jueves, 12 de julio de 2012

Cristina y su enésimo combate por el relato

La prensa hegemónica se hizo en estos días un festival comentando las dificultades (mejor dicho: la imposibilidad) que afronta la gobernación de la provincia de Buenos Aires a la hora de pagar el medio aguinaldo de los empleados públicos dependientes de la administración provincial.
Y esos medios opositores festejaron más aún cuando esta situación les permitió proponer lecturas insidiosas acerca de un supuesto “ahogo financiero” planificado desde el gobierno nacional en perjuicio del gobernador Daniel Scioli, ejercido como una suerte de disciplinamiento a este aliado que (¡faltando nada menos que tres años y medio!) anunció su candidatura a la presidencia de la Nación, en las elecciones de 2015. Se trataría, dicen, de un “castigo” a esa vocación por adelantar el relevo del “pato rengo” Cristina y no de una falla en la capacidad de administrar Buenos Aires, la provincia.
Hubo más para la comidilla de esa prensa opositora. La filtración de una grabación de los dichos de un intendente según la cual Cristina habría comentado en una reunión su deseo de destituir a Scioli. Y, después, una conferencia de prensa del gobernador quien (luego de confesar sus imposibilidades presupuestarias) afirmó haber mantenido una conversación telefónica con Cristina, quien le habría confirmado su vocación de “seguir trabajando juntos”.
Por cierto, el contenido de esa conversación telefónica entre la Presidenta y Scioli fue también objeto de especulaciones periodísticas. La mejor, lejos, fue la atribuida a un “osado” contertulio en una reunión de alcaldes. Dijo que la Presidente le respondió al Gobernador en una frase: “Lo que yo tenga que decirte, te lo digo por cadena nacional”, desmintiendo cualquier mensaje por terceros, según la oportuna crónica.
Y, así, llegaron, en este contexto de versiones, la Presidenta y el Gobernador a verse las caras en un acto celebrado ayer en el partido bonaerense de General Rodríguez, y que fue efectivamente transmitido por cadena nacional. Más allá del anuncio formal de una importante inversión extranjera orientada a la producción de maquinaria agrícola, Cristina tomó por las astas la cuestión del financiamiento de la Provincia. “Podría contarles que desde el año 2003 a la fecha, entre coparticipación y todo tipo de transferencias directas o indirectas, aplicación presupuestaria, Asignación Universal por Hijo, la Nación le ha transferido a la provincia de Buenos Aires 400 mil millones de pesos, una cifra inédita.”
Y también formuló un derrotero a cumplir: “Por eso me gusta hablar con números, a mí me gusta mucho administrar y gestionar, tuve un gran maestro para esto, que me enseñó que no hay manera de poder sobrevivir ni como político ni como empresario ni de ninguna otra manera si uno no administra y gestiona.”
Pero, además, en obvia réplica al relato de quienes la cuestionan por su talante “crispado“, dijo que esto implica “el pelear también, porque muchas veces hay que discutir cuando uno administra en nombre del pueblo; tenés que enfrentarte muchas veces con intereses, lo que no quiere decir confrontar, porque siempre hay que optar, sobre todo en economía”.
Hasta ahora, Scioli optó por hacer la plancha, por “borrarse” de todas y cada una de las peleas que emprendió el kirchnerismo ante los poderes corporativos. Se trata de un “dirigente” con aspiraciones presidenciales que, dado que gerencia “sin ideología”, ante las cuestiones decisivas que han atravesado las luchas políticas de la última década optó por “no pagar costos”.
Scioli no emite opinión ante ningún debate, no sabe, no contesta, refugiado apenas en su declarada “lealtad” hacia el proyecto inaugurado en 2003, mientras goza de un compacto blindaje mediático. Pero, hoy esa estrategia de silencio planificado se agota, en tanto la parte que le toca, la administración de la provincia de Buenos Aires, se derrumba.
Cristina aborda en público el conflicto e intenta -en disputa con ese cerco comunicacional- hacer inteligible para las mayorías las causas de este grave desorden presupuestario (y fundamentalmente distributivo) en la provincia más importante del país. Por enésima vez emprendió el combate por “el relato” que disputa con la comunicación dominante. Frente al simulacro de “gestión” apolítica que esgrime Scioli, ella “politiza”.

7 comentarios:

Daniel Mancuso dijo...

es cierto, es la enorme batalla, el gran desafío, la disputa por el relato, pero vamos a ganar porque tenemos razón... abrazo

Ricardo dijo...

Es que Cristina, también, se cansó de que se "unitarizara" el pago de costos políticos mientras que los beneficios de las políticas fueran "federalizadas". E'cir: si' vamo' a pagá' costo' político', negro, vamo' a pagalo' todo', vamo'.

A.C.Sanín dijo...

Daniel: sí, la pelea está planteada. Y Cristina le pone garra y lucidez. Por eso indigna cuando otros dirigentes (grandes ganadores del “modelo”) se esconden y juegan al oficio mudo. Scioli está demostrando ahora sus dotes de estadista. Veremos cómo lo blindan a ahora. Un abrazo.

Ricardo: Está claro, como decís, que Cristina trazó esa línea de corte. ¿Hasta dónde pensaba seguir Scioli haciendo jueguito para la tribuna? Todos sabemos que el malhumor en la Provincia no deja indemne a nadie, pero ¿cuál era el camino virtuoso? ¿Transferir recursos y pedirle al atleta de La Ñata el fixture de los próximos partidos? Un abrazo.

José Manuel dijo...

El comentario no adolesce de rigor informativo y hasta abunda en estilos narrativos atractivos, definidos y con contenido ideológico, propio de los que no disfrazan sus posiciones. Atento saludo.

A.C.Sanín dijo...

Muy agradecido, José Manuel, por su elogioso comentario. Lo saludo respetuosamente.

Javier dijo...

Y como se logra bajar la imagen de tipos como Scioli o Macri , cultores de la antipolitica noventista ?
Lo peor de todo es que parece las balas no les entran y siguen haciendo la plancha mientras los subtes no funcionan o los empleados publicos no cobran su aguinaldo

A.C.Sanín dijo...

En el caso de Scioli, más allá de los intentos por responsabilizar al PEN por la falta de recursos (la teoría de las promesas incumplidas), me parece que ha quedado expuesta una administración deficiente. Los gremios le reclaman al Gobernador, no a Cristina. Lo de Macri es diferente porque en la percepción colectiva no queda claro el deslinde de responsabilidades entre Nación y CABA sobre el funcionamiento de los subtes. Veremos. Un abrazo.