viernes, 14 de septiembre de 2012

Los caceroleros no quieren presentarse a elecciones. Quieren golpe.

Y, sí, los entusiastas del “fin de ciklo” se excitan. No dicen (no son tan torpes) que cambió la relación de fuerzas después del cacerolazo de los ganadores (los que exigen ahorrar en dólares) sino que “cambió el clima” para con el oficialismo, incluso entre quienes “circunstancialmente” pudieron votarlo. Todo voto es circunstancial, “situado”. Votás a Menem, ponéle, para decirle NO al lápiz rojo del ajuste de Angeloz, y el tipo con patillas te emboca mal. Y, después, le votás en contra porque te traicionó.
¿“El gobierno se habla a sí mismo”? Chiste. ¿El aumento de la AUH es para los funcionarios? ¿O para “La Cámpora”? ¿No modifica los índices de pobreza e indigencia? ¿Los caceroleros reclaman una mejor distribución del ingreso? ¿La equidad? ¿O el fin de la “diktadura”? La oposición se “chaviza” y desde el universo “nac & pop”, no sólo desde TN, la estimulan.
Sí: esa poca gente se moviliza con ganas. Están perdiendo privilegios, ganar más (lucha contra la Gesta AFIP) y disfrutar (dólares para el turismo “libre”). “¡Qué cuestión”, diría Gelman.
Los que se excitan por estas salidas a la calle de la derecha gorila deberían moderar su entusiasmo. No tienen ideas compartidas, apenas expresan “un estado de ánimo”. NO SEAN OPTIMISTAS. Ese magma opositor está muy lejos de construir equivalencias entre sus demandas, tan diversas. Lean, por caso, sus carteles. Escuchen sus reclamos.
Seamos claros: esta algarada la construyeron los medios de comunicación opositores. La “corpo”, sí, la que construye, día a día, minuto a minuto, el “clima de opinión” en sus públicos. La corporación mediática que no se presenta a elecciones pero mantiene la jefatura intelectual de la oposición. La hegemonía mediática que provee a los “indignados” anti K la legitimación de sus “motivos” y “razones”.
Los políticos profesionales vacilan, envían mensajes de apoyo, antes o después, pero no se atreven a presentarse en las calles. Saben que, si pretendieran ofrecer a esta “muchedumbre” un programa  electoral los cagarían a patadas. Los movilizados no quieren elecciones. Son golpistas.

2 comentarios:

Daniel Mancuso dijo...

Sí, coincido, estan desorganizados, pero son peligrosos...

A.C.Sanín dijo...

Daniel: Coincido en que son peligrosos, especialmente porque expresan la antipolítica sin argumentos.