojar el lugar… ¿Vos tenés conocimiento de eso?

-Si. Te aclaro algo, nosotros también queremos que el parque siga siendo parque. Queremos resolver el problema habitacional, no pretendemos quedarnos a vivir en el parque.
-Alejandro, ¿vos estás armado?

-No…
-¿Sabés si hay gente que ahora está en el parque que está armada?

-No, o sea, el parque es grande, hay mucha gente, no podemos garantizar nada.
-Cerca de las 18.30 va a haber nuevamente una movilización de vecinos del parque, de Soldati, de Lugano, obviamente tratando de manifestarse en contra de esa ocupación… ¿Vos tenés miedo de que se produzcan incidentes violentos?

-Planteamos en la reunión de hoy que se tomaran las medidas para que esto no sea una guerra entre vecinos. Nosotros respetamos la manifestación de los vecinos. Sabemos que ellos reclaman que el parque siga siendo parque, y la mayoría son gente pacífica. La verdad es que hay un grupo de incitadores a la violencia, armados, organizados que promovieron la toma del predio a punta de arma. No fue algo espontáneo. ¿Usted se imagina a algún vecino pensando sacar a tiros a alguien de un parque?
-Pero ocurrió…

-Si, pero ¿usted piensa que son vecinos?
-Bueno, se han visto algunas imágenes de gente que está ahí en los edificios que han tirado, lo han manifestado varios ocupantes del parque. Aseguran que vecinos de la Avenida Castañares…

-Si, pero no podemos generalizar y decir ni afirmar que son vecinos que viven en tal lugar. Era una manifestación pacífica hasta que en un momento se convirtió en agresiva.
-Mauricio Macri pidió paciencia durante la conferencia de prensa, ¿vos pensás que se lo está pidiendo a los vecinos, o a ustedes, o a todos?

-Nosotros tenemos la esperanza que se va a resolver de la mejor manera.
-Alejandro, ¿dónde están los terrenos que les ofreció el Gobierno nacional?

-No nos dieron una información clara.
-Vos sabés que temprano llevaron 40 baños químicos, y nuestro compañero dice que los ocupantes se llevaron estos baños a esa especie de parcelas que tienen.

-No salieron del predio. Lo que hicieron los ocupantes fue acercarlos a los lugares donde están. Cada cual tiene la desesperación de tenerlo cerca para poder hacer sus necesidades, pero están dentro del predio.
-Con un conflicto que lleva casi una semana, con tres muertos oficiales, con uno de manera extraoficial, con un montonazo de heridos que están hoy en los hospitales porteños, vos, como delegado de los ocupantes del parque, ¿se arrepienten de algo?

-Pedimos disculpas a los que ofendimos de alguna manera y a los que molestamos tomando el parque… Yo te hago una pregunta a vos ¿Vos creés que alguien se hubiera enterado que toda esta gente no tenía dónde vivir si no hubiéramos hecho lo que hicimos?
-Bueno, el problema habitacional se sabe, hay muchísima gente que está en tu situación y no toma parques como lo hicieron ustedes…

-Por eso mismo pedimos una política habitacional que cambie esto. A veces hay que generar acciones que haga que esto cambie. No se va a resolver con darle viviendas sólo a la gente que está en el predio, porque hay un montón de déficit habitacional en la zona. Hay un montón de gente que sigue viviendo hacinada, pero tiene que haber una política que vaya progresivamente solucionando el problema. Ahora, si vos venís inscripto en una lista desde hace diez, quince años, donde no tenés una solución, donde pasan los gobiernos y te sentís manoseado y no te resuelven nada… Entonces, la gente llega a un punto de desesperación que, juzgar la medida en sí, nosotros no creemos tampoco que sea lo mejor haber tomado el parque. Es una situación que se dio, por el caldo de cultivo explotó de esa manera. No fue organizada, nadie se organizó para tomar el parque, fue una toma espontánea, de uno, otro, otro, otro hasta que se terminó haciendo lo que se hizo.
-Pero quizás, estos mismos vecinos que se están manifestando enfrente, también esperaron muchísimos años para tener su vivienda propia y de un día para otro se encontraron con esta situación frente a sus casas. Y también hay que reconocer que, bueno, es verdad , puede ser que haya mucha gente que está hace diez años anotada en alguna lista para esperar por su vivienda, su tierra. Pero, quizás muchas de las familias que están hoy en el parque, no son esas personas que están anotadas hace diez años. Entonces se daría una situación un poco injusta, ¿vos no creés eso?

-Yo creo que siempre, en todas las medidas como esta, siempre hay cosas justas, injustas, siempre hay alguien que se aprovecha, alguien que quiere sacar ventaja de una situación. Pero si nosotros dejamos que el árbol nos tape el bosque… La real situación es el déficit habitacional y que la gente no tiene dónde vivir. Muchos estuvieron bajo la lluvia, soportando palazos, tiros, trompadas, un montón de cosas. Si fuéramos mafiosos, narcotraficantes, y toda la clase de cosas de que se nos acusa, seguramente los muertos hubieran estado del otro lado. Todos los muertos y todos los heridos son de (los ocupantes de) el predio. Siempre hay quien se aprovecha, pero la realidad es que si esta gente tuviera donde vivir, cuando llovía se hubierha ido… Ya es una situación desgastante, hasta hoy ninguno tiene una certeza de lo que va a pasar, sin embargo no es lindo, no es bueno, no está bien, y no estamos cómodos viviendo en un parque.
-Alejandro, hay algunas versiones periodísticas que estuvieron circulando en las últimas horas que indican que… A ver, ¿A vos te apodan “Pitufo”? ¿O has estado detenido, has tenido antecedentes?

-Sí. ¿Por qué negarlo?
-¿En qué período y por qué motivo has sido detenido, Alejandro?

-Estuve preso por robo. La verdad es que desde que salí hace mucho tiempo empecé a trabajar, construí una vida,  terminé mis estudios, tengo secundario completo ahora. Cumplí mi condena, pagué mi deuda con la sociedad, y hoy lo único que busco es terminar de edificar mi familia y construir mi vida, nada más. No sé a que viene recordar que haya estado preso.
-¿Cuánto tiempo estuviste preso, Alejandro?

-Casi siete años. Los que me conocen saben que estuve preso, saben la clase de persona que fui y la clase de persona que soy hoy. Te cuento: no sólo estoy acampando en un parque, también generé algunas cosas buenas, formé una familia, tengo mis hijos, los crío, los mando al colegio, trabajo honradamente, todos los meses cobro mi sueldo, y traté de reordenar mi vida.
-Te pregunto esto, concretamente, porque algunos pueden pensar que estés vos, en concreto, tratando, de sacar algún tipo de beneficio con esto y estar involucrado en este tipo de beneficio con esto.. Pero, también para vos fue un shock estar, de repente en Casa de Gobierno hablando en una conferencia de prensa. Hace unos días estabas en Ciudad Oculta viviendo hacinado con tu familia, un conflicto de una semana donde hay personas muertas de por medio, y de repente te encontrás hablándole, casi al país… ¿cómo caés en esa realidad?

-Fue todo muy loco. Lamento haber llegado a esta situación. No fue un momento lindo. Nosotros estamos tristes, tenemos gente amiga, compañeros heridos, muertos. La verdad es que no tengo nada que festejar. Me hubiera gustado ir a la Casa de Gobierno porque se solucione, no por estar acampando en un parque y tener que ir a hablar de la muerte de un montón de gente. Hay que analizar un montón de cosas, de por qué estamos en la situación que estamos. La verdad, no tengo nada que festejar.
-Decime, ¿cómo pensás que se puede resolver este conflicto y de la forma más rápida? Porque, conseguir una vivienda para cada una de las familias que están acampando en el parque, para mañana es prácticamente imposible. En el mejor de los casos, si llegan a aceptar esta propuesta, las tierras que ofrece el Gobierno, la construcción seguramente va a ser a un mediano o largo plazo…

-Todo lo vamos a dialogar con todas las personas que están en el predio y vamos a decidir todas las cosas juntos. Si hay algún marco, alguna garantía de resolver el tema habitacional, la vivienda de la gente, nosotros vamos a hacer lo que tengamos que hacer. Lo único que queremos es que la gente tenga una vivienda. Le agradezco a todos, me tengo que ir.
-Una última pregunta ¿Si viene Gendarmería a las 5 de la tarde, que van a hacer?

-Nada. Si vienen y rodean el predio… mejor, ¿qué va a pasar? No nos vamos a estar agrediendo entre vecinos. No es mala onda, hace 6 días que estoy acá, estoy cansado, me duele la cabeza, disculpame. 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La credibilidad de los medios en caída

¿A quién le importa la credibilidad de los medios de comunicación? Obviamente, en principio, debería importar a sus dueños, a quienes los dirigen, y quizás también a los periodistas que trabajan en esas empresas. Después, a todos aquellos que enlazan sus estrategias políticas o de mercado a la comunicación masiva. Y, por último, a las audiencias, a los públicos, los receptores de esa comunicación. Se trata de una cuestión decisiva, dada la importancia que ha adquirido la posibilidad de influir en la opinión pública como núcleo de cualquier estrategia de poder.
Por eso resulta interesante la entrevista que realizó Víctor Hugo Morales por Radio Continental a Federico Aurelio, director de la consultora Aresco, que indagó en la percepción social del papel de los medios en nuestro país y obtuvo algunos resultados llamativos. Por caso, constatar la pérdida de “confiabilidad y prestigio” del periodismo, que durante más de veinte años encabezó esa encuesta, y que este año por primera vez bajó al segundo lugar. Según Aurelio “la institución comunicación/prensa/periodismo” pasó del 25% de aprobación en el 2009 al 18,6% en el 2010. Es decir, el periodismo bajó siete puntos en la consideración social. Al decir de Aurelio: 
“Y, lo que es más impresionante que esta modificación del posicionamiento de los medios de comunicación es el crecimiento de la institución Presidencia de la Nación, que pasó de estar con el 8% de aceptación en el 2009 a casi el 30% en el 2010”. Encabezando las preferencias de la sociedad, claro, en materia de “confianza y prestigio”.
Por cierto, nos resulta más que interesante esta referencia de la consultora respecto de los efectos de la abierta confrontación que los medios hegemónicos libran contra el Gobierno nacional, no leída en términos de mercado sino de aceptación social.
Señala Aurelio: “Esta fue una muestra que se hizo el 24 de noviembre, con un tamaño muestral de 2.337 casos, en el área metropolitana -Ciudad de Buenos Aires más Gran Buenos Aires-, con un margen de error del 2,07%. Ahí lo que indagamos más en profundidad, a partir de los resultados que estábamos obteniendo acerca de la confiabilidad y del prestigio de las instituciones, era sobre los porqué de las posibles variaciones. Fundamentalmente, en el tema del Gobierno nacional y los medios de comunicación, en este marco de conflicto que vienen teniendo hace un tiempo. Y ahí, indudablemente, está influyendo la buena evaluación que en este momento tiene la gestión del Gobierno nacional. Teniendo en cuenta que hoy, post fallecimiento de Néstor Kirchner, se ha llegado a valores de casi 70% de aprobación, o de valoración positiva, de la gestión del Gobierno nacional, en el marco del conflicto con los medios, eso está influyendo en la evaluación de la confiabilidad o prestigio de estas instituciones”.
Parece claro que quienes adoptaron el camino de la “crispación” sufren hoy el efecto “boomerang” y, luego de la muerte de Néstor y del proceso de reflexión y reconsideración colectiva acerca de sus logros, que obviamente se traduce en apoyo a la presidenta Cristina, los medios opositores sufren un fuerte impacto negativo en la evaluación de la sociedad.
Y, también esta encuesta señala un dato interesante de la recepción, en términos de opinión pública, del discurso catastrofista, intimidatorio, de los medios de comunicación. Así lo explica Aurelio: “Aparte, medimos algunas otras cuestiones muy interesantes. Por ejemplo, el nivel de reflejo del humor social que considera la gente que hacen los medios, y ahí la mayoría considera que los medios reflejan un mayor mal humor social que el que existe realmente. Y a su vez me parece que también influye el hecho de que según medimos hay un acuerdo importante de que la Ley de medios y la cuestión Papel Prensa también influyó en la pérdida en la confiabilidad de algunos medios”.
O sea, que la puesta en marcha de un proyecto orientado a la democratización de la comunicación, tal como lo procura la ley de servicios audiovisuales, y la puesta en debate acerca de una regulación de la producción de papel y la investigación sobre  la confusa apropiación de Papel Prensa han contribuido a generar en la sociedad argentina un estado de alerta que comienza a ponerle límites a las estrategias de manipulación de la prensa hegemónica.
Un cambio esperanzador y obviamente silenciado, dado que en nuestro país las empresas que dominan la comunicación masiva no publican estudios acerca de su credibilidad o prestigio en la sociedad. Se limitan, en todo caso, a difundir (cuando son positivos) resultados en materia de rating televisivo, audiencia radiofónica, entradas en sus páginas digitales o venta de ejemplares en la prensa gráfica. Pero nada acerca de su buena/mala aceptación social. De eso no se habla.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Pablo Marchetti: "Nosotros hicimos Barcelona sólo para destruir a Clarín"

Ayer, en la señal de cable “ultra opositora” TN, los espectadores pudimos asistir a una entrevista atípica. Sucedió que Pablo Marchetti, director de la revista quincenal Barcelona, se permitió diferir, desacomodar y aún contradecir a los conductores del envío “Palabras más, palabras menos”, Ernesto Tenenbaum y Marcelo Zlotogwiazda.
Por caso, los entrevistadores quisieron encorsetar a Barcelona en una tradición ligada al humorismo.
Marcelo Zlotogwiazda: Cada vez que se los quiere encasillar, poner en la categoría de una revista de humor, ustedes dicen que es periodismo.
Pablo Marchetti: Hacemos periodismo, claro. Porque
creemos que el periodismo es un relato de ficción armado con elementos de la realidad. Y esa definición cuadra perfectamente en lo que hacemos con Barcelona. (…) A mí hay muchas cosas que me gustan. Respeto mucho lo que significó la revista Humor, me gusta mucho la revista Satiricón, Tía Vicenta tenía grandes cosas, pero no me siento heredero, justamente por esto que te decía, no nos sentimos humoristas, no nos sentimos herederos de esa tradición. Para mí la cosa más importante que pasó en el periodismo, que me pasó a mí como contemporáneo, fue la aparición de Página/12, sin duda que dio vuelta el relato periodístico…
Ernesto Tenenbaum: A nosotros también, imaginate que nosotros estábamos ahí…
Y sí, es un punto interesante el que señala Marchetti, sobre todo si se advierte el periplo de los entrevistadores, desde Página/12 hacia el Grupo Clarín. Una respuesta que incomoda y que, a esta altura del partido, denuncia un cambio de bando.
MZ: En estos días hay un debate en el mundillo periodístico, a partir de declaraciones que hizo Martín García, el titular de Télam. Dijo: “Yo no quiero periodistas profesionales, yo quiero periodistas militantes”. ¿Cómo te parás frente a esa definición?
PM: La definición, en sí, me cae bien. El término periodista militante, es algo que me cae bien. Lo que pasa que imponer periodista militante, me parece una cosa medio jodida. Pero me parece que está bueno asumir el lado militante que tiene esto. Cuando uno se planta para publicar algo, me parece que de alguna manera trata de incidir en la realidad y en la sociedad a la que va dirigido el mensaje ese. Ahora, me parece que uno también es un pelotudo importante si cree que realmente va a cambiar la sociedad con ese mensaje. Me parece que en ese punto, ese equilibrio, haciéndonos cargo que de alguna manera queremos incidir en la realidad, y ver que no vamos a cambiar un carajo, y ponernos como militantes por delante de eso, me parece que no…
¿Un poco confuso Marchetti, no? Pero, al fin, convengamos en el núcleo que dice: ninguna comunicación es desinteresada y siempre procura generar algún efecto. Quizás, no algo tan decisivo como “cambiar la sociedad”, pero sí al menos incidir en el debate público. Y habrá que agregar la cita completa de Martín García: “Los profesionales son como las prostitutas, escriben mentiras en defensa de los intereses de los que les pagan. Los militantes, en cambio, escribimos la verdad al servicio del pueblo. Soy primero militante, después periodista”. Una definición fuerte, que seguro se abre a otras discusiones acerca de los “compromisos” que afectan al “periodismo independiente”.
MZ: Ahora, el periodista militante frente a una verdad que es perjudicial para la causa de su militancia, ¿cómo actúa?
PM: Y, no sé. Habría que aclarar qué clase de militancia. Yo cuando te digo que me cae bien el tema de militancia…
ET: Yo te doy un ejemplo, el asesinato de Mariano Ferreyra. El periodismo militante del que habla Martín García sale a decir: fue Duhalde.
PM: Si, eso es bochornoso. Pero también hay ejemplos de periodismo militante, identificado con el Gobierno, que buscaron otros caminos. Página/12 fue por otro camino.
Bien por Marchetti, que estableció la diferencia entre la operación imbécil construida por 6-7-8 y el pasquín Tiempo Argentino. Bien al reivindicar la línea editorial de Página/12, que apuntó hacia Pedraza y las complicidades de la burocracia sindical.
ET: Vinculado con ese debate, ¿cuándo una noticia o un chiste es desestabilizante, y cuando son simplemente un chiste o una noticia? Ejemplo: Cristina denuncia a Sábat como cuasi mafioso.
PM: Pero eso me parece ridículo. Entiendo que denuncie a Clarín, entiendo lo que tiene que ver con la pelea con Clarín, y hasta te diría que la comparto. Yo diría que Barcelona tiene una actitud, más que quijotesca, cervantiana. No Quijote como personaje sino Cervantes puesto a hacer el Quijote. Cervantes dice que hace el Quijote sólo para destruir las novelas de caballería. Y te diría que nosotros, sin proponérnoslo, pero parafraseando esto, de alguna manera nosotros hicimos Barcelona sólo para destruir a Clarín. No a Clarín como institución como hace el Gobierno, sino el discurso, lo que quiere imponer Clarín de la verdad periodística. Mentirnos y decirnos que el periodismo no es lo que realmente es. Entonces, eso lo entiendo, lo de Sábat, lo de Langer me parece una vergüenza.
Bueno, aquí podemos señalar dos cosas: de una parte, el obvio silencio de los periodistas de TN ante la abierta declaración de Marchetti acerca de las intenciones de Barcelona en su intento de desenmascarar la mentira ofrecida como verdad por Clarín. De otra, la minimización de la agresión que expresan hacia Cristina las caricaturas de Sábat. Digamos: ¿cuándo habrá de dibujar un perfil de Duhalde al cual le crezca desde la nuca el perfil de Magnetto, para mostrarnos el verdadero monstruo bifronte que amenaza a la democracia argentina? O, más jugado, ¿cuándo habrá de ilustrar alguna página de Clarín con la figura de Magnetto orinante y a los líderes de la oposición disputando por beber ese agua bendita, escatologías aparte?
Y sigue Pablo Marchetti:
"Jaime es un chorro, y me parece bien que se publique. Ustedes hacían antes un juego que era muy bueno y le pedían a cada entrevistado que ponga la tabla de posiciones de los gobiernos. Eso me parece interesante como ejercicio para saber dónde se para cada uno y la verdad que esto me parece, por lejos, por escándalo, el mejor gobierno que hay en mucho tiempo en la Argentina. Ahora, eso no quita que Jaime me parezca un chorro, y tantísimas cosas me parezcan nefastas… Y, no, la verdad que no. Me parece bien decirlas."
Y está bien. Marchetti fue al “territorio adversario” y defendió su posición. Barcelona no es una revista oficialista, ni tampoco opositora. Digamos: comenzó como una parodia de la hegemonía comunicacional y, luego, cuando esta disputa se volvió abiertamente política (“Clarín, ¿estás nerviosho?”) descubrió que estaba en problemas, porque ante el salto de escala, en esa lucha, no había neutralidad posible.
No nos gustó la edición apresurada de Barcelona que trató de explotar la muerte de Néstor Kirchner, más allá de los intentos de compensar las demasiadas agresiones con algunos homenajes. Pero, reivindicamos a Marchetti, y a su revista, en su lucha contra la hipocresía y la mentira que gobierna en la corporación mediática.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La inesperada reflexión de Nelson Castro.

Hay que verle la carita a la tal Cynthia Hotton -¡cómo le gustan las cámaras, figurar en una maratón junto a Cobos, transpirar y llorar!-, para colegir que es una artista en ciernes. Una víctima, ponele, de su ambición. Como esas chicas que se exhiben buscando fama y después se arrepienten. Y sí, la tal Cynthia es un personaje menor que se juega a una coyuntura de alta exposición pública. Convengamos: es “videogénica”, da bien en cámara, pero la supera la situación. No tiene agallas para conmover denunciando en serio a nadie.
Y, de otra parte, está la hierática santacruceña, Elsa Alvarez, que tenía un secreto guardado y que se prestó a la agresión de los periodistas que le reclamaron una y otra vez que diera nombres. Menos espresiva, claro, pero tan carente, tan inconsistente al fin, como la otra, la Hotton. Son ellas, al fin, la expresión de la “nueva política” que nos regaló la victoria opositora en 2009. Lo que debe preocuparnos es que estas dos mujeres son diputadas nacionales. Dos tipas que votan y deciden acerca del destino de todos los argentinos. Y ahí estamos.
Obviamente, la gran titiritera de este circo fue Elisa Carrió que las empujó a la escena y les dictó el libreto. Y después de esta semana de “dimes y diretes”, de sospechas que quebraron la unidad de las fuerzas de la oposición, que sembraron dudas sobre cualquiera que intentara sostener una negociación política, vale preguntarse quién ganó, después de la “piña” de Graciela Camaño a Carlos Kunkel.
Lo cierto es que, anoche, Nelson Castro (un activista descarado del operativo “presiones”) sorprendió con su balance de la cuestión pugilística:  “Qué episodio lamentable, ¿no? Algunas cosas para reflexionar. Carlos Kunkel es un provocador, sin duda. Y como tal, su actitud es permanente, lamentable, y juega un rol. Dicho esto, debo decir que la conducta de la diputada Camaño ha sido lamentable. Porque, precisamente, ahí está el temple de un político, alguien que es presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales. Y debo decir, además, en el contexto de lo que se escuchó, que esta no fue de las peores provocaciones de Kunkel. Que lo que decía Kunkel, en realidad, es algo ya dicho y que está en el comentario de la calle y de mucha dirigencia política durante mucho tiempo. Así que no fue precisamente esto que dijo Kunkel algo que estuviera alejado de la realidad,  para ser ecuánimes, porque me parece que de esto se trata. Porque lo pongo en otro sentido: qué hubiéramos dicho nosotros si esto lo hubiera hecho alguien del Gobierno. Y, yo le hubiera reprochado y le hubiera dicho: el que lo hizo, si el que lo hizo es el presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, debe renunciar. Más allá de las disculpas. Y yo creo que esto debería hacer Graciela Camaño. Más allá de sus disculpas, yo creo que debería renunciar. Curioso, ¿no?

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cristina, la historia, y el "efecto Kirchner"

Parece claro, a esta altura, que la “Operación Presupuesto”, montada por la oposición política y mediática, agoniza. Hoy, por fin, la diputada Elsa Alvarez se ajustó a la sentencia nietzscheana (“Dí tu palabra y rómpete”) y “acusó” a algunos funcionarios oficialistas de haberla llamado por teléfono. Y punto.
Pero suceden otras cosas. Digamos: Cristina Fernández ocupa el centro de la escena política y, para sorpresa de algunos, se afirma como Jefa de Estado y depositaria del apoyo de las mayorías.
Entre tantas cosas que se dicen, nos resultó interesante este apunte de Ignacio Fidanza, un periodista abiertamente opositor, referido al discurso de Cristina emitido el lunes pasado por cadena nacional. Luego de explicar la encerrona en que la oposición se encuentra respecto a la discusión del presupuesto, “haga lo que haga, pierde”, Fidanza señala:
Cristina avanzó así en lo que ya se insinúa será el eje de su campaña por la reelección. La exhibición de una mujer moderada, que evita enredarse en peleas como hacía su marido, pero muy firme en sus decisiones. Una mujer de Estado que se dedica a gobernar, mientras la desorientada oposición busca trabar el progreso del país. El libreto no tiene nada de original, pero adquiere un poderosísimo caudal emotivo cuando la persona que lo encarna, viene de sufrir uno de los dolores más grandes que se conozcan. Y acaso en esa situación tan dura pero al mismo tiempo tan fuera de discusión, de artificios, de simulaciones, esté la clave de bóveda de este resurgir de Cristina, que parece haber enterrado para siempre a aquella líder arrogante que interpelaba desde el atril. O quizás siga allí, pero quedará para los intelectuales discutir si cambió la persona o la mirada”.
De otra parte, el programa “Palabras más, palabras menos”, difundió anoche los resultados de los estudios de opinión pública de Poliarquía, subrayando que esta consultora no es contratada por el Gobierno nacional. Los números presentados por Marcelo Zlotogwiazda, bajo el llamativo título “efecto Kirchner”, son elocuentes.




La encuesta revela una intención de voto del 46 por ciento para la presidenta, subiendo nada menos que 15 puntos con respecto a octubre. De acuerdo a este sondeo, si hoy fueran los comicios, Cristina ganaría sin necesidad de ir a segunda vuelta.
Lo llamativo, además de la importante suba oficialista, es la caída al tercer puesto de Mauricio Macri, perdiendo seis puntos, del 21 al 15 por ciento, mientras que Ricardo Alfonsín, en este escenario, sube al segundo puesto.
El legislador radical, si bien perdió dos puntos porcentuales, se ubica con un 19 por ciento, a 25 puntos de diferencia de la Presidenta.
También el referente de Proyecto Sur, Fernando Solanas, perdió cuatro puntos, pasando de 14 a 10 , según este reciente sondeo.
Mientras tanto, Cristina, que no descansa, presidió los festejos del bicentenario de Curuzú Cuatiá, en la provincia de Corrientes. Y dijo:
“Si uno se detiene por unos instantes y mira para atrás, no mucho para atrás, simplemente del 2003 para adelante, para qué acordarse de todo lo otro, y vemos las cosas que hemos hecho en estos siete años, yo estoy segura que cualquier argentino, piense como piense, esté en el lugar que esté, jamás hubiera imaginado que en estos siete años íbamos a poder hacer las cosas que hicimos teniendo en cuenta cómo empezamos. Por eso digo que, cuando uno le pone ganas, cuando uno le pone fuerza, cuando uno no cree que haya imposibles, cuando uno el único miedo que tiene es a la historia… Yo sí le tengo miedo a la historia. Siempre con Néstor le tuvimos miedo a la historia, que no seamos capaces de estar a la altura de las circunstancias. Y a lo único a lo que no le tenemos miedo es precisamente a luchar para trabajar incansablemente contra cosas que parecían imposibles. Ustedes saben que antes de ser presidenta o antes que él fuera presidente, yo fui legisladora, y me acuerdo cuando escuchaba que era imposible hacer esto o lo otro. Que uno no podía oponerse al Fondo Monetario Internacional, que había que votar esto porque si no se caía el país, y porque era imposible… Y nosotros creo que lo que hicimos fue ser el instrumento de la historia para demostrar que se podía tener un país con dignidad, un país que no se arrastrara, un país que fuera tratado de igual a igual, ni mejor ni peor que cualquier otro. Simplemente de igual a igual. Como tuvieron los patriotas, igualdad y libertad, las dos grandes banderas. Y creo que tal vez lo mejor que hemos hecho es reconstruir esa confianza en nosotros mismos”.
En fin, atenta a la mirada de la historia, conciente de la responsabilidad que asume, Cristina avanza.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Soñar...

Hola a tod@s, soy Sandra, la compañera/novia/esposa de Sanín. Mientras él duerme plácidamente, le estoy invadiendo (?) el blog para subir un video que me hizo moquear. Supongo que a muchos de nosotros nos pasa lo mismo cada vez que vemos/leemos/escuchamos homenajes a nuestro querido Néstor. Este video lo armó, con todo el amor, Tani, de Aluvión Zoológico, y acá va.


Una infidencia. Ayer fue el cumple de Sanín, y como no tuve tiempo para pensar qué regalarle, se me ocurrió comprarle algo "simbólico" para luego salir con más tranquilidad. Le compré una bella artesanía tallada en palosanto para sumar a su colección de patos y aves varias. Y me encontré con algo maravilloso que no había visto hasta ahora en ese local que venden objetos tan lindos y que paso  todos los días para ir a tomar el subte D (y siempre me paro a mirar, soy mujer al fin). Son dos pingüinos, uno grande mirando a sus dos crías, y otro, más chico, mirando hacia arriba.
En fin (como dice Sanín), le gustó y se emocionó tanto, que no creo que tenga que salir a comprarle otro regalo...
El video, Tani, buenísimo.
Saludos y perdón otra vez por la "invasión".
Sandra

lunes, 8 de noviembre de 2010

Néstor y Cristina: La lucidez de una mirada.

Sucede que, a veces, la producción de un envío televisivo invita a un protagonista para lograr un efecto que suponen tan previsible como favorable a sus intereses (políticos y mediáticos) y todo sale mal. La referencia apunta al programa “Código Político”, que conducen los muy “cancheros” Eduardo Van der Koy y Julio Blanck, y que emite la ultra opositora señal TN. Así fue que, el jueves pasado, procurando vaya uno a saber qué efecto de sentido que dañara al Gobierno nacional (apuntando especialmente al cuestionamiento del vínculo que unió a Néstor y Cristina), invitaron a Víctor Bugge, jefe del equipo de fotógrafos de la Presidencia de la Nación y, además, único autor de las 800 fotografías que documentaron el velatorio público del ex Presidente Néstor Kirchner.
Vale apuntar que, respecto de la puesta en escena del velatorio se han desarrollado en estos días no pocas teorías manipulatorias, que no eludieron el debate acerca del significado de la foto que ilustra este post, y que fuera la elegida por la prensa opositora para ilustrar sus portadas. ¿Cuál era el mensaje que se pretendía transmitir al elegir precisamente esa foto? ¿La soledad de Cristina o su fortaleza?
Aquí la conversación de su autor, Víctor Bugge, con Blanck y Van der Kooy.
Blanck: La foto del féretro desde arriba, con la Presidenta parada al lado, que estuvo en la tapa de Clarín, la tapa de La Nación y de algunos otros diarios más, supongo, que se publicó afuera. ¿Tenés idea de cuánto dio vueltas?
Bugge: Se publicó en Europa y en Estados Unidos. Se publicó bien la foto. La agencias de noticias la potenciaron mucho.
Van der Kooy: ¿Qué fue lo que te llevó a tomar ese instante? Porque vos sabés que se ha escrito sobre esto…
Blanck: Jorge Fernández Díaz escribió en la Nación una nota excelente.
Van der Kooy: Lisy Smiles, en La Capital, hizo toda una lectura acerca de esa foto, acerca de qué significaba y qué no significaba.
Bugge: A mí como fotógrafo de la política siempre me costó fotografiar la unidad o la coincidencia, si querés.
Van der Kooy: ¿Y eso, por qué?
Bugge: Porque nunca pude fotografiar la unidad en la política.
Van der Kooy: Porque no hay unidad en la política, esto lo digo yo.
Bugge: Yo siempre ví que hubo unidad en el matrimonio, desde cuando Kirchner era presidente hasta que le entregó los atributos a Cristina. Así que la idea era fotografiar a la pareja, al matrimonio. Hay una foto mía que recorre ahora las calles, que es un abrazo en la época del conflicto con el campo, donde prácticamente pasan a ser una sola persona.
Blanck: Se publicó en la contratapa del suplemento que hizo Clarín para recordar a Kirchner…
Bugge: Conociendo la intimidad, sabiendo de esa unidad, yo quise registrarla.
Blanck: ¿Fuiste a buscar esa foto desde arriba?
Bugge: Sí, porque yo lo que necesitaba era obviar a esa cantidad de gente que ya estaba registrada. Entonces, la mirada cenital, la mirada desde arriba, fue la que me permitió definir la situación.
Vale señalar que la intención del artista -aquello que se propuso representar- no clausura el debate acerca de la significación de la obra. (En este caso, una fotografía conmovedora). Ni mucho menos clausura, y ni siquiera roza el debate acerca de cuál fue la intencionalidad de los editores de Clarín y La Nación al incluir precisamente esta foto de Bugge en sus portadas. ¿Qué leyeron allí, en esa imagen? ¿Qué pretendieron comunicar?
Los periodistas de TN mencionan dos artículos referidos a esta fotografía. Uno, el de Jorge Fernández Díaz, tan banal como olvidable. El otro, en cambio, escrito por Lisy Smiles y publicado por el diario La Capital, de Rosario, merece ser leído con suma atención. Una lectura que Van der Kooy no supo realizar en profundidad, y por ello lo elogia. Por caso, se le escapa leer este párrafo de Smiles: “Dentro del mapa político diseñado por el kirchnerismo, los medios de comunicación fueron arrancados por Néstor Kirchner del impoluto limbo virtual para ser arrojados al territorio real. Los K los llevaron a la arena política, a la recuperada plaza pública de la discusión. Dejaron de ser dispositivos virtuales, les pusieron nombre y apellido, caras, contaron las historias ocultas, develaron secretos, los llevaron a la Justicia y los “encuadraron” en un nuevo marco legal para demostrar la ilegalidad”.
En fin, Víctor Bugge, quien trabaja hace más de 30 años en la Casa Rosada, no es un “analista político”, pero sí una persona sensible y políticamente comprometida que se propuso, a través de la práctica de su lenguaje artístico/periodístico, dar testimonio de la unidad, incluso más allá de la muerte, entre Néstor y Cristina. Una unidad que su trabajo logró documentar elocuentemente.
Es lamentable, que el canal ultra opositor TN haya decidido no subir el segmento de la entrevista a Bugge en su página digital. Los demás segmentos, sí están disponibles. ¡Qué curioso!

PD.: Si lo querés ver, está acá.