domingo, 22 de agosto de 2010

Hipocresías, abuelitos, agendas, percepciones

Como es sabido, el gran poder de los medios de comunicación reside en su capacidad de establecer la agenda de la opinión pública. Es decir, imponer el repertorio de cuestiones sobre las cuales los públicos (e incluso quienes no consumen los medios hegemónicos) deben tomar partido, o al menos anoticiarse. Recientemente, el propagandista de derecha Mariano Grondona refirió, exultante, una conversación cara a cara con Héctor Magnetto, en el curso de la cual el CEO de Clarín se habría ¿vanagloriado? sobre de la eficacia de su diario a la hora de, precisamente, imponer agenda. (Es una cuestión obvia si se considera que dicho diario es la cabeza informativa y rectora de más de 200 medios de comunicación en todo el país).
Este asunto viene a cuento acerca del esfuerzo de la corporación mediática -y de sus subordinados en el Congreso de la Nación- por instalar una posible mejora de los haberes jubilatorios -el famoso 82% móvil- como eje principal de una campaña orientada a deslegitimar al Gobierno nacional. Al respecto, Alfredo Zaiat, cuando esta cuestión no había sido siquiera tratada en la Cámara baja, señaló en el diario Página/12: "De todos modos, resulta legítima la disputa política alrededor del 82 por ciento móvil y cada sector recibirá apoyos o rechazos según la percepción social sobre intenciones y posibilidades en el sensible tema jubilatorio. El ilusorio salariazo de Carlos Menem en la campaña electoral del '89 es un oportuno antecedente para evaluar la responsabilidad política sobre iniciativas que generan expectativas en grupos vulnerables que posteriormente se frustran."
Y este es el punto. ¿Cómo estará percibiendo la sociedad esta iniciativa irresponsable de la oposición, que no puede explicar el financiamiento sustentable en el tiempo de la medida que propone? ¿Qué sucederá en términos de la opinión pública si el Senado rechaza el proyecto? ¿Y qué, si, aprobado por ambas cámaras, la Presidenta lo veta? Allí se jugará lo que señala Zaiat respecto de la "percepción social" de cada sector a la hora de definir "apoyos o rechazos".
Nadie niega que "ese 82 por ciento móvil para las jubilaciones y el 75 para los pensionados se convirtieron en un reclamo histórico de fuerzas políticas del progresismo, de la izquierda y de organizaciones sociales vinculadas a la clase pasiva". Ni mucho menos que, aún incumplido durante décadas, ese porcentaje "inexplicado" en su racionalidad administrativa/financiera/previsional está instalado en la memoria colectiva de los trabajadores como una expectativa legítima.
Pero, los argentinos venimos de una historia de desquicios y arrasamiento de cualquier esperanza. Y, desde 2003 la situación de la "clase pasiva" comenzó a experimentar cambios efectivos. Sintetizando: "desde 2003, la jubilación mínima mejoró 597,8 por ciento, unas siete veces". Y se incorporó al sistema a más de 2.400.000 personas que no habían podido cumplir con sus aportes. Estos son, lacónicamente, los hechos.
Volviendo al tema de las percepciones sociales. Como señalaba Luis Bruchstein respecto de la ofensiva opositora política y mediática en su preocupación acerca del porvenir de nuestros "viejitos": "Todo hubiera sido más creíble si hubieran abierto el debate, si hubieran movilizado para presionar o defender su aprobación, si hubieran escrito artículos en los medios y difundido sus posiciones para fortalecer en la sociedad un espacio que fuera irreversible. Pero lo que importaba de la discusión estaba dado por los titulares de los medios: 'La oposición espera propinar una nueva derrota al Gobierno'. En los titulares tampoco se hablaba de los jubilados. Convirtieron lo que debería ser un gran tema en una operación política de bajísimo nivel."
Y en este marco, apareció la cuestión "Fibertel", obligando a Clarín y a sus subsidiarias a instalar "otro tema", como diría Biasatti. Vale como señalamiento: Liliana López Foresi le preguntaba este viernes, por canal 26, a Juan Manuel Abal Medina si no era inconveniente que el Gobierno abriera tantos "frentes" de conflicto. Y el funcionario respondía algo así: "Nunca es un mal momento para hacer cumplir la ley".
De donde resulta que el Grupo Clarín tiene dificultades para construir una agenda fuertemente centrada sobre el debate del 82% móvil. El Gobierno mueve sus fichas y lo obliga a defenderse -peor aún, a victimizarse y a exponer abiertamente sus intereses en Fibertel y Papel Prensa-, amparándose bajo las ya gastadas consignas de "las amenazas que sufre la libertad de prensa" o el ataque "al derecho de los usuarios a elegir", temáticas mucho menos sensibles en términos de opinión pública que la cuestión de "los abuelos" y sus haberes jubilatorios que tanto preocupa a Magnetto.

8 comentarios:

manuel el coronel dijo...

un quinto de lo que aporta cablevisión viene de fibertel, si no me equivoco AC. Motivo suficiente como para que se olviden de los abuelitos esta semana no?, aunque nada más grave que la denuncia de la viuda de Graiver. Ahí si que poco le importará a Magnetto fibertel...

A.C.Sanín dijo...

Y, sí, Manuel: ¡qué semanita le espera le espera al CEO! No le alcanza la tapa para atender todos los frentes. ¡Decí que La Nación ayuda!

Sujeto de la Historia dijo...

Realmente es un ajedrez, o algo salido de El Arte de la Guerra de Tzun Tsu.
Me imagino, con la hiperproliferación de información de distinto tenor que hay, el laburo que tendrán los historiadores en el futuro para explicar este momento de nuestra historia.
Un Abrazo

A.C.Sanín dijo...

Es así, Sujeto. Juegan ajedrez de ambos lados, pensando en la siguiente movida. Al enfrentar a Clarín, el Gobierno convierte a los opositores en simples peones, que no tienen agenda propia. Un período muy rico, sin duda, no sólo para los historiadores sino también para los estudiosos de la comunicación, ¿no?
Un abrazo.

Ricardo dijo...

Interesante punto de vista, Sanín. No lo había pensado de esa manera.

Me parece atinadísimo lo que dice Bruchstein. Los peones políticos de las Corporaciones no tenían tiempo para mostrarse preocupados por los "viejitos" y debieron mandarse así, sin anestesia. Así demuestran que lo único importante, para ellos, son las tapas de los diarios.
Lamemtablemente eso lo podemos ver nosotros, que de todas maneras no necesitábamos esa confirmación, pero el tipo de a pie, no politizado, quizás crea que las intenciones del Grupo A son buenas.
¿Cómo mostrarles que no es así sin caer en explicaciones psicologistas? He ahí la cuestión, creo.

Abrazo.

A.C.Sanín dijo...

Gracias, Ricardo. Sucede que Usted lee más allá de lo que logra explicar este novel bloguero. Pero es así: fue fácil y expeditivo el trámite de construir la mayoría del Grupo A, derrotar al oficialismo y "ganar la tapa de los diarios". Pero no se ocuparon, antes, de construir opinión pública. Es "indecidible", sin encuestas, aventurar qué percibe el "tipo de a pie". Confiemos, sugiero, en nuestra inteligencia colectiva. Un abrazo.

Javier dijo...

El exito de marcar la agenda por parte del Grupo fue cada dia mas precario a partir de la perdida de credibilidad de los medios .
Creo que esto del 82% mediaticamente fracasó estrepitosamente y nadie realmente se cree que salga eso . Creo que nadie come vidrio , y todos sabemos que el sistema sera siempre un barril sin fondo y su deficit una cpndena a toda la sociedad. Yo presiento que en 10 o 15 años vamos a escuchar que hay que subir la edad a 70 años como ya esta pasando en Europa . Todos recordamos que con el sistema de las AFJP tenias mucha suerte si te daba una jubilacion del 60% de tu sueldo , en gral era del 50% o menos y solo aportaba un 20% de los trabajadores , ibamos al desastre completo en pocas décadas . Hoy estamos mucho mejor , pero no podemos rifar la mejora , y si prever en aumentar los ingresops del sistema , sobre todo gravando ganancias y recuperando los niveles de aportes patronales previos a 1991 . Con eso vamos a poxder mejorara gradualmente un poco mas las jubilaciones , yo creo que hay que instalar la idea del 75% hacia el futuro que tal vez s epueda financier un poco mejor

Un abrazo

A.C.Sanín dijo...

Coincido, Javier, en la merma de credibilidad que vos señalás, pero inevitablemente la jugada opositora le va a ocasionar algún costo al Gobierno. Más allá de todos los avances impulsados por el kirchnerismo, el haber mínimo sigue siendo insuficiente y debieran explorarse mecanismos para mejorar los montos con cierta rapidez. Un abrazo.