domingo, 29 de diciembre de 2013

“Clarín”: ¡gracias por el fuego! ¡Un fuerte abrazo a Roberto Dromi, a EDESUR y EDENOR! Y pidan perdón a las viejitas que hicieron llorar en cámara.

Según “Clarín”, el Gobierno nacional está en deuda ante la histórica sucesión de días de calor y cortes en el suministro de energía eléctrica en barrios de la Capital y el Conurbano bonaerense. “Once días de calor y cortes, sin respuesta política” escribe un tal Pablo de León, y la pregunta es: ¿cuál sería esa respuesta política que reclama “Clarín”  con una vela en la mano y un balde de nafta en la otra?
“Clarín” dice que “el Gobierno no toma decisiones y toda su respuesta apunta a culpar a las empresas”. Otra vez: ¿cuáles son las decisiones que el Gobierno podría tomar ahora mismo para resolver el fallo en la distribución de electricidad en las áreas concesionadas a EDESUR y a EDENOR?
La insuficiencia de las redes de distribución no se subsana de un día para el otro con ninguna decisión política. Hoy, hoy mismo, y mañana y pasado sólo nos queda aguantar y jodernos. Porque los efectos de la falta de inversión estratégica de las empresas eléctricas no serán resueltos en cuestión de días. Ninguna decisión política nos aliviará el presente.
A esta altura de las cosas, vale pensar ¿qué está pidiendo “Clarín”? Obviamente, una muy elocuente confesión del supuesto fracaso de la política energética del Gobierno nacional. Se entiende: piden la renuncia del ministro de Planificación Julio De Vido, o del secretario de Energía Daniel Cameron, y que ese costo político lo pague la presidenta Cristina, que según dicen los opositores está en el sur de vacaciones jugando con su perrito Simón entre bolas de nieve, desnuda como en la tapa de “Noticias” mientras nosotros aquí, abandonados ante el calor y el apagón.
Pero también piden una “solución” largamente reclamada por las empresas eléctricas: el aumento de las tarifas. Según nos dicen, con tarifas más caras no habría fallos en la prestación del servicio. Sin embargo, en otras provincias donde el Estado nacional no subsidia, y las tarifas son más caras para los usuarios, también hubo cortes ante el “calorón”. ¿Entonces, “Clarín”?
Ahora mismo, no hay ninguna decisión posible, ni radical ni urgente, del Gobierno nacional que reconfigure de un tajo el sistema de distribución eléctrica en crisis. Puede ser legítimo reclamarle al Estado la recuperación bajo su órbita y tutela de estos servicios, tal como se hizo -muy exitosamente- en los casos del Correo Argentino, AySA, AFJP’s, Aerolíneas Argentinas, ferrocarriles y otros. Pero, ninguna intervención o nacionalización resolverá en los meses por venir esta exposición a la emergencia eléctrica. Estamos a merced de los vientos, y los opositores destituyentes, están soplando muy fuerte.

Crónica de otro día acalorado en la Capital, según TN. Indignaciones y porteños al palo.
Aquí, el guión de una docu-ficción bien anti K, emitida el viernes por noche por el canal Todo Nefasto (TN).

El zócalo de TN prometía periodismo de investigación: “Las historias detrás de los cortes” decía el graph, con el ulular de ambulancias como música de fondo. Y exhibieron un video hábilmente editado. Y con la voz de Julio Bazán siempre compungida, casi estrangulada por la emoción, diciendo: “Ancianos sin luz ni agua, presos del calor. La angustia y los achaques de la edad de los pisos más altos de una torre de 20 pisos, rescatados por los bomberos y auxiliados por el SAME en medio de la inquietud de sus familiares y cuidadores.”
Y aquí, el testimonio de una mujer, del barrio porteño de Boedo, mientras el zócalo dice: “Algunas personas mayores debieron ser ayudadas para bajar de su departamento”.
“No me puedo ni bajar ni subir la escalera porque tengo las dos rodillas mal. ¿Cuándo vendrá la luz, no? La verdad que no se puede estar sin luz”. Obviamente la señora atrapada en su departamento expresa su legítima queja. Pero: ¿dirigida a quién?
Sigue Bazán agitando la indignación: “La crisis energética ya plantea situaciones e imágenes propias de grandes emergencias y catástrofes. Es lo que sienten que están viviendo los afectados, librados a sus suertes. Vecinos que hasta se pelean entre ellos por culpa ajena”.
Y aquí, imágenes de personas en conflicto, una discusión incomprensible, alguien que golpea unas rejas y una mujer que le dice “éste no es el modo”. No se entiende nada. El discurso rector, el que otorga sentido es el que enuncia Bazán. “El problema de la falta de luz, en vez de disminuir, parece aumentar a cada momento”. (Alguna vez, por el bien de todos, debiera penalizarse a los terroristas verbales, de Bazán a Carrió, y los que siguen).
Una señora testimonia desde Mataderos.
“Esta mañana empezaron explosiones, humo, mucho humo. La desesperación de sacar a la gente que vive acá. Se quemó esta central. Hoy me quemaron todo: las heladeras, el freezer y el aire”.
La edición pasa a Villa del Parque:
“Venir con el auto y ver que están todas las calles iguales, que todo el mundo se está quejando. Que hay gente que la está pasando peor que yo, que estoy embarazada de 8 meses y el calor me afecta muchísimo… La verdad es que me siento desamparada, ya. Siento que estamos solos”.
Bazán: “La paciencia de la gente, puesta a prueba durante días y días, hace rato que se agotó. Crece el malhumor social, crece la intensidad de las protestas y crece lo estratégico de los escenarios de las quejas, que no sólo cortan calles sino vías de ferrocarril o autopistas”.
Y aquí el graph de TN dice, excitado al palo: “Explotó una cámara de distribución y la zona se quedó sin luz”. ¿Dónde, qué zona? No se sabe. ¿Acaso importa?
Y llegan los testimonios desde Flores, ese tan clase mediero barrio porteño, con imágenes de caceroleros. ¡Ahí van!
“Esto ya es vergonzoso. La verdad, alguien se tiene que hacer responsable. No sé, yo ya no aguanto más. Mi salud no sé hasta dónde va a dar”, dijo un señor zezeozo, convenientemente indignado para declarar ante TN.
“¿A mí quién me paga todo esto? Todo lo que yo tiré, lo días que no trabajé. ¿Quién me lo paga? ¡Nadie!”, dice una mujer.
Y sigue el fogonero Bazán: “El sufrimiento está vulnerando, no sólo el derecho a tener la luz que se paga, sino también otros derechos humanos elementales, como la libertad ambulatoria”. (?)
Y aquí viene un testimonio decisivo de un vecino de Avellaneda, en el primer cordón del conurbano bonaerense.
“Uno para vivir como un ser humano… higiene. Normal, de cualquier persona. Baño. Lo que todos necesitamos, hasta la presidenta, aunque no lo parece”. (Y aquí queríamos llegar, obvio, es “La Yegua” la culpable. Y el editor de este bofe se ganó el premio a la obviedad).
Y otra señora, también desde Avellaneda:
“Llamamos al ENRE, y nos dice que cada tres horas sigamos haciendo los reclamos. Llamamos al Ministerio (?) y no nos atiende. Estamos a la deriva”.
Y sigue Bazán, acentuando la línea editorial del Grupo Clarín, tan partidario del desguace de SEGBA y siempre tan amigo de las empresas beneficiarias de la privatización, EDENOR y EDESUR, que tanto dinero gastaron publicitando en los distintos medios del Grupo: “El Gobierno se limita a echar la culpa a las empresas, ocultando las propias”.
Aquí TN inserta un video del Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, cuando -ante la indignación general de los opositores- ¡exige que las empresas prestadoras se hagan cargo ante sus clientes de la suspensión del servicio y resolver los problemas! ¿Cómo puede ser tanta maldad?
Y sigue Bazán, sordo y encapsulado en su directiva de culpar al Gobierno nacional, con una banda de sonido y video de batido de cacerolas cortando la calle, que también significan, ¿no?: “Y la falta de mensajes de contención o esperanzadores desde las empresas o desde el poder acentúa la sensación de desamparo, de frustración, que alimentan las protestas”.
Testimonio desde Villa Crespo:
“Yo soy cardíaca, pero me bajé por mis hermanos, porque me duele ver como tiramos las cosas que nos cuesta ganar”.
Bazán: “La gente se siente defraudada por las empresas prestadoras y desamparadas por el Estado, responsable de hacer que cumplan con sus compromisos”.
Y más testimonios de Avellaneda, declarada capital bonaerense del sufrimiento ante el fallo energético, según TN. Y tenemos el testimonio de dos señoras:
“Mi hermana tiene 88 años y yo 86. Hasta ahora estuvimos bien, pero ¿quién se acuerda de nosotros? (comienza a llorar ante la cámara, obviamente conmovida). Nos tenemos que tirar un jarro de agua (gracias al portero que nos trae) en la cabeza, para bañarnos. Ni siquiera nos podemos enjabonar. Es terrible esto. ¿Qué hace la Presidenta? Que Dios me perdone, pero no se acuerda de nosotros. ¿Quién tiene la culpa?”.
Y luego, TN mostró una pantalla dividida en cuatro partes. En vivo: Villa Crespo, Caballito, Mataderos y Palermo. Y así siguieron un rato más avivando el fuego. ¡Que no decaiga!

lunes, 23 de diciembre de 2013

El periodista de “La Nación” Jorge Fernández Díaz miente cuando dice que sabe lo que piensa Máximo Kirchner. Y también miente cuando dice que sabe lo que piensa el Papa Francisco. Aquí ofrecemos respuestas a las supuestas preocupaciones de Jorge Bergoglio.

Jorge Fernández Díaz, el editorialista del diario “La Nación”, avanza en la construcción de un género que simplifica enormemente el trabajo de los periodistas. Ya no hace falta tomar contacto con el personaje público -Máximo Kirchner, en este caso- o con algún testigo verificable para hablar sobre la vida del personaje (Máximo), comentar sus actividades, dar cuenta de sus conversaciones, sus directivas a subordinados, estados emocionales, el modo en que apela a su madre -dice que le dice “la Jefa”- y demás. No, el periodismo moderno del diario “La Nación” prescinde de estas cuestiones “viejas”.
Encima, Fernández Díaz no se priva de nada y hasta le inventa al hijo mayor de la presidenta Cristina una “conversación” con un dirigente que “comparece en el palacio”. (¡Stop! Es el lenguaje de Jorge Asís). Digamos, el novelista tan ligado a su madre (libro asequible en mesas de saldo, no incorporado a la propagación de la literatura Proust), decide ficcionalizar los dichos de una persona que, obviamente, no le atiende el teléfono. Y lo hace “hablar”, y le atribuye un discurso degradado y delirante que la oposición necesita para exhibirse como portadora de alguna “verdad” y de cierto predominio intelectual sobre los K.
Alguna vez, hace ya mucho, los lectores del periodismo argentino podían distinguir sin demasiada dificultad los textos que eran ofrecidos como “información” de aquellos otros que, muy a las claras, se vendían al público como una “opinión”, cuya autoría era siempre firmada. Por supuesto, se trataba de una convención ilusoria: todos los textos -unos y otros- eran sometidos a la política editorial del diario que los publicaba.
Pero, el “contrato de lectura” solía trazar una diferencia marcada con los textos de ficción: si el periodista necesitaba construir una “voz” inventada para soportar su relato siempre lo refería a un testigo/fuente/garganta que desde el anonimato afirmaba saber algo útil. Es decir, alguien cuya identidad era ocultada se convertía en un soporte decisivo para una investigación. Todo esto, el respeto al lector, fue abolido.
Y el operador de la derecha Fernández Díaz, asegura que también sabe lo que le sucede a Jorge Bergoglio y lo que, el ahora Papa Francisco, piensa: “Pero hay tres cosas que no le convienen: que la Presidenta abandone antes de tiempo, que el país entre en una debacle económica y que el narcotráfico se apodere de la Argentina a ojos del mundo. Su Santidad quiere entrañablemente a su terruño, pero no se trata sólo de amor. En el Vaticano al que se duerme, lo velan.”
Si al Papa le preocupa que la Presidenta cumpla su mandato, debiera solicitarle a los medios hegemónicos (bloque del cual forma parte “La Nación”, en una posición subordinada respecto de “Clarín”) que no promuevan ninguna actividad comunicacional, política o económica destituyente.
Si al Papa le preocupa que el país entre en posible debacle económica, sería útil que el diario “La Nación” diera el ejemplo y promueva la disciplina fiscal, el pago de impuestos y resignara los beneficios que le otorga una medida cautelar interpuesta ante la Justicia hace 10 años y cancelara su deuda de 330 millones de pesos con la AFIP.
Si al Papa le preocupa que el narcotráfico se apodere de la Argentina seguramente estará conforme con la designación del sacerdote salesiano Juan Carlos Molina al frente de la Sedronar, encargada de la programación y lucha contra el narcotráfico, funcionario al que “La Nación” ironiza, en tanto lo presenta como “permeable” a la política uruguaya sobre el consumo de marihuana, supuestamente “cómplice” con el narcotráfico.
En fin, Fernández Díaz, el autor de ficciones edípicas en torno a su madre, asequibles en mesas de saldo, presume de algún saber acerca de personas que lo ignoran o desprecian y nos regala un diagnóstico fantasioso y tendencioso acerca del presente y el porvenir de los argentinos. Y así funciona, hoy día, tal como ayer, el periodismo de “La Nación”.

viernes, 20 de diciembre de 2013

La "operación Milani". ¿Hipocresías? Ayer y hoy, el "periodismo independiente" según "Clarín". Y también Verbitsky y el cuestionamiento a la designación del nuevo jefe de Ejército. Y un recordatorio de la viuda de Noble en 1979, del bracete con Videla.

Ayer, cuando se cumplieron 12 años del 19 de diciembre de 2001, la señal TN "homenajeó" a su modo el nuevo aniversario de aquella crisis, marcada a fuego en la memoria colectiva por los saqueos, la declaración del estado de sitio, las muertes y las marchas de protesta. Sin mencionar aquel antecedente histórico, el Grupo Clarín procuró resucitar en este presente tan distinto aquel clima de desasosiego, angustia y violencia: la palabra "caos" subrayó desde el zócalo de la pantalla distintas secuencias: atascos de tránsito, protestas por la falta de electricidad, resabios de las rebeliones policiales de la semana pasada, conteo de víctimas fatales, falsos saqueos, indignación por retrasos de vuelos en Aeroparque, quejas por el alza de precios y -en presunta defensa de las víctimas del terrorismo estatal- ¡cuestionamientos a la designación de César Milani como jefe del Ejército!
Un aparte. Fue muy clara la posición del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), expresada por Horacio Verbitsky, al señalar que el planteo negativo del prestigioso organismo que preside surgió de las respuestas que recibieron por parte de Milani a un cuestionario que le enviaron cuando éste pidió formular un descargo. "Milani incurrió en una posición negacionista (del genocidio) directamente", explicó Verbitsky en diálogo con la periodista Ingrid Beck, y dijo que las respuestas del oficial dejaron "fríos" a los miembros del CELS. "Dijo que nunca supo que haya habido desaparecidos, que se enteró después de la dictadura", añadió.
Verbitsky aclaró que el cuestionario del CELS no versaba sobre las cuestiones judiciales, sino sobre la visión que Milani tenía de los años del terrorismo de Estado. Y en ese sentido rechazó la defensa que han hecho legisladores oficialistas apelando al concepto de "presunción de inocencia", ya que la impugnación del Centro apuntó a otra cuestión, a discutir la "idoneidad para el cargo" para el cual fue designado, de la que desconfían. Cuestionamientos que ante la falta de respuestas superadoras desde el oficialismo, consideramos legítimos y serios, y obviamente compartimos.
Dicho esto, y para no cambiar de guía en esta selva de símbolos, sigamos con Verbitsky: "El Grupo Clarín sigue manejando la comunicación en los mismos términos que venimos viendo hace años, editando una realidad propia, con una actitud desestabilizadora del Gobierno, con poca preocupación por la información, y editorializando en los términos de una facción política y no de un medio informativo".  Así se expresó Verbitsky el pasado lunes, entrevistado por Gustavo Sylvestre, y en esas pocas líneas fijó el núcleo de una cuestión que los periodistas que se reclaman "independientes" no quieren ni escuchar.
Atacar al Gobierno democrático para desestabilizarlo, combinando una proporción variable de mentiras, inexactitudes e insultos a la Presidenta y a sus funcionarios, NO es informar, NO es practicar el periodismo "independiente". Es otra actividad rentada, más emparentada con la propaganda sediciosa y la guerra psicológica que suele preceder a los intentos de golpe en los países latinoamericanos que no se allanan a las directivas aún vigentes del Consenso de Washington, los tratados de libre comercio y demás cuestiones que impulsa la Embajada a la que concurría (¿concurre?) Sergio Massa.
Y, además, ¿cuáles son los antecedentes en el campo de la lucha por la vigencia de los Derechos Humanos en nuestro país que habilitan a los periodistas del Grupo Clarín & Co. (y a los dirigentes opositores que le hacen coro) a "correr por izquierda" al Gobierno que acabó con la impunidad de los represores? ¿Qué historia de compromiso avala a Nelson Castro para afirmar: "El gobierno que bajó el cuadro de Videla, puso el de Milani. Eso marca claramente el doble discurso que está en la génesis del kirchnerismo. Servirse de los derechos humanos para generar rédito político. Las organizaciones que son afines al Gobierno reciben todo; las otras, nada. Los militares que son afines, pueden haber violado los derechos humanos; los otros no. Esto es parte del retroceso de la década ganada del kirchnerismo". La respuesta es simple: el brulote provocador, la brutal tergiversación de Nelson Castro sólo se sostiene en la posición dominante desde la cual enuncia. Y, también, en el supuesto de que los periodistas de "Clarín" NO toman partido y que practican un "periodismo independiente" por encima de las disputas.
Sobre los usos y abusos de este calificativo en la historia del imperio comunicacional fundado por Roberto Noble, puede leerse en el ineludible ensayo de Martín Sivak ("Clarín -el gran diario argentino- una historia") el señalamiento del momento preciso, si se quiere inaugural, de la apelación al adjetivo “independiente” en el discurso auto referencial del "gran diario argentino".
Según narra Sivak, en 1979 Clarín "sumó a la Junta Militar en el evento celebratorio del primer aniversario de la obtención de la Copa del Mundo. Podían exhibir logros deportivos". El estadio de River se colmó de público para asistir, con la presencia del dictador Jorge Rafael Videla, a un partido de fútbol, en el curso del cual el combinado "Resto del mundo" derrotó a la selección argentina 2 a 1. "En el evento reapareció la Directora (Laura Herrera de Noble). Llevaba varios años sin firmar editoriales. Su presencia en las páginas del diario se había limitado a la inauguración de Papel Prensa". La Directora de Clarín y Videla entregaron la copa al capitán ganador, el holandés Rud Krol. Y así aparecieron juntos en la tapa del 26 de junio, bajo el título: "Clamoroso festejo a 1 año del Mundial".
Y señala Sivak:
"Un día después, la señora de Noble firmó su editorial 'Compromiso con el país'. 'El periodismo independiente, ese elemento esencial para la salud de una nación, debe opinar todos los días sin interrupciones, como el fluir de un río. A veces, como ahora, por la trascendencia de los temas debe hacerlo con un énfasis especial que corresponde a los rápidos y a las caídas del agua'.
Hasta entonces, periodismo independiente no formaba parte de los recursos retóricos de las páginas editoriales. 'Independiente', el nuevo adjetivo, pretendía establecer una distancia con el Poder Ejecutivo después de la tapa con Videla y, esencialmente, Papel Prensa
".
Como se entiende, tanto en aquel entonces como ahora, el discurso de la (supuesta) independencia del periodismo que practica "Clarín" tiene un bajo fondo, algún compromiso no sincerado con ciertas relaciones de poder, con ciertas complicidades constituidas hace ya mucho. El debate en torno a Milani es apenas una excusa hipócrita, otra impostura para seguir atacando al gobierno nacional y popular que -vale recordar- puso en debate la apropiación de Papel Prensa.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Tirando muertos: Bonelli, Alfano, Pagni & Co. acusan al gobierno nacional por los resultados violentos de la rebelión de las policías provinciales.

La oposición política y mediática no ha vacilado en utilizar como una herramienta de erosión de la legitimidad del gobierno nacional la rebelión de policías provinciales, los consiguientes saqueos y la violencia conexa, que provocaron hasta el momento diez muertos. De un modo evidente, esta estrategia manipulatoria quedó expuesta en la última emisión de “A dos voces”, en la noche del miércoles, por TN. “¿Por qué se llegó a esto?”, preguntaba el zócalo en la pantalla, al pie de una sucesión de imágenes de violencia.
Y la voz de Marcelo Bonelli en off: “Tierra de nadie, así fueron varias provincias en estos últimos días, el vandalismo, los saqueos, la protesta policial. ¿Qué es lo que pasó? ¿Por qué se llegó a esto? ¿Qué hizo el Gobierno nacional frente a esta situación?.
Y luego Edgardo Alfano: “Gobernadores que no pudieron solucionar de inmediato sus problemas con la rebelión policial y un Gobierno nacional que cambió su actitud. De darle la espalda a Córdoba, al problema policial y de los saqueos terminó ayudando a los gobernadores con gendarmería y también con dinero para poder pagar los sueldos”.
Y otra vez Bonelli: “Nueve muertos en todo el país. Los saqueos, vecinos y comerciantes armados, cruces entre el Gobierno nacional y los gobiernos provinciales, mientras tanto la gente estaba en el medio desahuciada. ¿Qué es lo que pasó, como se llegó a esto, qué hay detrás de esto? Lo vamos a tratar esta noche en A dos voces”.
¿Está claro, no? La estrategia es disolver la responsabilidad de cada una de las administraciones locales, borrando incluso la peculiaridad de cada uno de los conflictos en las distintas provincias, para concentrar “la carga de la prueba” (los cadáveres) en el ataque dirigido al Gobierno nacional. El massista Darío Giustozzi le repetía convencido a Bonelli: “Es la inflación”. Sí, obviamente, todos los efectivos de las fuerzas policiales de una decena de provincias descubrieron ¡al unísono! el efecto empobrecedor del alza de precios sobre el poder adquisitivo de sus salarios y ¡sin ningún tipo de coordinación! decidieron acuartelarse, generar zonas liberadas y, en algunos casos, hasta participar de los saqueos. Además: ¿pueden las fuerzas policiales hacer una huelga total y dejar librada a su suerte a la población? No, obviamente, pero no se escuchó ni un solo cuestionamiento a estas irresponsabilidades, con lo cual se las “naturalizó” y “legitimó” a futuro, en tanto es previsible que esta película de sublevaciones en cadena no haya terminado acá.
Un aparte para el “caso Córdoba”: Vale subrayar que, según los periodistas de “Clarín”, De la Sota “evidentemente tenía responsabilidad” pero, al fin de cuentas, la factura de lo sucedido se la remiten al jefe de Gabinete del Gobierno nacional, Jorge Capitanich porque “no lo ayudó”, y a otra cosa. Una visión “naif”, claro. En la provincia mediterránea se incubó un conflicto que el gobernador opositor al kirchnerismo decidió en principio ignorar, al punto de irse de viaje a sabiendas de la rebelión policial en marcha, y que sólo después de la grave conmoción social resultante aceptó asumir como propio. De La Sota intentó responsabilizar al Gobierno nacional por el daño sufrido por los cordobeses saqueados, por el terror colectivo ante el desamparo, se hizo el gallito pero al final aceptó su impotencia, pidió ayuda y, forzado a reconocer la responsabilidad por la crisis política desatada por la sublevación policial en su provincia, despidió al jefe de Gabinete y a la ministra de Seguridad. ¡Un papelón! Pero el daño estaba hecho, en tanto instaló un ejemplo, para todos y todas: la extorsión de los agentes policiales que se niegan a prestar servicio y convocan al saqueo prefiguró un atajo, un método “virtuoso” para obtener inmediatas mejoras salariales. Y, además y para colmo, le puso un precio muy alto al cese del conflicto.
Sobre este asunto se expidió ayer Carlos Pagni, desde las páginas de “La Nación”, bajo el auspicioso título: “Un prematuro final para la primavera neokirchnerista”. Un artículo también obviamente dedicado a esmerilar al Gobierno nacional, donde se cuestiona al secretario de Seguridad, Sergio Berni, por no haber repuesto el orden patrullando con fuerzas federales las calles de la ciudad de Córdoba sin acuerdo del gobierno provincial (lo cual hubiera ocasionado un enorme escándalo institucional que “La Nación” y De la Sota hubieran explotado al máximo) mientras el gobernador estaba de shopping en Panamá. Y no, la Casa Rosada no lo hizo porque Carlos Zannini, el Secretario Legal y Técnico de la Presidencia, no come vidrio.
Pero, lo más inquietante es este párrafo del periodista “pispeador” de mails ajenos: “De la Sota regresó a una Córdoba incendiada, con su poder de negociación muy menguado: venía de enfrentarse con la policía, acusada por la infiltración del narcotráfico. Zannini no calculó que, acorralado, De la Sota cedería a lo que le pidieran. Tampoco imaginó que, al conquistar un incremento cercano al 40%, los uniformados cordobeses serían la vanguardia de una reivindicación salarial de las demás jurisdicciones. Queda para la historia del maquiavelismo criollo determinar si el gobernador de Córdoba era consciente de que con su generosa paritaria incendiaría el resto del país. A bordo del avión que lo devolvió desde América Central tuvo más de seis horas para pensarlo”.
Y la pregunta ¿Efecto dominó o se equivocó De la Sota?, formulada por Artemio López se actualiza: “Incertidumbre porque la ocurrencia de los hechos no culmina con los múltiples muertos y saqueos impulsados por acción u omisión por los subersivos. Los efectos institucionales desestabilizadores se perpetúan en las promesas de impunidad a los policias golpistas y los efectos desestabilizadores a nivel económico social que indujo el alzamiento y que señala de manera clara con lógica inexorable el documento del FIT que publicamos: Mientras dan aumentos que llegan al 200% del básico a los policías, se niega un plus de fin de año o doble aguinaldo para jubilados, estatales y para quienes cobran la Asignación Universal por Hijo. (…) Se trata de un encadenamiento de efectos jurídicos-políticos y sociales que apuntan al plexo de la gobernabilidad democrática en el país, cuya mecha la enciende el ex gobernador cordobés con una actitud que desborda plenamente cualquier "margen de error" sensatamente imaginable en un político de ultraderecha de su ya insoportablemente extensa trayectoria”.
Y sí. El impacto de ese ejemplo construido por la derecha cordobesa se replica aún hoy en otros distritos y el resultado de esta atípica “negociación salarial” con las policías provinciales se convierte en un antecedente obviamente disponible a futuro para los intentos desestabilizadores de la oposición política, económica y mediática, la misma que el pasado 10 de diciembre intentó sacar de quicio la celebración de los 30 años de la democracia argentina y teñir los merecidos festejos de impotencia y fracaso.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Zunino, la mano derecha de Fontevecchia en la cloaca “Noticias”, no logra vender su libro y patina en el “barro”. Mal que le pese a “Edi”, Diego Gvirtz, Horacio Verbitsky y Víctor Hugo Morales siguen gozando, felizmente, de su merecido prestigio y buena salud.

Desde su publicación en octubre pasado, el libro de Edi Zunino “Periodistas en el barro” ha sido largamente comentado y celebrado por la prensa opositora. Al parecer el flaco resultado de mercado dictó la urgente necesidad de un relanzamiento publicitario y las páginas de La Naciónse abrieron generosas para que el jefe de redacción de la revista “Noticias” fingiera protagonizar una “entrevista”.
No dice mucho Zunino acerca del libelo publicado con su firma (quizás para no vaciarlo de “intriga“) pero sí confiesa su punto de vista acerca del papel de los medios de comunicación en la actualidad y ataca al pasar a sus “enemigos” (el lenguaje bélico viene de la entrevista) a los que “tritura” sin piedad: Diego Gvirtz, Horacio Verbitsky y Víctor Hugo Morales.
Es llamativo que, luego de la paliza argumental (y ética) que en una charla cara a cara le propinara Víctor Hugo Morales al recriminarle de manera detallada la acumulación de 24 mentiras en una sola nota de tapa -una escena memorable que difundió TVR-, Zunino insista en atacarlo. Tal vez esté buscando alguna forma de revancha aunque, bueno es decirlo, de aquel ridículo no volverá. O acaso busque otra paliza. Nunca se sabe.
Recordemos este apunte de Víctor Hugo:
“El ‘Edy’ se sentía molesto y denunciaba que lo habían puesto en la parrilla. Se sintió poco menos que despellejado. Patético.
Un hombre que desde la revista que integra, sentado a la diestra de su diosito Fontevecchia, ha integrado un grupo periodístico que ha jugado con el honor de cuanta persona les pareció buena para vender revistas; que aun no dejan de rogarle a Magnetto que los perdone por denunciar el cáncer del que felizmente se curó (ojo, es bueno que viva, ojalá mil años, porque es más visible lo que representa); un hombre como Zunino que no dudó en lanzarse a la aventura de una nota plagada de mentiras para destruir mi credibilidad. Un personaje como Zunino que en el número siguiente, en vez de disculparse tras la charla (que no entiendo por que gracia de Dios aceptó), sigue mintiendo. Ese francotirador que acecha el honor de la gente, se sintió ‘tocado’, ‘expuesto’, ‘puesto a la parrilla’. Pobre tipo”.
Es decir, el único interés que nos provoca esta entrevista al redactor de “La verdad detrás del perro” (nota de tapa del número pasado de “Noticias”, comentada aquí mismo) no es saber algo de su libro sino acceder al testimonio en primera persona de uno de los más obvios exponentes de la degradación del periodismo en nuestro país. Así, aquí, en este simulacro de requisitoria, hablando con un amigo, tan solo preocupado por la promoción de su libro, “Edi” nos regala algunas definiciones interesantes.
Veamos:
Este es un gobierno que ejerce el poder con la lógica de los medios, ante un periodismo que reacciona con la lógica de la política. Es decir, que se embandera con el oficialismo y la oposición. Y el del oficialismo y la oposición es, en realidad, un territorio ajeno al del periodismo y la información.”
Una mistificación obvia la que propone “Edi”. El Gobierno “es” - por definición- el oficialismo. Las empresas periodísticas se “posicionan” a favor o en contra, siempre bajo la bandera “lucrar e influir”. La historia del patrón de Zunino, Fontevecchia, sus vaivenes entre dictadura y democracia, ilustran ejemplarmente la historia del periodismo acomodaticio, oportunista, servil. 
Y sigue Zunino:
“Los Kirchner tomaron como propia la lógica de los medios, y es desde ahí donde hacen política. Incluso su lógica binaria, la del bien y el mal, tiene mucho que ver con la inmediatez de la televisión, donde el vértigo propio de ese medio de comunicación nos conmina a pronunciarnos por sí o por no. No hay tiempo para demasiado más, ni lugar para los grises, que espantan audiencia... y los Kirchner han sido grandes constructores de audiencia.”
Curioso. Siempre se supo que “los Kirchner” hicieron política desde el peronismo; es decir, desde un partido político. Lo que debiera explicar Zunino es por qué el kirchnerismo lo indigna tanto y eligió hacer política opositora bajo la supuesta “neutralidad” del periodismo. Más aún: por qué cuestiona la lógica binaria amigo/enemigo si es, precisamente, la lógica favorita de “Noticias” y de la prensa opositora, que siempre ofrece un dictamen negativo ante toda medida del gobierno K. 
Pero, más claro. “Edy” pretende reducir a los ciudadanos al papel de “audiencias” y explicar la política por la “lógica” de la televisión y su vértigo, cuando -y aquí el periodista cae en el “barro”- el kirchnerismo se ha validado con votos y no con mediciones de rating.
Para el final, una pregunta “picante”:
“-¿Cuáles son los puntos de contacto en la política de medios del menemismo y el kirchnerismo?
-En cuanto a su relación con los medios de comunicación, el kirchnerismo se planteó lo mismo que el menemismo, aunque los Kirchner fueron mucho más efectivos. Los Kirchner generaron un kirchnerismo cultural desde el discurso, mientras que el menemismo cultural se basaba en la economía. Menem se apoyó, en este sentido, en el dólar, a diferencia de los Kirchner, que se apoyaron en los medios.”
En fin, en su media lengua, en su precariedad cultural, Zunino pretende trazar una equiparación que deshistoriza. Es más que obvio que Néstor Kirchner en 2003 decidió afrontar la reconstrucción de un país destruido en el marco de un conflicto frontal con los voceros y representantes del neoliberalismo. Tal vez Zunino prefiera no recordar el comportamiento de los medios hegemónicos en los albores de los años 90 y su obscena celebración de la conversión del presidente Carlos Menem -el de las patillas, el salariazo y la revolución productiva- a las directivas del Consenso de Washington. O en realidad, Zunino se acuerda perfectamente de estas diferencias y -aunque patético y despellejado- pretenda tomarnos por boludos.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Cristina con peluche, flores y el perrito Simón en helicóptero. O los "mejores" deseos de fin de año enunciados por los opinólogos opositores: Fidanza, Fontevecchia y Sarlo.

Los políticos y periodistas opositores compitieron durante los 47 días de ausencia por “licencia médica” de la Presidenta en un torneo de humor despectivo a la hora de formular sus “mejores” deseos para la vuelta de Cristina: “una planta”, “disminuida”, “limitada”, “semi Presidenta”, entre otras delicadas agresiones. El juguete rabioso era la expectativa de una vacancia en la conducción del Estado y, ya excitados en la ilusión golpista y para ganar tiempo, apuntaron preventivamente contra toda la línea sucesoria, intentando desacreditarla, mientras tejían hipótesis disparatadas acerca de un diagnóstico médico negativo, fabulaban una intimidad a la que no tenían acceso y especulaban sobre la (in) capacidad de Cristina para volver a gobernar. Hasta que el lunes pasado, la Presidenta volvió -lúcida y radiante- a la vida pública protagonizando un video filmado por su hija Florencia que a los comentaristas opositores, como era previsible, les cayó mal.
El sábado, desde “La Nación”, Eduardo Fidanza no podía disimular su enojo ante la eficacia del recurso comunicacional:
“El primer paso del menú elegido para retornar fue un video doméstico. Puede considerárselo una pieza maestra de la privatización de la política. El episodio de una saga sentimental que pone por delante las emociones, los enseres de uso cotidiano y el hogar, dejando en segundo plano las cuestiones públicas, vinculadas a la administración del Estado.
La frase "A mí me pasó de todo", aludiendo a su enfermedad, a la muerte de su marido, a las alternativas de su profesión, buscó y logró la identificación masiva. El público no advertido, que seguía la escena, sintió: esto también me ocurrió a mí, o a mi vecino, o a algún amigo. Ella es como nosotros, es una más de la familia. De soslayo, los regalos recibidos -un perro, un ramo de rosas, un pingüinito de peluche- aparecieron como significantes políticos, pero más propios de un ama de casa que de una presidenta. Contó que el perro, al que bautizó Simón, por Bolívar, se lo trajo un hermano de Hugo Chávez, que bien podría ser un pariente, un tío o un primo, que vive en otro país. Agregó que las rosas se las regaló Hebe de Bonafini, que, si no fuera quien es, podría pasar por una vecina que se acercó a saludarla.”
Y, sí, en esa lógica de sustituciones ridículas, el comentarista Fidanza podría ser un vecino en camiseta y ojotas, sumamente opositor y gorila, que se enoja en la vereda de mi casa y no me deja dormir la siesta porque se indigna ante la evidencia de que Cristina sigue viva y lo dice a los gritos. Pero no, porque el tal Fidanza escribe en un diario y finge que reflexiona, aunque no logra hacer una distinción obvia en beneficio de su público lector. Cristina es titular de un cargo estatal -Presidenta de los argentinos- así como también es una persona que tiene derecho a su privacidad. Y es cierto que ella afrontó una historia subjetiva dolorosa en los últimos años -“la enfermedad, la muerte de su marido”, según dice Fidanza-, hechos que adquirieron un carácter público y que la afectaron como a cualquier otro ser humano, ocasionándole un daño irreparable en más de un modo. ¿Supone Fidanza que la historia de esos dolores puede ser leída como un simulacro orientado a lograr una “identificación masiva”? O sea: ¿Néstor no murió y a Cristina nunca la sometieron a una operación? ¿Otra mentira del relato K? El público “no advertido” al que ironiza -a decir verdad, la clientela favorita de “La Nación” hoy día-, ¿debe hacer un curso de manejo correcto de las emociones / identificaciones con el gurú Fidanza?
El sábado, también, desde “Perfil”, Jorge Fontevecchia, tan atento siempre a su negocio familiar -esto es: la insistente manipulación de las representaciones de la vida colectiva (a punto tal que supone que los perros kirchneristas “hacen mohines”)-, escribió quejoso:
No se trata sólo de un simulacro de espontaneidad: en el video de YouTube también se trató de transmitir un mensaje apolítico por lo intimista y hasta trivial: un cuerpo sincero donde “les habla Cristina, no la Presidenta”. Pero estaba cargado de simbologías muy fácilmente decodificables. Al principio, marcó que “esperaban que hablara por cadena nacional pero preferí esto”, un video para redes sociales. Tanto es la elección del medio el mensaje, que el propio Marshall McLuhan se ironizaba a sí mismo repitiendo “el medio es el masaje”. No es lo mismo YouTube que la cadena nacional, no es lo mismo un living que un escritorio o un atril. Cualquiera de las últimas opciones la hubiera obligado a hablar de las elecciones perdidas o de los cambios de gabinete. Cada tipo de medio establece un contrato de lectura diferente con su audiencia. YouTube le permitía algo más íntimo e informal, y fue una astuta forma de salirse de la coyuntura poselectoral”.
Otra vez: Cristina volvió a ocupar el centro de la escena política y comunicacional y la derecha se queja ante la evidencia de su vitalidad. Ella se sitúa en el formato que prefiere para cumplir con cada acto de comunicación, yendo del balcón al living o al revés, y los sorprende porque es más astuta y ellos esperaban otra cosa, una suerte de pedido de disculpas en cadena nacional, ¿o una rendición desde el atril? Cristina logró viralizar en las redes su mensaje y el “mejor golpe” de Fontevecchia fue “intervenir” la imagen del hocico del cachorro Simón para volverlo “agresivo”. ¿Será un síntoma más del “fin del periodismo o de la decadencia intelectual del director de “Perfil”?
Pero, como ya es un clásico, quien formuló la lectura más despectiva del video de Cristina fue Beatriz Sarlo desde el canal TN del Grupo Clarín. Entrevistada en “Código Político”, la ensayista dijo:
“El video conecta con el cine argentino de la década del 40. Uno puede pensarlo en blanco y negro ese video y es efectivamente una señora de su casa que le cuenta a los nietos -antes lo hubiera contado por carta, ahora con una home movie- que le va muy bien, que recibió muchos regalos, que está completamente repuesta y que no se tienen que preocupar más, que agradece las oraciones y que tiene un perrito adorable. Lo cual es fantástico, yo estaba por mandarle mi gata de regalo. Ella está conectando con el piso de las culturas populares medias de la Argentina. Con el piso. Un político podría conectar con el techo de esas culturas. Un político podría armar un discurso que armara un escenario político. Ella desarmó ese escenario para armar un escenario intimo. La gente te interesa por lo íntimo. ¿Cuánto me interesa a mí personalmente? Nada.”
Y esa confesión subjetiva, ilumina. A Sarlo no le interesa Cristina “nada” porque sencilla y brutalmente quiere cambiar de escena, pasar a otra pantalla, porque también está frustrada e indignada. Obviamente, Sarlo -la supuestamente lúcida lectora de símbolos- parece no advertir que los regalos -las flores rojas enviadas por Hebe, el pingüino de peluche de un militante juvenil, el cachorro venezolano regalado por el hermano de Chávez- remiten al mundo de relaciones de una dirigente política de primer nivel y no al contexto familiar de “una señora convencional” despojada de cualquier responsabilidad institucional.
Vale subrayar que Sarlo proyecta para Cristina el peor porvenir:
No hay futuro para el proyecto si este gobierno tiene que salir con el helicóptero. No hay futuro para quien sale mal del Gobierno, con una inflación creciente, con todas las variables económicas descompensadas como parecieran estar en este momento. Si Cristina no se ocupa del presente va a tener muy poca chance de seguir ocupándose del futuro.
En definitiva: la insistencia en el ataque al video, ¿a qué obedece? Tal vez a que logró sintetizar algunos rasgos del mundo íntimo de la dirigente política exitosa que preside la República Argentina. No se trata -como pretende la oposición- de la vida de una persona del común. No. Se trata de la vida de una persona con responsabilidades especiales que, a contramano de los peores pronósticos, después de la muerte de su esposo, el presidente Néstor Kirchner, logró sostener el timón que conduce la vida de este país de cara al futuro. Y volvió, desatando la indignación opositora.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Por la lucha y la honestidad: ¡Gracias, Guillermo Moreno!

La derecha no sale de su asombro ante la renuncia de Guillermo “Patota” Moreno, el siempre “polémico” secretario de Comercio. La Gata Flora opositora no sabe bien qué decirle a su clientela: de una parte, festeja que el incorruptible funcionario abandone su puesto; de otra, arguye que esa partida fortalece al nuevo ministro de Economía, el “marxista” (más precisamente “comunista”, según Marcelo Bonelli) Axel Kicillof. Y en consecuencia no sabe muy bien qué le conviene.
Por “izquierda” (chiste) presumen que, según dijo Lucas Carrasco: “Cristina le acaba de entregar la cabeza de Polémico Moreno a Clarín y el poder económico” (aquí van las risas). NO. La presidenta Cristina relanza su gobierno de cara a la sociedad y necesita renovar su Gabinete. Los funcionarios de los gobiernos populares que confrontan con las corporaciones, especialmente aquellos que se involucran en batallas de alta repercusión pública, se desgastan, pierden credibilidad e influencia, cuando no logran domeñar a “los mercados”. Guillermo Moreno, ese tipazo, ese militante, quedó excesivamente expuesto como principal y casi único responsable del alza de precios, especialmente en los alimentos.
Es obvio que el persistente ataque de “Clarín” a Moreno no responde a la preocupación de Magnetto & Co. por la “soberanía alimentaria” de los más pobres, erosionada por la inflación. NO. Lo que les dolió fueron sus intervenciones en Papel Prensa, en las asambleas de accionistas de “Clarín” (junto con Kicillof) y su constante reivindicación de la legitimidad de la intervención estatal, de su capacidad de fiscalización y regulación.
Porque Moreno es el “enemigo perfecto” de la “opo” neoliberal. Frontal, irónico, peronista hasta la obscenidad, inteligente, culto, provocador y -al fin de cuentas- convertido en una suerte de ícono del kirchnerismo que no arruga frente a los poderosos. ¡Muchas gracias, Guillermo Moreno, y suerte!

lunes, 18 de noviembre de 2013

¡Lindas fotos: Insaurralde, Massa, Jessica y Malena! Una buena secuencia para Caras Glam. Todavía esperamos las explicaciones de Martín acerca de su chiste en el Día de la Militancia.

¿Debiera preocuparse el Frente para la Victoria por la sesión de fotos pactadas de Martín Insaurralde junto a Sergio Massa en un acto promocional de la revista Caras, auspiciado por el Municipio de Tigre? En rigor, sí. Y debiera preocuparse, muy especialmente, la conducción política del distrito, que encabeza el gobernador Daniel Scioli.
Sin embargo, a Scioli no le preocupó y dijo: "Lo tomo con naturalidad. La esencia de la política es la convivencia democrática. Uno puede hablar con todos, pero no significa que esté de acuerdo", afirmó, en diálogo con Radio Mitre. "Para una persona que tiene una visión de la política como yo, la política es diálogo sin hipocresías", agregó el gobernador bonaerense. (En realidad, Scioli tiene una larga trayectoria como promotor de la foto política).
Por su parte, el intendente de Tigre, Sergio Massa, dijo que el encuentro con su rival en los comicios del 27 de octubre pasado fue "casual". Y agregó: "Un empleado de la municipalidad nos avisó después del mediodía que Insaurralde iba a venir. Nos preguntaron si había problema y les dijimos que no", indicó Massa. Y añadió: "Hay que terminar con la Argentina dividida, del tono de guerra y del todos contra todos". Y por ahora Insaurralde no agregó texto a las fotos. Y sigue la jarana del encuentro casual en Caras Glam, porque la sesión fue obviamente planificada e iluminada convenientemente.
Lo cierto es que, como señala Néstor Sbariggi: “Más allá de expresar un malestar con el gobernador o quien fuese, Insaurralde intenta capitalizar su salto a ligas mayores al ser el candidato del peronismo kirchnerista mediante una movida que ‘lo perfila’ frente a la opinión pública, esa que al decir de Sergio Massa ‘se expresó contra la idea de la Argentina dividida, de la prepotencia como forma de hacer política’ al referirse al encuentro”.
Es así, Insaurralde vio la luz (de las cámaras) y apostó al crecimiento de su popularidad, a la mejora de sus índices de conocimiento y opinión (sobre el total de encuestados), y no a su pertenencia al proyecto político que lo impulsó. Y el FPV debiera estar atento. Los anteriores opositores “en ciernes” -los tránsfugas que en otro tiempo acompañaban el proyecto kirchnerista y luego dieron un paso no al costado sino a la vereda de enfrente- comenzaron así, con fotos o declaraciones “provocativas”.

viernes, 15 de noviembre de 2013

“Clarín” recurre a las “plumas” amigas para cubrir el bache que genera el retiro espiritual en Mar del Plata. Volvió Jorge Asís, ya perdonado, y también Luis Majul, que tiene fuentes tan serias como Tato Bores.

El Grupo “Clarín” cumplió con su retiro espiritual anual en la Ciudad de Mar del Plata en un clima especial habida cuenta del impacto que supuso para los gerentes y periodistas destacados (“las primeras espadas”, según los denominaba el Noble fundador) el fallo de la Corte Suprema, que declaró constitucional la Ley de Medios. La migración de sus “plumas” -Ricardo Kirschbaum, Julio Blanck, Eduardo Van Der Kooy y Ricardo Roa- a la Ciudad Feliz obligó a la redacción del matutino a improvisar, refritando textos de periodistas que habitualmente no firman notas en sus páginas.
La presentación de estas “colaboraciones” fue -cuando menos- curiosa: “Ante el hermetismo oficial, y con el bache (¿?) que generan los días que faltan para la vuelta de la Presidenta a la gestión, prevista para el lunes, cualquier información sobre el estado de salud de Cristina Kirchner genera atención y polémica. Ayer, por caso, puede leerse dos editoriales de los periodistas Jorge Asís y Luis Majul.” Las palabras clave aquí son “información” y “estado de salud”.
En su “particular estilo” (según “Clarín”) Asís NO brinda ninguna información y se limita a sus habituales especulaciones trilladas, adjetivando como siempre en exceso, abusando de una ironía insultante en su crónica sobre supuestas luchas palaciegas, reuniones imaginarias, y apelando a un clásico de la prensa opositora: los inminentes cambios en el elenco de Ministros, que resultan estrictamente expresiones de deseos u operaciones dado que nunca pueden citar una fuente verificable. En fin, el hombre que jugó a ser Roberto Arlt en las páginas del Gran Diario Argentino vuelve, domesticado ya, ajeno a la literatura, superada la interdicción que Magnetto le impuso, dispuesto tal vez a trabajar codo a codo con Lanata, ¿por qué no?
El aporte de Majul, tomado de las página de “La Nación”, se mantiene fiel a su ya clásica secuencia de homenajes a los guionistas de Tato Bores, en abierta competencia con Asís. El Turco apela a “La garganta” como informante. Majul dice que se encuentra “de pura casualidad, con uno de los médicos que la controlan casi todos los días” y que esta fuente le confirma que Ella (Cristina) nunca volverá a ser la misma y asegura que “los 0,50 miligramos de clonazepam diarios que venía tomando para bajar su nivel de ansiedad e intentar dormir no le alcanzaron”. (¿Y? Mi tía, de 86 años, toma el doble y está bárbara). Pero, Majul también habló con un “ex ministro” que dice que la vio llorar recordando a su esposo, que “se agarraba rabietas” con “las versiones delirantes de que había vuelto a formar pareja”. Mirá vos.
Es decir, de lo anunciado -“información sobre el estado de salud de Cristina”- nada. Lo que sí ofrece “Clarín” es -otra vez- el ataque misógino a la Presidenta, el bastardeo de la información acerca de su salud, y esa versión burlesca del periodismo que se ha convertido ya en un problema para la revista “Barcelona” -la parodia necesita de un modelo “serio”- que se descubre definitivamente desplazada. ¡Atenta, Ingrid Beck!

domingo, 10 de noviembre de 2013

Fracaso cacerolero en el 8N. El resurgir de las representaciones electorales opositoras vació la convocatoria de la antipolítica en la calle. Y también, la derrota de “Clarín” en su apuesta a una pueblada contra la Corte Suprema que avaló la Ley de Medios de la democracia.

Es muy evidente que la marcha cacerola del #8TN fue un fracaso, dada la pobre participación de la ciudadanía en las calles. La prensa opositora se retiró en puntas de pie de la escena mortuoria para no hacerse cargo de la difusión de esta triste noticia. “Clarín”, muy especialmente, decidió ni comentar este asunto de la vida pública que puso en evidencia su mala lectura de la voluntad de respuesta de la sociedad ante el fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Medios. “La Nación” publicó el pésame (comentando la “escasa asistencia”) con su habitual cinismo, como si las anteriores marchas de caceroleros no hubieran involucrado a muchos de sus favorecedores y lectores y no mereciera este “ausentismo en multitud” (según diría Borges) alguna clase de reflexión.
Un apunte: en las redes sociales se multiplicaron las quejas dirigidas a TN, a sus periodistas más notorios -Guillermo Lobo, quien se hizo presente en la protesta, y a la muy popular Florencia Etcheves que no fue a la marcha en tanto dijo que ya se había expresado a través del voto- señalando que el canal que había convocado a la protesta no había acompañado con sus cámaras las escuálidas concentraciones. Pero, en verdad lo que no funcionó fue la supuesta “indignación” popular ante el fallo judicial que descolocó a “Clarín”. Como tampoco funcionó la compleja red de organizaciones que hizo exitosas las anteriores convocatorias de la antipolítica, que después siempre toma partido por el status quo.
La pregunta política que debe formularse el kirchnerismo es: ¿cómo se puede leer este retroceso en la gimnasia callejera de los ciudadanos opositores? Diríamos -simplificando una hipótesis- que los resultados de las últimas elecciones del 27 de octubre colmaron las expectativas de representación de las diversas fracciones de capas medias anti K y los apartaron de la antipolítica. Más en concreto: que los buenos resultados obtenidos por el PRO (Michetti) y UNEN (Carrió) en Capital y la victoria de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires reincorporaron (simbólicamente, porque en la práctica ya estaban “adentro”) al sistema de representación política a los “excluidos” de 2011, aquellos que se percibieron huérfanos de expresión ante la manifestación torrencial de la dominancia kirchnerista y el 54% de los votos. “Nadie nos escucha”, afirmaban compungidos un año atrás. Hoy, ninguno de los manifestantes sostiene esa queja, en tanto ahora sí se perciben representados políticamente. Un buen dato, en tanto aleja las fantasías golpistas y las expectativas acerca de un “fin de ciclo” con un final abrupto.
La cuestión es que los medios opositores no pudieron construir una marcha que pidiera “la cabeza” de Ricardo Lorenzetti, el “Judas” que avaló el “desmembramiento” (para colmo “de facto”) de “Clarín”. Y algún día, cuando estemos más tranquilos, cuando la obscenidad de la prensa amarilla argentina ceda y someta su línea editorial al respeto (no al acuerdo) de la voluntad que se expresa a través del voto popular, entonces vamos a reírnos de la secuencia de títulos “grotescos”, a medio camino entre la risa y el llanto, que acompañaron desde la tapa del “Gran Diario Argentino” estos últimos meses.
Como bien escribió Damián Selci: “La declaración de constitucionalidad de la Ley de Medios señala el máximo triunfo cultural del kirchnerismo. El Ejecutivo primero, el Legislativo después y por último el poder Judicial antepusieron el interés público al interés para-estatal del Grupo. No había pasado esto en los significativos treinta años de recuperación democrática, que se cumplieron por estos días. Por primera vez, el Estado es más que Clarín.”
Y en torno a esa idea promisoria deberíamos discutir los desafíos de la batalla comunicacional en los días por venir.

Ilustración: TWITTER de Bombita Rodríguez @bombita_RODRIG

viernes, 8 de noviembre de 2013

Alfredo Leuco, Magdalena Ruiz Guiñazú, combatientes por la fama contra la dictadura K.

Si uno revisa Google a esta hora, algo después de la medianoche, el supuesto robo a Leuco recorre 6,7,8 páginas. El título, denso: Alfredo Leuco: “Estoy rogando que sea un robo común y nada más”. Por honestidad (¿o por error?) la guía de nota de “Clarín” dice: Policiales, y no Política. Y no Kirchnerismo.
O sea: “Clarín” digital culmina este día jueves con esta noticia como cabeza en su portada. Allí el portal consigna: “El periodista se quebró al hablar del episodio de inseguridad del que fue víctima. ‘Hice mal, pero resistí porque había cosas de valor inconmensurable’, dijo.” Un apunte bobo: el tipo estaba emocionado, “se quebró”, pero es un valiente porque “resistió”. En rigor, resulta bastante inverosímil el relato para cualquier porteño que conozca la zona: no da para que te roben cuatro motochorros sobre Avenida de Mayo, te golpeen y demás. No. Pero evidentemente, esa ficción es útil a la construcción de cierto relato opositor.
Leamos:
“Tengo muchos amigos y compañeros en los medios de comunicación que se han preocupado. Me siento extraño como miles de argentinos que a diario les toca estar en este lugar, tengo que agradecer que no me clavaron un puñal o que no tuvieran un arma. Estoy rogando que sea lo que creo que fue, el robo de una mochila y nada más. Es por el bien de todos. Incluso por el bien de mis enemigos”, agregó Leuco.
¿“Enemigos”? ¿En qué batalla anda Leuco, el mismo que supo condenar mediáticamente al ex K Lucas “metralleta” Carrasco? Y, ¿entonces? ¿Cómo se vincula la noticia acerca del episodio de “robo” (un delito contra el patrimonio de Leuco) con la sospecha de que pudo tratarse de “algo más”. Según la nota de “Clarín”: “No saber si se trató de un robo común o algo más, todos me lo preguntaron. Una manera de saber si era un caso más o un castigo para mí. Eso habla del tipo de sociedad que estamos construyendo”, relató Leuco en su columna, que a diferencia de la que hace todos los días, esta vez fue grabada.”
La respuesta: el problema es la construcción paranoica que los medios opositores ofrecen día a día, al servicio de la cual se anotan Magdalena Ruiz Guiñazú (en tanto contribuyente que recibe una visita de la AFIP y se siente perseguida) o el propio Alfredo Leuco (en tanto víctima de un episodio callejero) quien presume ser alguien perseguido por razones políticas -se supone- y no una simple víctima de un robo.
Tal como señaló el ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni, la preocupación por la inseguridad ciudadana se basa en un “discurso” generado por los grandes medios y que crea “paranoia”. “El mismo discurso lo tiene México con 70 mil muertos en tres años con decapitados, castrados, algo dramático. El mismo discurso lo tiene Centroamérica con las 'maras' (narcotraficantes en Guatemala). Pero también Brasil y el Cono Sur, donde tenemos los índices de homicidios más bajos en la región. El mismo discurso de inseguridad lo tiene Europa donde el índice es bajo también. Es decir, está generado por las redes de medios masivos de difusión”, señaló Zaffaroni.
En fin, hubiera sido interesante ver a estos combatientes por la fama (Ruiz Guiñazú y Leuco) enfrentarse, tan valientes y gallitos, a los dictadores de verdad que supimos padecer (1976-1983) en nuestro país. No estuvieron en esa pelea, pero sí han elegido prestarse a construcciones realmente muy berretas de la comunicación política opositora ante este gobierno nacional, democrático y popular. Son, sencillamente, expresiones de la prensa canalla.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Viendo 6-7-8. La pelea por la verdad. Fontevecchia mintió sobre Lorenzetti y afronta un bochorno difícil de disimular. ¡Vergüenza es la metaforización escatológica de Eliaschev y sus "ventosidades ideológicas"!

En el blog La Otra, Oscar Cuervo dio cuenta de la mentira que el periódico Perfil publicó en su tapa del domingo, afirmando que el presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti había hablado con el secretario legal y técnico de la presidencia Carlos Zannini sobre la Ley de Medios. Lorenzetti exigió una rectificación y Perfil se vio obligado a difundir el video completo de la entrevista, en su versión online, quedando en evidencia la mentira. Como bien pregunta Cuervo: “¿Publicará Fontevecchia en su edición impresa del próximo domingo una autodesmentida en tapa, con un tamaño similar al que le dedicó a engañar a sus lectores el domingo pasado?”
Recordemos la versión del intercambio entre Fontevecchia y Lorenzetti publicada por Perfil:
-¿Cuándo fue la última comunicación telefónica que tuvo con Zannini?
-No me acuerdo la última vez, pero por supuesto que hablamos.
-Pero fue recientemente.
-Este tema fue (el de la Ley de Medios) el último tema grave y que realmente hablamos muchísimo. Pero hemos hablado también en el tema de las drogas, que es una de las cosas más graves que tenemos.
Cuando se conoce la versión completa de la entrevista se advierte que el texto entre paréntesis fue agregado por Fontevecchia, en tanto Lorenzetti sólo afirmó que estuvo reunido con Zannini para hablar sobre el narcotráfico y no sobre oligopolios mediáticos.
Si hay algo que debemos rescatar, entre tantas otras cosas imprescindibles de 6-7-8 (ese programa banal que sólo vemos los giles K, porque los otros, los más perspicaces, lo desprecian, dado que la saben lunga y no necesitan abrevar en esta fuente de tonterías), es su capacidad de contrainformar, de brindarnos un resumen de lo que sucede en los medios. Porque las personas que trabajan, las que van y vienen haciendo cosas, no pueden monitorear medios, ni mucho menos contradecir la sarta de mentiras que la comunicación dominante construye en el día a día. Para eso está, justamente, 6-7-8. Y allí vimos ayer estas perlitas en torno a la batalla comunicacional por la verdad.
Juan Pablo Varsky dijo en su programa por Metro (FM 95.1) que:
“Lorenzetti dijo que no habló de la Ley de Medios con Zanninni y pidió una rectificación a Perfil, que admitió el error… ¿Error? Jorgito Fontevecchia es el director de Perfil, ¿de qué error me estás hablando, papá? Los diarios están hechos por personas, que ejercen el oficio de periodistas pero son personas, y las personas se dividen entre buenas y malas, y Fontevecchia es una mala persona, por eso hace lo que hace. Por eso, en su diario hay notas inventadas, y ahora, esta práctica de poner entre paréntesis cuando el tipo no lo dijo, y tener que sacar el audio porque el Presidente de la Corte te llama: ‘Mirá, estás mintiendo, yo no dije esto’. Se entiende desde este lugar: Jorge Fontevecchia es una mala persona.”
Y, luego, Victor Hugo Morales, por Continental (AM 590), dijo:
Una mentira más. Este audio que ha sido publicado, conminados que fueron por Ricardo Lorenzetti, pone las cosas en su lugar en todo sentido. En lo que no dijo Lorenzetti, y en lo que son capaces de mentir los medios”.
Hasta Magdalena Ruiz Guiñazú, también por Continental, se dio cuenta de la grosería en la tergiversación, e interrumpió a su columnista María O´Donnel que intentaba “dibujar” una disculpa para el bochorno y la cortó diciendo: “El video es inapelable”.
Lo cierto es que la nota tergiversada de Perfil fue difundida hasta el hartazgo por la comunicación dominante, pero la retractación fue ocultada o relegada a los márgenes. O sea, como sintetizó el informe de 6-7-8: “El engaño funcionó a la perfección”.
Y ahí aparecieron los bustos parlantes de TN, Mariano Obarrio, y especialmente José Eliaschev quien, el lunes, por Radio Mitre (AM 790) después de la publicación de la desmentida, aún decía:
Ricardo Lorenzetti, un gran mentiroso. Es un cómplice explícito de esta enormidad. ¿Por qué digo que un mentiroso Lorenzetti?… porque miente, literalmente miente. En el reportaje que le hace ayer Fontevecchia confiesa sus vínculos con Zannini. Tengo malas noticias para el doctor Lorenzetti, que es un mentiroso. A mí, Radio Mitre me importa mucho. A mí, el Grupo Clarín me importa mucho. ¿Saben por qué? Porque si desaparecen los protagonistas verdaderos de esta historia, las paparruchadas sobre la libertad de prensa y los derechos humanos serán simplemente ventosidades ideológicas”.
Y al día siguiente, martes, el escatológico Eliaschev, dijo:
“Bueno, marcha atrás, rectificación, involución en pantuflas. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, le pide a Perfil que aclare que sí, que tuvo charlas privadas con Carlos Zannini, pero que no habló de la Ley de Medios. No aclare más Lorenzetti porque oscurece. ¿Cómo sabemos que no habló de la Ley de Medios? La mentira es doble, que la sale a aclarar seguramente por imposición del Gobierno.
En fin, la distorsión informativa está expuesta. Algunos diputados liderados por Elisa Carrió amenazan con un juicio político al presidente de la Corte, teniendo como principal argumento y prueba documental la publicación dominical del diario Perfil, que ya fue desmentida, pero al parecer no (les) importa. Ante esta construcción mendaz y distorsiva de la agenda mediática, ¿se entiende la importancia de la lucha en torno de la democratización de la información?

lunes, 4 de noviembre de 2013

Crónica de un candidato asustado. Sergio Massa y sus mutaciones en torno a la Ley de Medios. Del amague de tercerismo frente al conflicto Gobierno versus Clarín al vergonzoso alineamiento con el Grupo, Adepa y SIP, firmando lo que le pongan a la mano. ¿Chapultepec? El bochorno es que ahora dice que Sabbatella es comunista.

A decir verdad, no deja de ser gracioso el intento del “massismo” de constituirse en una suerte de “tercera posición”, o algo así, como un sujeto político y comunicacional autónomo llamado a superar la inconducente disputa entre “el kirchnerismo y el partido Clarín, en su carácter de voces de un pasado que resiste al desalojo”. O sea: el “negocio del país dividido” y todo ese diagnóstico marketinero acerca de la supuesta lucidez de quienes se colocan por fuera de una pelea entre dos elites, que se retroalimentan recíprocamente en un “simulacro de combate”, y demás sarasa. Todo viejo, porque la Corte decidió a favor de la Ley de Medios, y los muñecos que apostaban a la ambigüedad quedaron fuera de juego, tal como le sucedió a Sergio Massa.
Claro que habría que tener presente que fue el propio Massa, funcionando en modo kirchnerista, el encargado de presentar el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en marzo de 2009, cuando fungía como Jefe de Gabinete de la “diktadura”. Y que, balbuceando, leyendo y tropezando (ante la carencia de teleprompter), logró dejar sentado que, en aquel momento, Massita (como le dicen los propios) pensaba que:
a) Debía agradecerles “a todos los presentes la presencia hoy aquí, en esto que pretende ser el inicio o el punto de partida de un camino “darle finalmente a la Argentina una nueva Ley de Comunicación Audiovisual o en reemplazo de la Ley de Radiodifusión.
b) Y dijo: “Con todos los sectores tenemos la vocación y la voluntad de abrir un proceso en los próximos días que en foros de debate nos permita discutir y madurar todas las opiniones para luego sí darle una forma definitiva en la discusión en el Parlamento nacional.”
c) Y continuó: “Tenemos además la posibilidad de corregir los errores de una apertura indiscriminada que se dio durante los 90 para transformarla en una apertura mucho más federalizada que aumente nuestras voces, nuestros contenidos, generando más y mejores fuentes de trabajo en una industria que a lo largo y a lo ancho del mundo se va expandiendo.
d) Y concluyó: “Los invitamos, en definitiva, a participar, a debatir, a consensuar y a disentir, a dejar de emparchar para construir, a multiplicar la voces, teniendo en cuenta que el beneficiario final del esfuerzo que hagamos entre todos va a ser el ciudadano común, de a pie, y de carne y hueso que está en su casa esperando que a este tema también, que hace 25 años que espera, le pongamos de una vez y para siempre, un marco normativo que pluralice el derecho a la información.”  (Aplausos y ovación).
En fin, ante la mirada de la presidenta Cristina Fernández y del ex presidente Néstor Kirchner, en aquel entonces el Massa funcionario K intentaba alinearse con el reclamo de una información “plural”. Y aseguraba estar a favor de la información en beneficio del ciudadano común, de a pie, y de carne y hueso, lo que dejaba claro a los ciudadanos que a la hora de verbalizar frases gastadas es un tigre que las enhebra de a tres.
La cuestión actual es que el pasado domingo 27 de octubre la lista encabezada por Massa ganó las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires -venciendo al oficialismo K- y en consecuencia se aprestó a recibir un prolongado masaje comunicacional de sus sponsors, el Grupo “Clarín” y adláteres. Y así fue su día de gloria, el lunes 28, en el transcurso del cual fue entrevistado hasta el hartazgo.
Pero -la realidad tiene estas cosas y llega a ser ingrata incluso con los ganadores, quizás para reconducirlos a la humildad-, el martes 29 la Corte Suprema falló a favor de la Ley de Medios y la victoria de “Massita” quedó eclipsada por este rayo en el cielo sereno de la democracia argentina. Y, para colmo, el bueno de Sergio no tenía nada preparado para decir. O sea que: ¡El candidato a presidente se escondió ante la primera dificultad y guardó silencio!
Recién el miércoles 30 por la noche apareció en “A dos voces”, por la señal TN del Grupo “Clarín”, y dijo: “Lo que la Corte resuelva va a estar bien, porque es el tribunal del control constitucional. Todos deben respetar la decisión de la Corte”. Según resumió “Perfil” los dichos de Massa en TN: “Pese a su respeto por el fallo, manifestó sus objeciones sobre el manejo arbitrario del Gobierno en ciertos temas "como la publicidad oficial y su no abuso, así como la igualdad en la distribución (de la pauta), para tener todos la posibilidad de pluralidad de voces". Massa afirmó que "falta profesionalizar y ordenar el funcionamiento del AFSCA", y no dudó en reclamar un "trato igualitario" de parte del Estado para todo el espectro de los medios audiovisuales.”
Obviamente, al Grupo “Clarín” estas apreciaciones le resultaron débiles y gaseosas por lo que le reclamaron “actitud” y al día siguiente lo mandaron a la sede de Adepa -la asociación que agrupa a los editores de diarios- para ¡firmar la Declaración de Chapultepec por la libertad de prensa! Allí, el jueves 31 de octubre, el diputado electo por el Frente Renovador calificó como un “avasallamiento” la notificación que realizó el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, en la sede del Grupo Clarín. “No se puede confundir constitucionalidad con arbitrariedad”, se quejó, definitivamente corrido de la “tercera posición” y ya obviamente alineado con el multimedios, con la línea Adepa - SIP, su ruta.
Pero, como para el Grupo la entrega (tal como sucede en el amor) nunca es completa, nos enteramos a través del Blog del Ingeniero que también le han pedido a Massa que -en línea con sus fluidos contactos con la Embajada yanqui- haga gala de su macartismo y diga: “Me parece también que no hay que confundir constitucionalidad con arbitrariedad. La mirada de (Martín) Sabbatella (titular del Afsca), por su formación en el Partido Comunista, es la de creer que el Estado tiene que tener una voz única en el sistema de información hacia la gente, y eso puede llevar a la arbitrariedad. Tiene que ver con su origen, lo marca la mirada de su formación política. Me parece que los medios son en la era moderna un vehículo de comunicación con la gente y que está bueno que estén representadas todas las voces... en la medida en que no prime el pensamiento comunista de la voz única”.
En fin, un periplo interesante del “candidate” que no puede sostener una posición democrática y se termina plegando a la derecha más obvia a la hora de “ser útil”. Según “Clarín” la secuencia de bochornos quedará en suspenso porque se fue. Descansará en Punta del Este, en la casa del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró, con sus tres celulares, que seguramente comunican con la Santísima Trinidad, o algo así.

jueves, 31 de octubre de 2013

Eduardo Van der Kooy expresó el odio, la violencia y la torpeza política de “Clarín” en su respuesta a un muy demorado pero democrático fallo de la Corte Suprema sobre la “Ley de Medios”. Ahora, el tipo dice que el sufrimiento kirchnerista por la (supuesta) derrota electoral debiera haberse prolongado entre dos o tres semanas más para su disfrute.

En estas horas, estos días, cuando recién comienza a desplegarse la reflexión esperanzada acerca del amplio campo de posibilidades que inaugura el fallo de la Corte Suprema que establece la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ¡la tan votada en el Congreso cuatro años atrás!, los voceros del Grupo “Clarín” se abroquelan en el rencor y exhiben hasta la obscenidad el mezquino egoísmo de sus posturas. Y también su violencia encubierta.
Valga como ejemplo la intervención del columnista “estrella” Eduardo Van der Kooy quien planteó un rosario de quejas y de sospechas acerca de una oculta intencionalidad política de los “supremos” al fallar. Y firma al pie de este título conmovedor: “Ley de medios. Una mano política tendida al Gobierno”. ¡Qué perspicaz!
El tipo entiende al fallo de la Corte como un “invalorable servicio político al Gobierno” en tanto su difusión produjo efectos comunicacionales adversos a los intereses de la oposición política que “Clarín” orienta y editorializa. Según dice Van der Kooy, la difusión del fallo desplazó el eje informativo que estaba fijado en el resultado electoral del domingo pasado -que supuestamente “confirmó el mal humor colectivo contra el Gobierno”- y generó en cambio otro escenario que permitió a los funcionarios oficialistas “exhibir rostros triunfantes”. O sea: no importa el significado histórico ni el efecto jurídico del fallo, sino sólo su impacto comunicacional HOY en el humor colectivo, leído en clave K/anti K.
Le preocupa a Van der Kooy “desentrañar las razones políticas que impulsaron a los siete jueces a expedirse sólo 48 horas después” de las elecciones. Y se pregunta, este tiempista de la democracia: “¿Por qué no haberlo dictado, tal como salió ayer, en dos o tres semanas?” O sea: ¿por qué interrumpieron tan rápido el éxtasis de los opositores -Massa, Macri, Cobos, Binner-, desenredando un nudo legal que acumulaba cuatro años de antigüedad, de abuso y vergüenza justo ahora, cuando todos ellos estaban gozando?
Sucede que EVK no parece ser consciente de sus dichos, de lo que significan. El tipo se queja porque esa demora negada por la Corte -esas dos o tres semanas de postergación que él reclama- hubiera significado para el Gobierno un sufrimiento prolongado por la derrota, por una gestión sin norte y con Cristina Fernández convaleciente”. Es perverso. El tipo reclama por un disfrute  perdido, porque lo privaron de asistir al sufrimiento del Gobierno. ¿Hace falta decir que tanto quienes gobiernan este país en democracia como quienes votamos al oficialismo somos personas, titulares de derechos -humanos, políticos y sociales-, y merecedoras de respeto, aún en la derrota?
Es obvio que Eduardo Van der Kooy, aquel “joven promisorio” que se fotografió con el dictador Jorge Rafael Videla en 1976, no cambió de bando y sigue siendo -más allá de las máscaras asumidas en todos estos años- un sádico que sigue mentando algún “tiro de gracia” en boca de otros (mentiras, ficciones que inventa el cómplice de la represión) como mejor ataque ante los jueces que convalidaron la vigencia de una ley de la democracia.

martes, 29 de octubre de 2013

Esperando a Cristina. Crisis de conducción y debate anticipado del 2015. ¿Hubo voto castigo en la elección bonaerense? ¿Y quién salió más golpeado?

¿Y qué hacemos con la falta de Cristina? Para la oposición de todos los pelajes y colores, tanto para la tradicional muy gorila como también para la fracción que se presenta como “arrepentida K”, la enfermedad de la Presidenta constituyó una “circunstancia” supuestamente favorable para el Gobierno nacional.
Según esta interpretación, la hematoma le proporcionó a la presidenta Cristina una excusa para ocultarse, una estrategia para “salir de escena” y no asumir en público el costo del resultado electoral. Dijo Beatriz Sarlo: esa dispensa que se traduce en “ocultamiento” constituye el “beneficio secundario” de la enfermedad. Y, además, desde la oposición aducen que en la recuperación del voto del kirchnerismo a nivel nacional (el FPV y aliados sumaron casi un millón y medio de votos respecto de las Paso) también se verificó el efecto de cierta difusa solidaridad ante su situación.
Lo que no se dice es, muy en contrario de estas versiones, cuánto padeció el proyecto K la ausencia de Cristina en estas lides electorales. Ella no estuvo conduciendo para interferir y reorientar algunas decisiones equivocadas en la reciente campaña. Por caso, las respuestas ante el affaire al que fue sometido Juan Cabandié. Como explicó Artemio López: “La verdad es que yo nunca vi a Néstor ni a Cristina ir a pedir disculpas por no satisfacer lo que demandan los diarios. Es una mala estrategia de campaña. Un mamarracho que Cristina no habría permitido.” Y, en relación con la campaña bonaerense, Horacio Verbitsky señaló: La combinación desatinada de propuestas de mano dura y frivolidad no es la oferta que espera la base social del kirchnerismo, en cuyo calendario de celebraciones no hay lugar para Halloween. De estos errores también se nutre el resistible ascenso del intendente de Tigre, en una noche de brujas autoinfligida.”
Fue muy gravoso para el kirchnerismo afrontar una elección decisiva sin su principal figura, sin Cristina, la única dirigente que sintetiza (como hubiera dicho Néstor) la diversidad K, tan potente en tanto unida, pero que se fragmenta y debilita ante la ausencia de una conducción firme. Pero, además, el oficialismo perdió en esta pelea a su principal comunicador, su voz más potente y clara, la más autorizada, la más popular y querida, la única voz que logra quebrar el cerco comunicacional y habla a todos los argentinos. Algo decisivo para una fuerza política que compite en los 24 distritos del país.
Obviamente, el principal dato de esta elección es la nueva composición de las cámaras en el Congreso. El Gobierno no retrocedió en su representación parlamentaria y logra mantener la iniciativa legislativa y, por ende, puede también bloquear proyectos destituyentes. Una cuestión decisiva. 
Pero, hay otro dato que configura la discusión en torno a 2015, y es el abultado resultado en la Provincia de Buenos Aires. ¿Hubo voto castigo allí? ¿Y quién fue el señalado en la reprimenda, el gobierno nacional o el provincial? ¿Cómo deben evaluar esa derrota en el pincipal distrito electoral la Presidenta y el gobernador Daniel Scioli? No es, tampoco, una cuestión menor.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Versiones, debates y mentiras sobre el accidente en Once. No importa lo que declare el maquinista, para la prensa opositora la culpa es del Gobierno. ¿Esto de "tener flashes" es una excusa que funciona?

Ya apagado el “affaire” Cabandié como herramienta de campaña electoral opositora, el relevo inesperado lo proveyó el nuevo choque de un tren de la línea Sarmiento el sábado pasado en la estación Once. Un choque que -para la obvia desazón del “clarinismo”- provocó más de 80 contusos y heridos pero NO un daño más grave entre las víctimas, ni siquiera un muerto, lo cual le bajó mucho el precio a la construcción propagandística. Sin cadáveres, al sistema “Clarín” se le complica comunicar accidentes.
Desde entonces se conocieron nuevos datos acerca de lo sucedido. Por caso, que el conductor había publicado en un blog sus fantasías cargadas de violencia acerca de los riesgos que involucra su trabajo, y que en esas representaciones -oníricas, al parecer- siempre conducía un tren hacia una tragedia. “Mi sueño más recurrente es que me hago recontrabolsa en un tren que lamentablemente voy manejando yo.” La frase aparece en el blog Los Sueños de Pastichoti, creado por el motorman Julio Benítez en diciembre de 2012. Una fuente que al “clarinismo” no le movió un pelo, ni siquiera para abrir un debate acerca de la aptitud del conductor para tamaña tarea.
Además, se supo luego que el conductor Benítez prestó declaración indagatoria ante el juez federal Ariel Lijo. Y que manifestó que tuvo flashes y que no recuerda lo que ocurrió antes de chocar” en la estación Once. Y que tampoco “se acuerda de nada de lo que ocurrió en el viaje”, ni a la ida hacia Moreno ni al regreso hacia Once. Pero SÏ que “el tren funcionaba bien”. O sea: se fortalece la hipótesis de una falla humana y se debilita la hipótesis de una falla técnica, imputable a la desidia, incapacidad o corrupción de la administración estatal. Pero, ¡obviamente!, este testimonio del conductor no es funcional a la estrategia opositora y la comunicación dominante tomó otros caminos distorsivos, no inocentes.
Por ejemplo: este elocuente título de “La Nación” que afirma en su editorial, ¡tres días después del hecho!, cuando ya hubo tiempo para una reflexión informada y meditada: “Otra vez, la corrupción ocasiona una tragedia”. Y dice, en versión “para dummies” (bobos o desinformados, ponele), por si no entendieron: “El único responsable de esta degradación es el Gobierno, que no sólo la ocasionó, sino que luego de varios accidentes mortales no ha tomado las medidas necesarias para revertirla e impedir esta rutina de las tragedias ferroviarias”. Pretender que “La Nación” se haga cargo de su escandalosa complicidad con la política de privatizaciones ferroviarias del menemismo y sus efectos sería una concesión obscena a la “heidipolítica” que esgrimen los “arrepentidos K”. Y ni que hablar acerca de alguna mención sobre las muchas acciones que la gestión del ministro Florencio Randazzo ha impulsado al respecto. No, ni ahí. Pero, por alguna razón ligada a “lo real” y no “lo imaginario” (propagandístico de la derecha), los pasajeros chocados fueron a pedirle cuentas al maquinista y no puteaban al Gobierno nacional.
Ahora, lo que ya parece demasiado es que “Clarín” -que nada publicó acerca de la obvia complicidad del gremio “La Fraternidad” o el “Pollo” Sobrero con esta secuencia de accidentes- difunda ayer una entrevista al hijo del maquinista Julio Benítez, quien conducía el tren que el sábado chocó en la estación de Once, con el título “naif” e indulgente: “No era de quedarse dormido en el trabajo”. Y no, no era necesaria la costumbre de dormir manejando un tren. Con una vez que un maquinista se duerme y choca, alcanza. Más allá de los "flashes".

jueves, 17 de octubre de 2013

“Clarín” manda: Todos contra Juan (Cabandié). Lanata reconoce que es una operación política. El tipo se equivocó hace cinco meses y lo “fusilan” hoy porque le aplican la justicia mediática en la previa de las elecciones. El desafío de la batalla cultural frente a la comunicación dominante.

Si bien se mira, nos plantaron la agenda -como lacónico y mordaz,  señaló Artemio López- y nos obligan a discutir en torno de las cuestiones que “Clarín” construye y ofrece en bandeja como alimento “informativo”. Y así el “affaire” Cabandié nos lleva de gira y nos impone tomar posición sobre un suceso que ocurrió cinco meses atrás, en el pasado mes de mayo, pero que recién se difunde hoy y obtiene relevancia en plena competencia electoral. Al menos en este punto, Jorge Lanata fue honesto: “Es obvio que se trata de una operación política”, dijo. Y sí: “ruido negativo”.
¿Quién se adueñó de esas imágenes y las retuvo en secreto hasta ahora? ¿Quién las editó? ¿Quién administra aún hoy día su difusión en tramos? Digamos: los videos publicados por el usuario de Youtube “Pedro Picapiedra” condenan a Cabandié. El último, subido por “Pablo Mármol”, muestra otros tramos de la discusión e incorpora otras voces y “deja mejor parado” a Cabandié. ¿Se trata de una broma esquizoide de Hanna-Barbera Productions o hay algo muy siniestro operando por detrás? ¿Es un chiste que “La Nación” difunda que el ex gendarme tucumano Raúl Maza, quien fuera vocero de una protesta salarial anti K el año pasado, ahora diga: “Me pidieron opinión y les dije que no lo suban ellos, que se lo dieran a otro”? ¿Quién es el Otro?
Sería bueno y muy útil para la convivencia democrática saber el recorrido del documento visual que el perspicaz gendarme (aún anónimo para nosotros) decidió grabar en aquel momento y cómo llegó hasta el presente. Y, también, ¿por qué era tan importante para ese gendarme filmar al legislador porteño Juan Cabandié mientras discutía con funcionarios que le planteaban sanciones inexplicables? Por caso: el secuestro del vehículo como medida punitiva ante una simple contravención.
Y, sí, en ese embrollo una piba de 22 añitos era no sólo la portavoz de la discusión sino el único agente institucional en condiciones de cumplir con esta amenaza de “secuestro”. Porque -recordemos- los gendarmes no “labran” multas ni retienen vehículos por infracciones de tránsito (una cuestión municipal) sino por delitos federales. (Y por eso buscaban en el baúl, en el bolso, en la rueda de auxilio). Pero fue ella -esa niña tan activa en el cumplimiento de sus misiones y funciones- quien adquirió protagonismo y fue hábilmente construida por el Grupo “Clarín” como víctima del despotismo K. Y ya veremos a dónde la conduce esta inesperada popularidad.
¿Por qué apeló Cabandié a su trágica historia de vida a la hora de enfrentarse ante un gendarme prepotente? No sé. Estamos hartos de interpretaciones a distancia, “a la Nelson Castro”, así que no tenemos nada que decir. Lo que resulta difícil de comprender es el llamado de Juan a una autoridad -ese “Martín” que aparece en la banda de sonido del primer video- para que resuelva el embrollo. Y, peor, para que “aplique un correctivo” a una empleada, ¿coimera? No importa. Todo eso fue un error, creo. Pero, aquí cito a Carlos Barragán: “Juzgar cómo se siente un hijo de desaparecidos frente a la presencia policial, juzgar cómo se sienten las fuerzas de seguridad frente a un hijo de desaparecidos me excede”. Firmo al pie.
Sucede que este episodio banal, convertido en un acontecimiento por la comunicación dominante, en un “punto de clivaje” de las opciones electorales hacia el próximo 27 de octubre, nos exige insistir -aunque resulte viejo y sobado en la patria bloguera- en la convocatoria a la batalla cultural, a esa pelea que algunos desprecian como si ya estuviera ganada, pero NO. Hay que empezar de nuevo, una vez, y otra. “Clarín” nos domina.

jueves, 10 de octubre de 2013

Beatriz Sarlo habló con Morales Solá acerca de la estupidez de los pobres que votan a Cristina.

Y también de la frivola clase media que se preocupa por la salud de la Presidenta sólo por cuestiones narrativas y sentimentales. Y de los beneficios secundarios que obtiene Cristina al ser operada en la cabeza. Y, además, no le gusta Boudou, que es simplemente un “eso”.

En alguna de sus tantas actividades como cronista al servicio del diario “La Nación”, Beatriz Sarlo se hizo presente, siempre provista de un cuaderno de notas, en diversos actos kirchneristas. Digamos: esta intelectual que fue “de izquierdas pero ya no” se presenta como una etnógrafa interesada en el estudio de una comunidad política y cultural ajena a su propia experiencia: el peronismo. A Sarlo el peronismo “la puede” como objeto de estudio. O mejor: no puede dejar de hablar sobre su “interlocutor polémico” imaginario: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. (Lo que también sucede a muchos “arrepentidos” K).
Y qué mejor excusa para despuntar el vicio que una invitación al piso de TN, para reunirse con Joaquín Morales Solá a tomar unos copetines y hablar mal de Cristina y aún burlarse, precisamente la noche previa a la intervención quirúrgica a la que fue sometida la Presidenta, el martes pasado.
Antes de conocer el resultado de esa intervención, Sarlo despachó fruta en torno a uno de sus temas favoritos: la estupidez de los pobres. “Cristina ha creado la cuestión de que los pobres, que son un 25% de la población (SIC), le deben a Ella la Asignación Universal por Hijo (AUH). Aparte del cariño que es innegable también debe haber una preocupación; esas preocupaciones que son fantasías de pérdida, porque Cristina FUE (SIC) una Presidenta -y sigue siéndolo- que condensó en ella misma todo aquello que sonaba (SIC) como beneficio para los posibles sectores que recibían una resolución, un decreto ley, un plan social o lo que fuera.”
Es fácil: Sarlo -insultante como una “señora gorda” de Recoleta- borra la secuencia previa de decisiones (en 2008, un año especialmente difícil para el kirchnerismo) y especialmente oculta los costos políticos que asumió Cristina a la hora de estatizar el sistema previsional, enfrentando a los bancos, arrebatando ese fenomenal negocio al sistema financiero para construir una política exitosa de inclusión e inserción social. Y lo que de paso borra Sarlo es que la AUH en su instrumentación demuele el clientelismo. Porque las “mamis” obtienen sus tarjetas y van solas a cobrar, sin punteros. Y, ¿todo esto sólo “sonaba” como beneficio”? ¡Qué turra!
Para Sarlo, la preocupación de muchas personas por la salud de Cristina, expresada en twitter, es tan sólo el efecto cultural en las capas medias “atentas” al “giro folletinesco” que genera la enfermedad, que “le pone sentimentalismo a la vida”, o algo así de frívolo, una cuestión estética o narrativa, no más. Porque, dice Sarlo, que “a la Argentina (¿?) le gustan” los giros folletinescos. “Los giros folletinescos que en determinado momento tornan interesante una zona, y sin duda la enfermedad puede dar ese giro folletinesco. La enfermedad sin ninguna consecuencia, simplemente la enfermedad.” O sea, "sin consecuencias": ¿A la persona Cristina, a la morocha que nos preside, la enfermedad no la asusta, no le duele, no la limita, no la afecta, no le cambia la vida ser “operada”, no le genera ninguna consecuencia somática o psicológica? ¡Qué turra!
Pero, hay más. Interrogada que fue Sarlo por su amigo y colega Morales Solá respecto del posible efecto electoral de la enfermedad de Cristina sobre “un país que caminaba tranquilo” hacia una nueva derrota K, dijo la intelectual “independiente”, embalada por la cínica complicidad de este intercambio:
Beatriz Sarlo: “Lo que yo veo es que ellos (SIC), el kirchnerismo -digamos- no iban a descender de lo que habían logrado, o descenderían muy poco, y que un giro sentimental puede traer algunos votos inesperados. Esos son los beneficios secundarios de las enfermedades. De las enfermedades físicas o de las otras. Los beneficios secundarios son que un giro sentimental puede traer “bueno, esta mujer nos necesita”, “esta mujer estaba trabajando demasiado por nosotros”, todos esos razonamientos.”
Morales Solá: O: "No le demos una mala noticia"…
Beatriz Sarlo: "No le demos una mala noticia". Por otra parte ella recibió una noticia espléndida: el que va a tener que poner la cara el 27…
Morales Solá: Es Boudou…
Beatriz Sarlo: ¡Es Scioli!, que es la víctima. Esto es una noticia espléndida. Este es otro reacondicionamiento de las cosas. Mi hipótesis, entonces, para responder a su pregunta, es que (Cristina) no va a perder votos y es probable que ese mensaje "démosle una fuerza", "mandémosle un mensaje de buena onda", en una sociedad sentimental funcione. Y, segundo: ella no tiene que pasar por lo que pasó el 10 de agosto (?) a la noche. No tiene que ir a decir que a Insaurralde no le fue bien pero sin embargo en Chañar Ladeado habían ganado el segundo concejal. No tiene que ir a decir eso.
Pero, pero, pero, en la minuta opositora de estos días faltaba, ¡obviamente!, el imprescindible ataque al vicepresidente Amado Boudou.
Morales Solá: Digamos: vivimos en un limbo institucional durante muchas horas, desde el sábado en que la Presidenta entró en su dormitorio y no la dejaron salir hasta hoy que asumió Boudou, ¿no?
Beatriz Sarlo: Ella eligió a “eso”. Bueno, tendrá que arreglarse con el vicepresidente que eligió, dado que presidente y vicepresidente se votan en la misma boleta. Era obligatorio votarlo a Boudou. Quien quería votar a Cristina tenía que votar a Boudou. Esto lo digo porque he visto comentarios en las redes sociales que dicen “finalmente, nosotros lo votamos a Boudou”. Obligados. El que quería votar a Cristina no podía no votar a Boudou. Y a Boudou se los puso Cristina. De ese modo híper personalista, híper centralizado, sin consultar a nadie, sin consultar al Frente para la Victoria (que no sabemos qué estructura tiene), sin consultar al Partido Justicialista (porque lo tenía muy lejos en ese momento), sin hablar con nadie, dijo “Boudou“. Y había que verle la cara a Scioli en ese plano de televisión cuando lo anunciaron. 
En fin, “esto” es Sarlo, la muy sobrevalorada. Un cóctel (ya que hablamos de copetines) de cinismo, frivolidad y desprecio respecto de los sectores populares, de sus lealtades y sus elecciones. Y también un rencor que acaso exprese su desajuste generacional, su incapacidad para comprender las luchas actuales, acompañando siempre las andanzas de su líder, la también muy insultante y despectiva Elisa Carrió. Porque allí, en una lectura crítica de ese liderazgo autoritario y excluyente, debiera Sarlo ilustrarnos acerca de cuáles fueron las prácticas democráticas que impulsó Carrió en sus diversos y sucesivos emprendimientos políticos. ¿De qué se burla Sarlo? La presidenta Cristina eligió a Boudou por una valoración elocuente: “Necesito alguien a mi lado que no le tenga miedo a las corporaciones”. Y se lo están haciendo pagar.

Foto: tallerlaotra.blogspot.com / Abril 2011