
Un apunte: en las redes sociales se multiplicaron las quejas dirigidas a TN, a sus periodistas más notorios -Guillermo Lobo, quien se hizo presente en la protesta, y a la muy popular Florencia Etcheves que no fue a la marcha en tanto dijo que ya se había expresado a través del voto- señalando que el canal que había convocado a la protesta no había acompañado con sus cámaras las escuálidas concentraciones. Pero, en verdad lo que no funcionó fue la supuesta “indignación” popular ante el fallo judicial que descolocó a “Clarín”. Como tampoco funcionó la compleja red de organizaciones que hizo exitosas las anteriores convocatorias de la antipolítica, que después siempre toma partido por el status quo.
La pregunta política que debe formularse el kirchnerismo es: ¿cómo se puede leer este retroceso en la gimnasia callejera de los ciudadanos opositores? Diríamos -simplificando una hipótesis- que los resultados de las últimas elecciones del 27 de octubre colmaron las expectativas de representación de las diversas fracciones de capas medias anti K y los apartaron de la antipolítica. Más en concreto: que los buenos resultados obtenidos por el PRO (Michetti) y UNEN (Carrió) en Capital y la victoria de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires reincorporaron (simbólicamente, porque en la práctica ya estaban “adentro”) al sistema de representación política a los “excluidos” de 2011, aquellos que se percibieron huérfanos de expresión ante la manifestación torrencial de la dominancia kirchnerista y el 54% de los votos. “Nadie nos escucha”, afirmaban compungidos un año atrás. Hoy, ninguno de los manifestantes sostiene esa queja, en tanto ahora sí se perciben representados políticamente. Un buen dato, en tanto aleja las fantasías golpistas y las expectativas acerca de un “fin de ciclo” con un final abrupto.
La cuestión es que los medios opositores no pudieron construir una marcha que pidiera “la cabeza” de Ricardo Lorenzetti, el “Judas” que avaló el “desmembramiento” (para colmo “de facto”) de “Clarín”. Y algún día, cuando estemos más tranquilos, cuando la obscenidad de la prensa amarilla argentina ceda y someta su línea editorial al respeto (no al acuerdo) de la voluntad que se expresa a través del voto popular, entonces vamos a reírnos de la secuencia de títulos “grotescos”, a medio camino entre la risa y el llanto, que acompañaron desde la tapa del “Gran Diario Argentino” estos últimos meses.
Como bien escribió Damián Selci: “La declaración de constitucionalidad de la Ley de Medios señala el máximo triunfo cultural del kirchnerismo. El Ejecutivo primero, el Legislativo después y por último el poder Judicial antepusieron el interés público al interés para-estatal del Grupo. No había pasado esto en los significativos treinta años de recuperación democrática, que se cumplieron por estos días. Por primera vez, el Estado es más que Clarín.”
Y en torno a esa idea promisoria deberíamos discutir los desafíos de la batalla comunicacional en los días por venir.
Ilustración: TWITTER de Bombita Rodríguez @bombita_RODRIG
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