domingo, 10 de noviembre de 2013

Fracaso cacerolero en el 8N. El resurgir de las representaciones electorales opositoras vació la convocatoria de la antipolítica en la calle. Y también, la derrota de “Clarín” en su apuesta a una pueblada contra la Corte Suprema que avaló la Ley de Medios de la democracia.

Es muy evidente que la marcha cacerola del #8TN fue un fracaso, dada la pobre participación de la ciudadanía en las calles. La prensa opositora se retiró en puntas de pie de la escena mortuoria para no hacerse cargo de la difusión de esta triste noticia. “Clarín”, muy especialmente, decidió ni comentar este asunto de la vida pública que puso en evidencia su mala lectura de la voluntad de respuesta de la sociedad ante el fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Medios. “La Nación” publicó el pésame (comentando la “escasa asistencia”) con su habitual cinismo, como si las anteriores marchas de caceroleros no hubieran involucrado a muchos de sus favorecedores y lectores y no mereciera este “ausentismo en multitud” (según diría Borges) alguna clase de reflexión.
Un apunte: en las redes sociales se multiplicaron las quejas dirigidas a TN, a sus periodistas más notorios -Guillermo Lobo, quien se hizo presente en la protesta, y a la muy popular Florencia Etcheves que no fue a la marcha en tanto dijo que ya se había expresado a través del voto- señalando que el canal que había convocado a la protesta no había acompañado con sus cámaras las escuálidas concentraciones. Pero, en verdad lo que no funcionó fue la supuesta “indignación” popular ante el fallo judicial que descolocó a “Clarín”. Como tampoco funcionó la compleja red de organizaciones que hizo exitosas las anteriores convocatorias de la antipolítica, que después siempre toma partido por el status quo.
La pregunta política que debe formularse el kirchnerismo es: ¿cómo se puede leer este retroceso en la gimnasia callejera de los ciudadanos opositores? Diríamos -simplificando una hipótesis- que los resultados de las últimas elecciones del 27 de octubre colmaron las expectativas de representación de las diversas fracciones de capas medias anti K y los apartaron de la antipolítica. Más en concreto: que los buenos resultados obtenidos por el PRO (Michetti) y UNEN (Carrió) en Capital y la victoria de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires reincorporaron (simbólicamente, porque en la práctica ya estaban “adentro”) al sistema de representación política a los “excluidos” de 2011, aquellos que se percibieron huérfanos de expresión ante la manifestación torrencial de la dominancia kirchnerista y el 54% de los votos. “Nadie nos escucha”, afirmaban compungidos un año atrás. Hoy, ninguno de los manifestantes sostiene esa queja, en tanto ahora sí se perciben representados políticamente. Un buen dato, en tanto aleja las fantasías golpistas y las expectativas acerca de un “fin de ciclo” con un final abrupto.
La cuestión es que los medios opositores no pudieron construir una marcha que pidiera “la cabeza” de Ricardo Lorenzetti, el “Judas” que avaló el “desmembramiento” (para colmo “de facto”) de “Clarín”. Y algún día, cuando estemos más tranquilos, cuando la obscenidad de la prensa amarilla argentina ceda y someta su línea editorial al respeto (no al acuerdo) de la voluntad que se expresa a través del voto popular, entonces vamos a reírnos de la secuencia de títulos “grotescos”, a medio camino entre la risa y el llanto, que acompañaron desde la tapa del “Gran Diario Argentino” estos últimos meses.
Como bien escribió Damián Selci: “La declaración de constitucionalidad de la Ley de Medios señala el máximo triunfo cultural del kirchnerismo. El Ejecutivo primero, el Legislativo después y por último el poder Judicial antepusieron el interés público al interés para-estatal del Grupo. No había pasado esto en los significativos treinta años de recuperación democrática, que se cumplieron por estos días. Por primera vez, el Estado es más que Clarín.”
Y en torno a esa idea promisoria deberíamos discutir los desafíos de la batalla comunicacional en los días por venir.

Ilustración: TWITTER de Bombita Rodríguez @bombita_RODRIG

viernes, 8 de noviembre de 2013

Alfredo Leuco, Magdalena Ruiz Guiñazú, combatientes por la fama contra la dictadura K.

Si uno revisa Google a esta hora, algo después de la medianoche, el supuesto robo a Leuco recorre 6,7,8 páginas. El título, denso: Alfredo Leuco: “Estoy rogando que sea un robo común y nada más”. Por honestidad (¿o por error?) la guía de nota de “Clarín” dice: Policiales, y no Política. Y no Kirchnerismo.
O sea: “Clarín” digital culmina este día jueves con esta noticia como cabeza en su portada. Allí el portal consigna: “El periodista se quebró al hablar del episodio de inseguridad del que fue víctima. ‘Hice mal, pero resistí porque había cosas de valor inconmensurable’, dijo.” Un apunte bobo: el tipo estaba emocionado, “se quebró”, pero es un valiente porque “resistió”. En rigor, resulta bastante inverosímil el relato para cualquier porteño que conozca la zona: no da para que te roben cuatro motochorros sobre Avenida de Mayo, te golpeen y demás. No. Pero evidentemente, esa ficción es útil a la construcción de cierto relato opositor.
Leamos:
“Tengo muchos amigos y compañeros en los medios de comunicación que se han preocupado. Me siento extraño como miles de argentinos que a diario les toca estar en este lugar, tengo que agradecer que no me clavaron un puñal o que no tuvieran un arma. Estoy rogando que sea lo que creo que fue, el robo de una mochila y nada más. Es por el bien de todos. Incluso por el bien de mis enemigos”, agregó Leuco.
¿“Enemigos”? ¿En qué batalla anda Leuco, el mismo que supo condenar mediáticamente al ex K Lucas “metralleta” Carrasco? Y, ¿entonces? ¿Cómo se vincula la noticia acerca del episodio de “robo” (un delito contra el patrimonio de Leuco) con la sospecha de que pudo tratarse de “algo más”. Según la nota de “Clarín”: “No saber si se trató de un robo común o algo más, todos me lo preguntaron. Una manera de saber si era un caso más o un castigo para mí. Eso habla del tipo de sociedad que estamos construyendo”, relató Leuco en su columna, que a diferencia de la que hace todos los días, esta vez fue grabada.”
La respuesta: el problema es la construcción paranoica que los medios opositores ofrecen día a día, al servicio de la cual se anotan Magdalena Ruiz Guiñazú (en tanto contribuyente que recibe una visita de la AFIP y se siente perseguida) o el propio Alfredo Leuco (en tanto víctima de un episodio callejero) quien presume ser alguien perseguido por razones políticas -se supone- y no una simple víctima de un robo.
Tal como señaló el ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni, la preocupación por la inseguridad ciudadana se basa en un “discurso” generado por los grandes medios y que crea “paranoia”. “El mismo discurso lo tiene México con 70 mil muertos en tres años con decapitados, castrados, algo dramático. El mismo discurso lo tiene Centroamérica con las 'maras' (narcotraficantes en Guatemala). Pero también Brasil y el Cono Sur, donde tenemos los índices de homicidios más bajos en la región. El mismo discurso de inseguridad lo tiene Europa donde el índice es bajo también. Es decir, está generado por las redes de medios masivos de difusión”, señaló Zaffaroni.
En fin, hubiera sido interesante ver a estos combatientes por la fama (Ruiz Guiñazú y Leuco) enfrentarse, tan valientes y gallitos, a los dictadores de verdad que supimos padecer (1976-1983) en nuestro país. No estuvieron en esa pelea, pero sí han elegido prestarse a construcciones realmente muy berretas de la comunicación política opositora ante este gobierno nacional, democrático y popular. Son, sencillamente, expresiones de la prensa canalla.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Viendo 6-7-8. La pelea por la verdad. Fontevecchia mintió sobre Lorenzetti y afronta un bochorno difícil de disimular. ¡Vergüenza es la metaforización escatológica de Eliaschev y sus "ventosidades ideológicas"!

En el blog La Otra, Oscar Cuervo dio cuenta de la mentira que el periódico Perfil publicó en su tapa del domingo, afirmando que el presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti había hablado con el secretario legal y técnico de la presidencia Carlos Zannini sobre la Ley de Medios. Lorenzetti exigió una rectificación y Perfil se vio obligado a difundir el video completo de la entrevista, en su versión online, quedando en evidencia la mentira. Como bien pregunta Cuervo: “¿Publicará Fontevecchia en su edición impresa del próximo domingo una autodesmentida en tapa, con un tamaño similar al que le dedicó a engañar a sus lectores el domingo pasado?”
Recordemos la versión del intercambio entre Fontevecchia y Lorenzetti publicada por Perfil:
-¿Cuándo fue la última comunicación telefónica que tuvo con Zannini?
-No me acuerdo la última vez, pero por supuesto que hablamos.
-Pero fue recientemente.
-Este tema fue (el de la Ley de Medios) el último tema grave y que realmente hablamos muchísimo. Pero hemos hablado también en el tema de las drogas, que es una de las cosas más graves que tenemos.
Cuando se conoce la versión completa de la entrevista se advierte que el texto entre paréntesis fue agregado por Fontevecchia, en tanto Lorenzetti sólo afirmó que estuvo reunido con Zannini para hablar sobre el narcotráfico y no sobre oligopolios mediáticos.
Si hay algo que debemos rescatar, entre tantas otras cosas imprescindibles de 6-7-8 (ese programa banal que sólo vemos los giles K, porque los otros, los más perspicaces, lo desprecian, dado que la saben lunga y no necesitan abrevar en esta fuente de tonterías), es su capacidad de contrainformar, de brindarnos un resumen de lo que sucede en los medios. Porque las personas que trabajan, las que van y vienen haciendo cosas, no pueden monitorear medios, ni mucho menos contradecir la sarta de mentiras que la comunicación dominante construye en el día a día. Para eso está, justamente, 6-7-8. Y allí vimos ayer estas perlitas en torno a la batalla comunicacional por la verdad.
Juan Pablo Varsky dijo en su programa por Metro (FM 95.1) que:
“Lorenzetti dijo que no habló de la Ley de Medios con Zanninni y pidió una rectificación a Perfil, que admitió el error… ¿Error? Jorgito Fontevecchia es el director de Perfil, ¿de qué error me estás hablando, papá? Los diarios están hechos por personas, que ejercen el oficio de periodistas pero son personas, y las personas se dividen entre buenas y malas, y Fontevecchia es una mala persona, por eso hace lo que hace. Por eso, en su diario hay notas inventadas, y ahora, esta práctica de poner entre paréntesis cuando el tipo no lo dijo, y tener que sacar el audio porque el Presidente de la Corte te llama: ‘Mirá, estás mintiendo, yo no dije esto’. Se entiende desde este lugar: Jorge Fontevecchia es una mala persona.”
Y, luego, Victor Hugo Morales, por Continental (AM 590), dijo:
“Una mentira más. Este audio que ha sido publicado, conminados que fueron por Ricardo Lorenzetti, pone las cosas en su lugar en todo sentido. En lo que no dijo Lorenzetti, y en lo que son capaces de mentir los medios”.
Hasta Magdalena Ruiz Guiñazú, también por Continental, se dio cuenta de la grosería en la tergiversación, e interrumpió a su columnista María O´Donnel que intentaba “dibujar” una disculpa para el bochorno y la cortó diciendo: “El video es inapelable”.
Lo cierto es que la nota tergiversada de Perfil fue difundida hasta el hartazgo por la comunicación dominante, pero la retractación fue ocultada o relegada a los márgenes. O sea, como sintetizó el informe de 6-7-8: “El engaño funcionó a la perfección”.
Y ahí aparecieron los bustos parlantes de TN, Mariano Obarrio, y especialmente José Eliaschev quien, el lunes, por Radio Mitre (AM 790) después de la publicación de la desmentida, aún decía:
“Ricardo Lorenzetti, un gran mentiroso. Es un cómplice explícito de esta enormidad. ¿Por qué digo que un mentiroso Lorenzetti?… porque miente, literalmente miente. En el reportaje que le hace ayer Fontevecchia confiesa sus vínculos con Zannini. Tengo malas noticias para el doctor Lorenzetti, que es un mentiroso. A mí, Radio Mitre me importa mucho. A mí, el Grupo Clarín me importa mucho. ¿Saben por qué? Porque si desaparecen los protagonistas verdaderos de esta historia, las paparruchadas sobre la libertad de prensa y los derechos humanos serán simplemente ventosidades ideológicas”.
Y al día siguiente, martes, el escatológico Eliaschev, dijo:
“Bueno, marcha atrás, rectificación, involución en pantuflas. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, le pide a Perfil que aclare que sí, que tuvo charlas privadas con Carlos Zannini, pero que no habló de la Ley de Medios. No aclare más Lorenzetti porque oscurece. ¿Cómo sabemos que no habló de la Ley de Medios? La mentira es doble, que la sale a aclarar seguramente por imposición del Gobierno”.
En fin, la distorsión informativa está expuesta. Algunos diputados liderados por Elisa Carrió amenazan con un juicio político al presidente de la Corte, teniendo como principal argumento y prueba documental la publicación dominical del diario Perfil, que ya fue desmentida, pero al parecer no (les) importa. Ante esta construcción mendaz y distorsiva de la agenda mediática, ¿se entiende la importancia de la lucha en torno de la democratización de la información?

lunes, 4 de noviembre de 2013

Crónica de un candidato asustado. Sergio Massa y sus mutaciones en torno a la Ley de Medios. Del amague de tercerismo frente al conflicto Gobierno versus Clarín al vergonzoso alineamiento con el Grupo, Adepa y SIP, firmando lo que le pongan a la mano. ¿Chapultepec? El bochorno es que ahora dice que Sabbatella es comunista.

A decir verdad, no deja de ser gracioso el intento del “massismo” de constituirse en una suerte de “tercera posición”, o algo así, como un sujeto político y comunicacional autónomo llamado a superar la inconducente disputa entre “el kirchnerismo y el partido Clarín, en su carácter de voces de un pasado que resiste al desalojo”. O sea: el “negocio del país dividido” y todo ese diagnóstico marketinero acerca de la supuesta lucidez de quienes se colocan por fuera de una pelea entre dos elites, que se retroalimentan recíprocamente en un “simulacro de combate”, y demás sarasa. Todo viejo, porque la Corte decidió a favor de la Ley de Medios, y los muñecos que apostaban a la ambigüedad quedaron fuera de juego, tal como le sucedió a Sergio Massa.
Claro que habría que tener presente que fue el propio Massa, funcionando en modo kirchnerista, el encargado de presentar el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en marzo de 2009, cuando fungía como Jefe de Gabinete de la “diktadura”. Y que, balbuceando, leyendo y tropezando (ante la carencia de teleprompter), logró dejar sentado que, en aquel momento, Massita (como le dicen los propios) pensaba que:
a) Debía agradecerles “a todos los presentes la presencia hoy aquí, en esto que pretende ser el inicio o el punto de partida de un camino “darle finalmente a la Argentina una nueva Ley de Comunicación Audiovisual o en reemplazo de la Ley de Radiodifusión.”
b) Y dijo: “Con todos los sectores tenemos la vocación y la voluntad de abrir un proceso en los próximos días que en foros de debate nos permita discutir y madurar todas las opiniones para luego sí darle una forma definitiva en la discusión en el Parlamento nacional.”
c) Y continuó: “Tenemos además la posibilidad de corregir los errores de una apertura indiscriminada que se dio durante los 90 para transformarla en una apertura mucho más federalizada que aumente nuestras voces, nuestros contenidos, generando más y mejores fuentes de trabajo en una industria que a lo largo y a lo ancho del mundo se va expandiendo.”
d) Y concluyó: “Los invitamos, en definitiva, a participar, a debatir, a consensuar y a disentir, a dejar de emparchar para construir, a multiplicar la voces, teniendo en cuenta que el beneficiario final del esfuerzo que hagamos entre todos va a ser el ciudadano común, de a pie, y de carne y hueso que está en su casa esperando que a este tema también, que hace 25 años que espera, le pongamos de una vez y para siempre, un marco normativo que pluralice el derecho a la información.”  (Aplausos y ovación).
En fin, ante la mirada de la presidenta Cristina Fernández y del ex presidente Néstor Kirchner, en aquel entonces el Massa funcionario K intentaba alinearse con el reclamo de una información “plural”. Y aseguraba estar a favor de la información en beneficio del ciudadano común, de a pie, y de carne y hueso, lo que dejaba claro a los ciudadanos que a la hora de verbalizar frases gastadas es un tigre que las enhebra de a tres.
La cuestión actual es que el pasado domingo 27 de octubre la lista encabezada por Massa ganó las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires -venciendo al oficialismo K- y en consecuencia se aprestó a recibir un prolongado masaje comunicacional de sus sponsors, el Grupo “Clarín” y adláteres. Y así fue su día de gloria, el lunes 28, en el transcurso del cual fue entrevistado hasta el hartazgo.
Pero -la realidad tiene estas cosas y llega a ser ingrata incluso con los ganadores, quizás para reconducirlos a la humildad-, el martes 29 la Corte Suprema falló a favor de la Ley de Medios y la victoria de “Massita” quedó eclipsada por este rayo en el cielo sereno de la democracia argentina. Y, para colmo, el bueno de Sergio no tenía nada preparado para decir. O sea que: ¡El candidato a presidente se escondió ante la primera dificultad y guardó silencio!
Recién el miércoles 30 por la noche apareció en “A dos voces”, por la señal TN del Grupo “Clarín”, y dijo: “Lo que la Corte resuelva va a estar bien, porque es el tribunal del control constitucional. Todos deben respetar la decisión de la Corte”. Según resumió “Perfil” los dichos de Massa en TN: “Pese a su respeto por el fallo, manifestó sus objeciones sobre el manejo arbitrario del Gobierno en ciertos temas "como la publicidad oficial y su no abuso, así como la igualdad en la distribución (de la pauta), para tener todos la posibilidad de pluralidad de voces". Massa afirmó que "falta profesionalizar y ordenar el funcionamiento del AFSCA", y no dudó en reclamar un "trato igualitario" de parte del Estado para todo el espectro de los medios audiovisuales.”
Obviamente, al Grupo “Clarín” estas apreciaciones le resultaron débiles y gaseosas por lo que le reclamaron “actitud” y al día siguiente lo mandaron a la sede de Adepa -la asociación que agrupa a los editores de diarios- para ¡firmar la Declaración de Chapultepec por la libertad de prensa! Allí, el jueves 31 de octubre, el diputado electo por el Frente Renovador calificó como un “avasallamiento” la notificación que realizó el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, en la sede del Grupo Clarín. “No se puede confundir constitucionalidad con arbitrariedad”, se quejó, definitivamente corrido de la “tercera posición” y ya obviamente alineado con el multimedios, con la línea Adepa - SIP, su ruta.
Pero, como para el Grupo la entrega (tal como sucede en el amor) nunca es completa, nos enteramos a través del Blog del Ingeniero que también le han pedido a Massa que -en línea con sus fluidos contactos con la Embajada yanqui- haga gala de su macartismo y diga: “Me parece también que no hay que confundir constitucionalidad con arbitrariedad. La mirada de (Martín) Sabbatella (titular del Afsca), por su formación en el Partido Comunista, es la de creer que el Estado tiene que tener una voz única en el sistema de información hacia la gente, y eso puede llevar a la arbitrariedad. Tiene que ver con su origen, lo marca la mirada de su formación política. Me parece que los medios son en la era moderna un vehículo de comunicación con la gente y que está bueno que estén representadas todas las voces... en la medida en que no prime el pensamiento comunista de la voz única”.
En fin, un periplo interesante del “candidate” que no puede sostener una posición democrática y se termina plegando a la derecha más obvia a la hora de “ser útil”. Según “Clarín” la secuencia de bochornos quedará en suspenso porque se fue. Descansará en Punta del Este, en la casa del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró, con sus tres celulares, que seguramente comunican con la Santísima Trinidad, o algo así.

jueves, 31 de octubre de 2013

Eduardo Van der Kooy expresó el odio, la violencia y la torpeza política de “Clarín” en su respuesta a un muy demorado pero democrático fallo de la Corte Suprema sobre la “Ley de Medios”. Ahora, el tipo dice que el sufrimiento kirchnerista por la (supuesta) derrota electoral debiera haberse prolongado entre dos o tres semanas más para su disfrute.

En estas horas, estos días, cuando recién comienza a desplegarse la reflexión esperanzada acerca del amplio campo de posibilidades que inaugura el fallo de la Corte Suprema que establece la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ¡la tan votada en el Congreso cuatro años atrás!, los voceros del Grupo “Clarín” se abroquelan en el rencor y exhiben hasta la obscenidad el mezquino egoísmo de sus posturas. Y también su violencia encubierta.
Valga como ejemplo la intervención del columnista “estrella” Eduardo Van der Kooy quien planteó un rosario de quejas y de sospechas acerca de una oculta intencionalidad política de los “supremos” al fallar. Y firma al pie de este título conmovedor: “Ley de medios. Una mano política tendida al Gobierno”. ¡Qué perspicaz!
El tipo entiende al fallo de la Corte como un “invalorable servicio político al Gobierno” en tanto su difusión produjo efectos comunicacionales adversos a los intereses de la oposición política que “Clarín” orienta y editorializa. Según dice Van der Kooy, la difusión del fallo desplazó el eje informativo que estaba fijado en el resultado electoral del domingo pasado -que supuestamente “confirmó el mal humor colectivo contra el Gobierno”- y generó en cambio otro escenario que permitió a los funcionarios oficialistas “exhibir rostros triunfantes”. O sea: no importa el significado histórico ni el efecto jurídico del fallo, sino sólo su impacto comunicacional HOY en el humor colectivo, leído en clave K/anti K.
Le preocupa a Van der Kooy “desentrañar las razones políticas que impulsaron a los siete jueces a expedirse sólo 48 horas después” de las elecciones. Y se pregunta, este tiempista de la democracia: “¿Por qué no haberlo dictado, tal como salió ayer, en dos o tres semanas?” O sea: ¿por qué interrumpieron tan rápido el éxtasis de los opositores -Massa, Macri, Cobos, Binner-, desenredando un nudo legal que acumulaba cuatro años de antigüedad, de abuso y vergüenza justo ahora, cuando todos ellos estaban gozando?
Sucede que EVK no parece ser consciente de sus dichos, de lo que significan. El tipo se queja porque esa demora negada por la Corte -esas dos o tres semanas de postergación que él reclama- hubiera “significado para el Gobierno un sufrimiento prolongado por la derrota, por una gestión sin norte y con Cristina Fernández convaleciente”. Es perverso. El tipo reclama por un disfrute  perdido, porque lo privaron de asistir al sufrimiento del Gobierno. ¿Hace falta decir que tanto quienes gobiernan este país en democracia como quienes votamos al oficialismo somos personas, titulares de derechos -humanos, políticos y sociales-, y merecedoras de respeto, aún en la derrota?
Es obvio que Eduardo Van der Kooy, aquel “joven promisorio” que se fotografió con el dictador Jorge Rafael Videla en 1976, no cambió de bando y sigue siendo -más allá de las máscaras asumidas en todos estos años- un sádico que sigue mentando algún “tiro de gracia” en boca de otros (mentiras, ficciones que inventa el cómplice de la represión) como mejor ataque ante los jueces que convalidaron la vigencia de una ley de la democracia.

martes, 29 de octubre de 2013

Esperando a Cristina. Crisis de conducción y debate anticipado del 2015. ¿Hubo voto castigo en la elección bonaerense? ¿Y quién salió más golpeado?

¿Y qué hacemos con la falta de Cristina? Para la oposición de todos los pelajes y colores, tanto para la tradicional muy gorila como también para la fracción que se presenta como “arrepentida K”, la enfermedad de la Presidenta constituyó una “circunstancia” supuestamente favorable para el Gobierno nacional.
Según esta interpretación, la hematoma le proporcionó a la presidenta Cristina una excusa para ocultarse, una estrategia para “salir de escena” y no asumir en público el costo del resultado electoral. Dijo Beatriz Sarlo: esa dispensa que se traduce en “ocultamiento” constituye el “beneficio secundario” de la enfermedad. Y, además, desde la oposición aducen que en la recuperación del voto del kirchnerismo a nivel nacional (el FPV y aliados sumaron casi un millón y medio de votos respecto de las Paso) también se verificó el efecto de cierta difusa solidaridad ante su situación.
Lo que no se dice es, muy en contrario de estas versiones, cuánto padeció el proyecto K la ausencia de Cristina en estas lides electorales. Ella no estuvo conduciendo para interferir y reorientar algunas decisiones equivocadas en la reciente campaña. Por caso, las respuestas ante el affaire al que fue sometido Juan Cabandié. Como explicó Artemio López: “La verdad es que yo nunca vi a Néstor ni a Cristina ir a pedir disculpas por no satisfacer lo que demandan los diarios. Es una mala estrategia de campaña. Un mamarracho que Cristina no habría permitido.” Y, en relación con la campaña bonaerense, Horacio Verbitsky señaló: “La combinación desatinada de propuestas de mano dura y frivolidad no es la oferta que espera la base social del kirchnerismo, en cuyo calendario de celebraciones no hay lugar para Halloween. De estos errores también se nutre el resistible ascenso del intendente de Tigre, en una noche de brujas autoinfligida.”
Fue muy gravoso para el kirchnerismo afrontar una elección decisiva sin su principal figura, sin Cristina, la única dirigente que sintetiza (como hubiera dicho Néstor) la diversidad K, tan potente en tanto unida, pero que se fragmenta y debilita ante la ausencia de una conducción firme. Pero, además, el oficialismo perdió en esta pelea a su principal comunicador, su voz más potente y clara, la más autorizada, la más popular y querida, la única voz que logra quebrar el cerco comunicacional y habla a todos los argentinos. Algo decisivo para una fuerza política que compite en los 24 distritos del país.
Obviamente, el principal dato de esta elección es la nueva composición de las cámaras en el Congreso. El Gobierno no retrocedió en su representación parlamentaria y logra mantener la iniciativa legislativa y, por ende, puede también bloquear proyectos destituyentes. Una cuestión decisiva. 
Pero, hay otro dato que configura la discusión en torno a 2015, y es el abultado resultado en la Provincia de Buenos Aires. ¿Hubo voto castigo allí? ¿Y quién fue el señalado en la reprimenda, el gobierno nacional o el provincial? ¿Cómo deben evaluar esa derrota en el pincipal distrito electoral la Presidenta y el gobernador Daniel Scioli? No es, tampoco, una cuestión menor.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Versiones, debates y mentiras sobre el accidente en Once. No importa lo que declare el maquinista, para la prensa opositora la culpa es del Gobierno. ¿Esto de "tener flashes" es una excusa que funciona?

Ya apagado el “affaire” Cabandié como herramienta de campaña electoral opositora, el relevo inesperado lo proveyó el nuevo choque de un tren de la línea Sarmiento el sábado pasado en la estación Once. Un choque que -para la obvia desazón del “clarinismo”- provocó más de 80 contusos y heridos pero NO un daño más grave entre las víctimas, ni siquiera un muerto, lo cual le bajó mucho el precio a la construcción propagandística. Sin cadáveres, al sistema “Clarín” se le complica comunicar accidentes.
Desde entonces se conocieron nuevos datos acerca de lo sucedido. Por caso, que el conductor había publicado en un blog sus fantasías cargadas de violencia acerca de los riesgos que involucra su trabajo, y que en esas representaciones -oníricas, al parecer- siempre conducía un tren hacia una tragedia. “Mi sueño más recurrente es que me hago recontrabolsa en un tren que lamentablemente voy manejando yo.” La frase aparece en el blog Los Sueños de Pastichoti, creado por el motorman Julio Benítez en diciembre de 2012. Una fuente que al “clarinismo” no le movió un pelo, ni siquiera para abrir un debate acerca de la aptitud del conductor para tamaña tarea.
Además, se supo luego que el conductor Benítez prestó declaración indagatoria ante el juez federal Ariel Lijo. Y que manifestó que “tuvo flashes y que no recuerda lo que ocurrió antes de chocar” en la estación Once. Y que tampoco “se acuerda de nada de lo que ocurrió en el viaje”, ni a la ida hacia Moreno ni al regreso hacia Once. Pero SÏ que “el tren funcionaba bien”. O sea: se fortalece la hipótesis de una falla humana y se debilita la hipótesis de una falla técnica, imputable a la desidia, incapacidad o corrupción de la administración estatal. Pero, ¡obviamente!, este testimonio del conductor no es funcional a la estrategia opositora y la comunicación dominante tomó otros caminos distorsivos, no inocentes.
Por ejemplo: este elocuente título de “La Nación” que afirma en su editorial, ¡tres días después del hecho!, cuando ya hubo tiempo para una reflexión informada y meditada: “Otra vez, la corrupción ocasiona una tragedia”. Y dice, en versión “para dummies” (bobos o desinformados, ponele), por si no entendieron: “El único responsable de esta degradación es el Gobierno, que no sólo la ocasionó, sino que luego de varios accidentes mortales no ha tomado las medidas necesarias para revertirla e impedir esta rutina de las tragedias ferroviarias”. Pretender que “La Nación” se haga cargo de su escandalosa complicidad con la política de privatizaciones ferroviarias del menemismo y sus efectos sería una concesión obscena a la “heidipolítica” que esgrimen los “arrepentidos K”. Y ni que hablar acerca de alguna mención sobre las muchas acciones que la gestión del ministro Florencio Randazzo ha impulsado al respecto. No, ni ahí. Pero, por alguna razón ligada a “lo real” y no “lo imaginario” (propagandístico de la derecha), los pasajeros chocados fueron a pedirle cuentas al maquinista y no puteaban al Gobierno nacional.
Ahora, lo que ya parece demasiado es que “Clarín” -que nada publicó acerca de la obvia complicidad del gremio “La Fraternidad” o el “Pollo” Sobrero con esta secuencia de accidentes- difunda ayer una entrevista al hijo del maquinista Julio Benítez, quien conducía el tren que el sábado chocó en la estación de Once, con el título “naif” e indulgente: “No era de quedarse dormido en el trabajo”. Y no, no era necesaria la costumbre de dormir manejando un tren. Con una vez que un maquinista se duerme y choca, alcanza. Más allá de los "flashes".

jueves, 17 de octubre de 2013

“Clarín” manda: Todos contra Juan (Cabandié). Lanata reconoce que es una operación política. El tipo se equivocó hace cinco meses y lo “fusilan” hoy porque le aplican la justicia mediática en la previa de las elecciones. El desafío de la batalla cultural frente a la comunicación dominante.

Si bien se mira, nos plantaron la agenda -como lacónico y mordaz,  señaló Artemio López- y nos obligan a discutir en torno de las cuestiones que “Clarín” construye y ofrece en bandeja como alimento “informativo”. Y así el “affaire” Cabandié nos lleva de gira y nos impone tomar posición sobre un suceso que ocurrió cinco meses atrás, en el pasado mes de mayo, pero que recién se difunde hoy y obtiene relevancia en plena competencia electoral. Al menos en este punto, Jorge Lanata fue honesto: “Es obvio que se trata de una operación política”, dijo. Y sí: “ruido negativo”.
¿Quién se adueñó de esas imágenes y las retuvo en secreto hasta ahora? ¿Quién las editó? ¿Quién administra aún hoy día su difusión en tramos? Digamos: los videos publicados por el usuario de Youtube “Pedro Picapiedra” condenan a Cabandié. El último, subido por “Pablo Mármol”, muestra otros tramos de la discusión e incorpora otras voces y “deja mejor parado” a Cabandié. ¿Se trata de una broma esquizoide de Hanna-Barbera Productions o hay algo muy siniestro operando por detrás? ¿Es un chiste que “La Nación” difunda que el ex gendarme tucumano Raúl Maza, quien fuera vocero de una protesta salarial anti K el año pasado, ahora diga: “Me pidieron opinión y les dije que no lo suban ellos, que se lo dieran a otro”? ¿Quién es el Otro?
Sería bueno y muy útil para la convivencia democrática saber el recorrido del documento visual que el perspicaz gendarme (aún anónimo para nosotros) decidió grabar en aquel momento y cómo llegó hasta el presente. Y, también, ¿por qué era tan importante para ese gendarme filmar al legislador porteño Juan Cabandié mientras discutía con funcionarios que le planteaban sanciones inexplicables? Por caso: el secuestro del vehículo como medida punitiva ante una simple contravención.
Y, sí, en ese embrollo una piba de 22 añitos era no sólo la portavoz de la discusión sino el único agente institucional en condiciones de cumplir con esta amenaza de “secuestro”. Porque -recordemos- los gendarmes no “labran” multas ni retienen vehículos por infracciones de tránsito (una cuestión municipal) sino por delitos federales. (Y por eso buscaban en el baúl, en el bolso, en la rueda de auxilio). Pero fue ella -esa niña tan activa en el cumplimiento de sus misiones y funciones- quien adquirió protagonismo y fue hábilmente construida por el Grupo “Clarín” como víctima del despotismo K. Y ya veremos a dónde la conduce esta inesperada popularidad.
¿Por qué apeló Cabandié a su trágica historia de vida a la hora de enfrentarse ante un gendarme prepotente? No sé. Estamos hartos de interpretaciones a distancia, “a la Nelson Castro”, así que no tenemos nada que decir. Lo que resulta difícil de comprender es el llamado de Juan a una autoridad -ese “Martín” que aparece en la banda de sonido del primer video- para que resuelva el embrollo. Y, peor, para que “aplique un correctivo” a una empleada, ¿coimera? No importa. Todo eso fue un error, creo. Pero, aquí cito a Carlos Barragán: “Juzgar cómo se siente un hijo de desaparecidos frente a la presencia policial, juzgar cómo se sienten las fuerzas de seguridad frente a un hijo de desaparecidos me excede”. Firmo al pie.
Sucede que este episodio banal, convertido en un acontecimiento por la comunicación dominante, en un “punto de clivaje” de las opciones electorales hacia el próximo 27 de octubre, nos exige insistir -aunque resulte viejo y sobado en la patria bloguera- en la convocatoria a la batalla cultural, a esa pelea que algunos desprecian como si ya estuviera ganada, pero NO. Hay que empezar de nuevo, una vez, y otra. “Clarín” nos domina.

jueves, 10 de octubre de 2013

Beatriz Sarlo habló con Morales Solá acerca de la estupidez de los pobres que votan a Cristina.

Y también de la frivola clase media que se preocupa por la salud de la Presidenta sólo por cuestiones narrativas y sentimentales. Y de los beneficios secundarios que obtiene Cristina al ser operada en la cabeza. Y, además, no le gusta Boudou, que es simplemente un “eso”.

En alguna de sus tantas actividades como cronista al servicio del diario “La Nación”, Beatriz Sarlo se hizo presente, siempre provista de un cuaderno de notas, en diversos actos kirchneristas. Digamos: esta intelectual que fue “de izquierdas pero ya no” se presenta como una etnógrafa interesada en el estudio de una comunidad política y cultural ajena a su propia experiencia: el peronismo. A Sarlo el peronismo “la puede” como objeto de estudio. O mejor: no puede dejar de hablar sobre su “interlocutor polémico” imaginario: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. (Lo que también sucede a muchos “arrepentidos” K).
Y qué mejor excusa para despuntar el vicio que una invitación al piso de TN, para reunirse con Joaquín Morales Solá a tomar unos copetines y hablar mal de Cristina y aún burlarse, precisamente la noche previa a la intervención quirúrgica a la que fue sometida la Presidenta, el martes pasado.
Antes de conocer el resultado de esa intervención, Sarlo despachó fruta en torno a uno de sus temas favoritos: la estupidez de los pobres. “Cristina ha creado la cuestión de que los pobres, que son un 25% de la población (SIC), le deben a Ella la Asignación Universal por Hijo (AUH). Aparte del cariño que es innegable también debe haber una preocupación; esas preocupaciones que son fantasías de pérdida, porque Cristina FUE (SIC) una Presidenta -y sigue siéndolo- que condensó en ella misma todo aquello que sonaba (SIC) como beneficio para los posibles sectores que recibían una resolución, un decreto ley, un plan social o lo que fuera.”
Es fácil: Sarlo -insultante como una “señora gorda” de Recoleta- borra la secuencia previa de decisiones (en 2008, un año especialmente difícil para el kirchnerismo) y especialmente oculta los costos políticos que asumió Cristina a la hora de estatizar el sistema previsional, enfrentando a los bancos, arrebatando ese fenomenal negocio al sistema financiero para construir una política exitosa de inclusión e inserción social. Y lo que de paso borra Sarlo es que la AUH en su instrumentación demuele el clientelismo. Porque las “mamis” obtienen sus tarjetas y van solas a cobrar, sin punteros. Y, ¿todo esto sólo “sonaba” como beneficio”? ¡Qué turra!
Para Sarlo, la preocupación de muchas personas por la salud de Cristina, expresada en twitter, es tan sólo el efecto cultural en las capas medias “atentas” al “giro folletinesco” que genera la enfermedad, que “le pone sentimentalismo a la vida”, o algo así de frívolo, una cuestión estética o narrativa, no más. Porque, dice Sarlo, que “a la Argentina (¿?) le gustan” los giros folletinescos. “Los giros folletinescos que en determinado momento tornan interesante una zona, y sin duda la enfermedad puede dar ese giro folletinesco. La enfermedad sin ninguna consecuencia, simplemente la enfermedad.” O sea, "sin consecuencias": ¿A la persona Cristina, a la morocha que nos preside, la enfermedad no la asusta, no le duele, no la limita, no la afecta, no le cambia la vida ser “operada”, no le genera ninguna consecuencia somática o psicológica? ¡Qué turra!
Pero, hay más. Interrogada que fue Sarlo por su amigo y colega Morales Solá respecto del posible efecto electoral de la enfermedad de Cristina sobre “un país que caminaba tranquilo” hacia una nueva derrota K, dijo la intelectual “independiente”, embalada por la cínica complicidad de este intercambio:
Beatriz Sarlo: “Lo que yo veo es que ellos (SIC), el kirchnerismo -digamos- no iban a descender de lo que habían logrado, o descenderían muy poco, y que un giro sentimental puede traer algunos votos inesperados. Esos son los beneficios secundarios de las enfermedades. De las enfermedades físicas o de las otras. Los beneficios secundarios son que un giro sentimental puede traer “bueno, esta mujer nos necesita”, “esta mujer estaba trabajando demasiado por nosotros”, todos esos razonamientos.”
Morales Solá: O: "No le demos una mala noticia"…
Beatriz Sarlo: "No le demos una mala noticia". Por otra parte ella recibió una noticia espléndida: el que va a tener que poner la cara el 27…
Morales Solá: Es Boudou…
Beatriz Sarlo: ¡Es Scioli!, que es la víctima. Esto es una noticia espléndida. Este es otro reacondicionamiento de las cosas. Mi hipótesis, entonces, para responder a su pregunta, es que (Cristina) no va a perder votos y es probable que ese mensaje "démosle una fuerza", "mandémosle un mensaje de buena onda", en una sociedad sentimental funcione. Y, segundo: ella no tiene que pasar por lo que pasó el 10 de agosto (?) a la noche. No tiene que ir a decir que a Insaurralde no le fue bien pero sin embargo en Chañar Ladeado habían ganado el segundo concejal. No tiene que ir a decir eso.
Pero, pero, pero, en la minuta opositora de estos días faltaba, ¡obviamente!, el imprescindible ataque al vicepresidente Amado Boudou.
Morales Solá: Digamos: vivimos en un limbo institucional durante muchas horas, desde el sábado en que la Presidenta entró en su dormitorio y no la dejaron salir hasta hoy que asumió Boudou, ¿no?
Beatriz Sarlo: Ella eligió a “eso”. Bueno, tendrá que arreglarse con el vicepresidente que eligió, dado que presidente y vicepresidente se votan en la misma boleta. Era obligatorio votarlo a Boudou. Quien quería votar a Cristina tenía que votar a Boudou. Esto lo digo porque he visto comentarios en las redes sociales que dicen “finalmente, nosotros lo votamos a Boudou”. Obligados. El que quería votar a Cristina no podía no votar a Boudou. Y a Boudou se los puso Cristina. De ese modo híper personalista, híper centralizado, sin consultar a nadie, sin consultar al Frente para la Victoria (que no sabemos qué estructura tiene), sin consultar al Partido Justicialista (porque lo tenía muy lejos en ese momento), sin hablar con nadie, dijo “Boudou“. Y había que verle la cara a Scioli en ese plano de televisión cuando lo anunciaron. 
En fin, “esto” es Sarlo, la muy sobrevalorada. Un cóctel (ya que hablamos de copetines) de cinismo, frivolidad y desprecio respecto de los sectores populares, de sus lealtades y sus elecciones. Y también un rencor que acaso exprese su desajuste generacional, su incapacidad para comprender las luchas actuales, acompañando siempre las andanzas de su líder, la también muy insultante y despectiva Elisa Carrió. Porque allí, en una lectura crítica de ese liderazgo autoritario y excluyente, debiera Sarlo ilustrarnos acerca de cuáles fueron las prácticas democráticas que impulsó Carrió en sus diversos y sucesivos emprendimientos políticos. ¿De qué se burla Sarlo? La presidenta Cristina eligió a Boudou por una valoración elocuente: “Necesito alguien a mi lado que no le tenga miedo a las corporaciones”. Y se lo están haciendo pagar.

Foto: tallerlaotra.blogspot.com / Abril 2011

jueves, 3 de octubre de 2013

Un análisis “tiernamente equivocado”, según Lucas Carrasco, nos convoca a discutir sobre los grandes medios que monopolizan la transmisión de la información en nuestro país. Y todo porque la presidenta Cristina Fernández habló con Jorge Rial.

Al periodista Lucas Carrasco -el mismo que trafica con el gastado “business” de las generaciones políticas en “El Dipló”-, no le gusta que se hable del “cerco comunicacional” que los medios dominantes construyen en torno de la presidenta Cristina Fernández.
Digamos que tal vez en la sala de redacción de “infocamioneros” de estas cosas no se habla pero, “en rigor de verdad”, existen. O sea: que a Cristina la tergiversan es fácilmente verificable, más allá de lo que balbucee Hugo Moyano, o alguno de sus hijos, que leen a John William Cooke, organizan fiestas de disfraces o financian intelectuales díscolos. Y todo eso a la vez, pero siempre fotografiados con “modelos”.
Hay un cerco “periodístico” tendido para rodear y distorsionar y -si pueden- enmudecer a Cristina. ¿Se acuerda Carrasco de la anécdota de la Presidenta diciendo que los funcionarios designados por Ella debían temerle? ¿Se acuerda del tratamiento que el sistema de medios hegemonizado por “Clarín” otorgó a esos dichos durante semanas, esa construcción paranoica de una presidenta que “amenazaba” a los argentinos?
En otra época, cuando Carrasco “paneleaba” en “6,7,8” como ¡especialista en elecciones!, seguramente sí se acordaba. Pero, ahora, no. Ahora, tiene una visión tributaria de la “heidipolítica” a la hora de hablar del Grupo Clarín y su posición dominante y muy opositora. Según el actual Carrasco no hay ningún “cerco” y ninguna “tergiversación”. Ni ahí, boló. Se trata, dice Carrasco ahora de un “cerco supuesto”.
Aquí dijimos que Cristina no se resigna a ser tergiversada por Clarín y procura otras vías de interlocución con los universos populares, y que ella pasó de pantalla, luego de las PASO, y que sigue dispuesta a dar debate, a reinventar las formas de comunicación, a conectar con nuevas audiencias, hablando con Rial, por caso. Y aquí, al clarinista Carrasco, se le “soltó la cadena” y comenzó a hablar del “partido cristinista”, de su inevitable derrota y de la no correspondencia entre “rating” y “votos”.
En fin, me limito a citar un apunte de Antonio Cicioni que me resulta esclarecedor respecto del “juego en que andamos” (ver Gelman) y que nos preocupa. “El problema es que los grandes medios buscan la división, el conflicto extremo, el odio, el miedo. Y vaya si lo logran, contagiando con esas nocivas predisposiciones a millones de compatriotas (que terminan creyendo que el odio viene del otro lado). Y lo logran a través de la mentira, la deformación de los hechos, la desinformación masiva y, por supuesto, con el cuasi monopolio de la transmisión de la información (sobre todo en la tv)”.
Se trata de discutir esa manipulación, Carrasco. No es tan difícil de entender. Vos lo sabías, ¿te olvidaste?

martes, 1 de octubre de 2013

Cristina “desde otro lugar”. O las maneras de quebrar el cerco de la comunicación hegemónica.

Si acaso el equipo de comunicación de la presidenta Cristina Fernández pretendía generar un efecto de propagación viral en los medios, la tercera entrevista del ciclo “Desde otro lugar” emitida el último domingo, logró con creces ese objetivo. Sin dudas, la elección del canal (América TV) como del entrevistador (Jorge Rial) contribuyeron a ese efecto multiplicador, en tanto “deslocalizaron” la emisión del ciclo: no fue ya como al inicio de las entrevistas exclusivamente en Canal 7, ni tampoco teniendo como interlocutor a un periodista afín al gobierno. 
Fue especialmente ese relevo -el pasaje desde el historiador Hernán Brienza al periodista de espectáculos & alcobas Rial- lo que contribuyó decisivamente a la ampliación del público que accedió a esta emisión. La novedad radicó allí, en la posibilidad de asistir a una entrevista de Cristina con un comunicador opositor, más conocido por sus conexiones con la farándula y, además, declarado promotor de la candidatura del dirigente “renovador” Sergio Massa.
Vale apuntar que en sus dos emisiones del domingo, por América a las 19 horas y por la Televisión Pública a las 20, la entrevista que le realizó Rial a la Presidenta promedió los 19.5 puntos de rating (8.3 y 11.2 respectivamente) y se convirtió en lo más visto del día según los números de la consultora Ibope, no precisamente oficialista. Todo un dato, especialmente para quienes han machacado desde el campo propio con la necesidad de brindar una respuesta adecuada al muy exitoso y muy opositor envío dominical de Jorge Lanata por Canal 13.
El éxito logrado por la entrevista generó un marcado desconcierto en la oposición político / mediática que registró el impacto de un modo previsible, tratando de minimizar el quiebre del cerco comunicacional que construyen en torno a la palabra de Cristina. Pero no pudieron disimular que la simple mención de Nelson Castro o Alberto Fernández en la entrevista provocaban la necesidad de responder, desmentir, refutar. O sea, entrar en el juego de la “viralización”.
Pero lo más interesante es que esta estrategia también desencadenó una serie de discusiones en el campo de quienes apoyan al kirchnerismo, especialmente centradas en el cuestionamiento de la elección del periodista Rial. Veáse el debate, inteligentemente moderado por Daniel, en El Aguante Populista.
¿Será, entonces, que la comunicación K decidió indagar en las zonas grises de las capas medias, donde habita Doña Rosa, aún invicta? ¿Será que Cristina procura desmarcarse de ciertos rituales, hablando “desde otro lugar”, sorprendiendo a propios y ajenos? ¿Será que Cristina no se resigna a ser tergiversada por Clarín y procura otras vías de interlocución con los universos populares? Tal parece.
Cristina pasó de pantalla, luego de las PASO, dispuesta a seguir dando debate, a reinventar las formas de comunicación, a conectar con nuevas audiencias. La táctica fue investir a Rial como vocero de  fracciones sociales que habitualmente no escuchan a Cristina. Mañana serán otros los interlocutores no previstos quienes contribuirán a romper el cerco de la prensa hegemónica. Bienvenidos.

jueves, 19 de septiembre de 2013

¿Vale la pena jugar de visitante en el estadio de TN? Si ves el partido en vivo, los K (casi) siempre ganan el debate. Pero al día siguiente, en el resumen que imponen los medios del Grupo Clarín, el resultado del partido se dio vuelta. Y así resulta que Forster sólo habló del Audi de la hija de Echegaray.

El papel cumplido por Ricardo Forster en la entrevista que mantuvo con Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda en la señal de cable TN, la noche del martes pasado, fue merecidamente celebrado por los demócratas genuinos. El candidato a diputado por el oficialismo logró hacer pública en una pantalla enemiga una incisiva refutación a la presunta objetividad del “periodismo independiente”, tan obviamente parcial, militante y adverso al Gobierno nacional.
Forster fue muy claro al criticar la apertura tendenciosa del programa: “Me parece muy poco feliz la presentación que hicieron. Es un debate muy sesgado. Parece ser que el país sólo pasa por tratar de darle palos y palos al Gobierno en todas las esferas”. Y les aclaró: “No me parece mal que hablen de Guillermo Moreno, pero también hay otras cosas. No es justo el modo abusivo, sistemático e inclemente que ustedes usan. No es así. Yo no percibo el país que ustedes perciben en ese relato”.
Les recordó indicadores muy verificables, como la evolución del poder adquisitivo del salario y la jubilación mínimas que perciben los trabajadores desde 2003 a la fecha y les preguntó: “¿Esa mejora que multiplica por tres o cuatro la capacidad adquisitiva de los trabajadores no es narrable?”.
Sí, por cierto que es “narrable” pero no lo será en los medios del Grupo Clarín. Esa transformación de la economía y la sociedad argentinas en beneficio de los sectores populares no será televisada por TN ni publicada en ninguno de los medios del Grupo, como tampoco en ninguno de los otros medios privados que hacen seguidismo de su agenda y visión política. Y esa proliferación constituye, precisamente, la tan mentada y negada “comunicación dominante”.
Ahora bien: ¿cuál fue el efecto expansivo de esta polémica que dejó muy bien parado a Forster y acorralados y puestos en evidencia en su pobreza argumentativa a sus entrevistadores? Basta chequear en Google para llegar a un balance muy elocuente.
Sucede que, interrogado acerca del publicitado regalo de un auto Audi que el titular de la AFIP Ricardo Echegaray le hizo a su hija cuando cumplió 18 años, el entrevistado “K” no vaciló en cuestionar al titular de la AFIP. Y así lo consignó TN en su sitio digital: “Un funcionario no debe hacer eso. Es mi posición. Es una cuestión de pudor que debe estar por encima de todo. Representa mucho como funcionario que importa más que su vida privada. Es una responsabilidad política y ética”, aseguró el intelectual kirchnerista Ricardo Forster”. Y esta crítica de un intelectual “K” al funcionario “K” es lo único que prolifera en Google y subsume toda la entrevista, según la versión ofrecida por la comunicación hegemónica.
¿Pero y qué sucedió con el señalamiento que también hizo Forster en la misma entrevista acerca de la excepcional situación de la industria editorial argentina, sólo comparable con la expansión de los años 60? ¿Y cuánto quedó acerca del modo en que funciona Carta Abierta y el carácter público de sus reuniones, siempre filmadas y asequibles en la web? ¿Y acerca del modo en que el poder económico y comunicacional condiciona a la democracia en nuestro país?
Todo eso que dijo Forster sobre su visión del mundo -y mucho más- sencillamente “se perdió” y quedó reservado para quienes dispongan de una conexión a internet y de 20 minutos para atender a la entrevista completa en la web. Porque, más allá del efecto sobre el público que simultáneamente, en tiempo real, asistió a la escena televisada, lo que también debe pensarse son los efectos de su “proliferación” ulterior, sometida al control del Grupo.
Es decir: el recorte, la tachadura, la distorsión de los dichos de Forster pone en cuestión la conveniencia de impulsar la presencia de referentes del kirchnerismo en TN. No se trata sólo de coraje, ni de inteligencia, ni de idoneidad (valores imprescindibles para jugar en esa cancha hostil) sino, simplemente, de considerar los incontrolables efectos a posteriori, la manipulación de los dichos en las redes de la comunicación dominante que convierten una disputa ganada (ante un público muy minoritario y nocturno) en una derrota masivamente difundida por Clarín, Mitre, TN  y Cía. a la mañana siguiente. Y encima, sacan chapa de democráticos porque invitaron a los voceros del “autoritarismo K”.

martes, 10 de septiembre de 2013

El golpe “blando” que no fue por la no traición de Scioli. Fontevecchia y el enojo del “círculo rojo”. Psicología de Macri.

La insistencia de Jorge Fontevecchia en el abordaje “psicobiográfico” suele enturbiar sus análisis políticos, no exentos de lucidez. Así, el sábado pasado intentó, desde las páginas de “Perfil”, explicar las dificultades de la construcción política de Mauricio Macri en clave “PSI”, como resultantes de una tensión irresuelta entre su “amor al padre” filo peronista (identificación que le permitiría competir en 2015) y su deseo de ser aceptado socialmente entre los miembros de la oligarquía, tan gorila y anti popular.
Lo que lo lleva a Fontevecchia a concluir: “Lo que sirve para superar al padre en términos de éxito (político) podría ser contradictorio con lo que sirve para superar al padre socialmente en determinados ámbitos.” O sea: las dificultades del candidato a presidente de la derecha neoliberal Mauricio Macri no son estrictamente resultantes de su torpeza política sino más profundas y subjetivas: edípicas. ¿Lo dejamos ahí?
Fontevecchia está siempre tentado a contar la historia argentina como resultado de una secuencia de pulsiones, represiones y conflictos anímicos, de “enojos”, “disgustos”, “irritaciones”, “amores” y otras emociones (algunas de las cuales pueden volverse violentas) que afectan la vida de relación entre los “influyentes”. Una lectura “proustiana” que -lejos de cualquier referencia a la muy materialista disputa económica y el papel de las clases subalternas- supuestamente explicaría la marcha de las cosas en nuestro país como fruto exclusivo de los conflictos que se libran al interior de las clases dominantes.
Así, el domingo pasado, en su artículo “El círculo rojo”, afirmó:” Hay mucha gente influyente a la que este gobierno maltrató con crueldad que desea que los kirchneristas no sólo fracasen históricamente, sino que se vayan presos y execrados. No en 2015, sino lo antes posible. Y como una alianza entre Macri, Massa y Scioli hubiera anticipado esos tiempos, están muy enojados con Scioli por no haber accedido a abandonar a Cristina Kirchner.”
Si lo sabe, ¿no debería Fontevecchia identificar a quienes propician un quiebre de la institucionalidad democrática, el único escenario que permitiría que “los kirchneristas se vayan presos y execrados, no en 2015, sino lo antes posible”? En lo que habrá que coincidir con Fontevecchia en el señalamiento de ese “enojo” del “círculo rojo”. Porque “la jugada” del establishment era esa: sumar a Daniel Scioli a la rebelión anti kirchnerista que finalmente encabezó el intendente nordeltino Sergio Massa. Es decir: provocar una cascada de traiciones que precipitara una crisis institucional que hubiera permitido -efectivamente- “anticipar” los tiempos. Scioli no aceptó entrar en ese juego. Y sostuvo, de ese modo, la incertidumbre respecto de 2015, aunque algunos, porque están muy interesados o porque pagan el precio de su ingenuidad, confluyan en difundir el pronóstico de que Massa será, ineluctablemente, un “presidenciable”.

martes, 3 de septiembre de 2013

Massa es el candidato de “Clarín”. Es un oxímoron llamar a Massa renovador, estuvo a punto de decir su aliado sólo hasta octubre Macri, pero no le salían las palabras precisas.

Se calienta el debate al interior del “círculo rojo” del poder: ¿cómo puede ser, preguntan en “Clarín”, y Techint, y Arcor, que estos dos peleles se peleen antes de las elecciones? Además: salió la biografía de Massa escrita, editada, impresa y distribuida por el Grupo “Clarín”. ¡Ups!

Hace unos días, la periodista María Julia Oliván propuso una evaluación de la agenda de campaña del Frente Renovador encabezado por Sergio Massa de cara a las elecciones legislativas:
“Apostó a armar una agenda hacia octubre con el eje sobre cuatro temas: definir quién es el responsable de la inseguridad y plantear soluciones; reclamar la modificación del piso del impuesto a las ganancias, ofrecer respuestas al problema de conseguir el primer empleo y rechazar la posibilidad de una reforma que habilite a Cristina Kirchner a ser reelecta en 2015. Pero Sergio Massa, el ganador preferido de los peronistas lastimados y el candidato estrella de los medios, no logró puntear el debate. Aún golpeado, el gobierno nacional mantiene su principal reflejo: escribir la agenda y definir de qué se discute y con quién.”
Según Oliván detalla, el kirchnerismo fue dando respuesta o bajando el volumen a cada uno de esos temas, refutando con políticas los cuestionamientos de Massa & Co. Y concluye: “15 días tardó el kirchnerismo en vaciar la agenda de campaña. Eso no cambia la realidad pero debilita el envión que tuvo Massa con su buena elección en la provincia. Tendrá que barajar y dar de nuevo de manera veloz: queda poco más de un mes para las legislativas de octubre.”
Esta lectura provocó una airada respuesta de un puntero de Massa que camina el “territorio” digital, a falta de interlocutores en el barrio: “Malcriada en la política hecha a la medida de los medios descree Olivan de la política hecha desde la militancia y el prestigio personal basado en la confianza en que sos un buen gestor. Oliván, entendé a tu gente y entendé al peronismo, sin agenda a ese muchacho no se le debilita nada, acaba de demostrar que tenía razón, que sus dichos eran posibles con voluntad política y por sobre todas las cosas impone a los demás los temas de conversación y acción y en ese "los demás" incluye a las corporaciones de medios.” (Y sí, no es Malena Galmarini la única que patotea, según parece).
Está muy bien que un aspirante a un ascenso elogie a su líder pero ¿alguien puede argumentar en serio que Massa “impone temas de conversación y acción a las corporaciones de medios”? ¿Por qué se insiste en presentar a Sergio Massa como a un dirigente que no depende de una construcción publicitaria de los medios de comunicación hegemónicos?
Días atrás, pudo leerse en “Clarín” una noticia “fuerte”, una información relevante y socialmente necesaria: salió a la venta un libro publicado por una editorial del Grupo “Clarín”, escrito por un periodista de “Clarín” y prologado, también, por otro periodista de “Clarín”, y distribuido por Cúspide, la red de librerías del Grupo “Clarín”, sobre Sergio Massa. Su título: “Massa. El salto del tigre”. Y, encima, “Clarín” publica en la web una entrevista al autor, Pablo de León.
-¿Cómo se te ocurrió este libro?
-En realidad me llamó la gente de Editorial Clarín-Aguilar y me dijo un cortito y al pie: ¿Hacés un libro de Massa? Y lo hicimos rápidamente. Es un “instant book”. Ahí hablamos de cómo Massa sale a disputarle al cristinismo.
-Hay una anécdota muy buena: la señal de Jorge Bergoglio, el día que fue designado Papa.
-Y, sí. Ahí decide que en la vida hay que jugarse.
Pero hay una mejor versión publicada sobre esa escena decisiva en la vida de Massa, también, en “Clarín” digital:
El “Habemus papam” surgió de la temblorosa voz del cardenal protodiácono francés, Jean Louis Tauran, y el nombre de Bergoglio fue consagrado ante una Plaza de San Pedro pletórica de alegría. Esa misma emoción brotó en la oficina del Intendente de Tigre. Sergio Tomás sintió que el cuerpo se le desarmaba y comenzó a lagrimear sin poder contenerse. Ante la mirada de los jóvenes rafaelinos, sintió que algo había cambiado, como si ésa fuera una señal que le indicaba que era tiempo de asumir responsabilidades.
“Tomar decisiones”, se dijo Massa, en voz baja, sin reparar en que estaba rodeado aún de visitantes. Se sobrepuso a la emoción que lo embargaba y observó a los concejales santafesinos, junto a sus militantes.
“Esto es una señal, chicos. Y hay que saber interpretarla”, razonó con la vista todavía empañada. Sintió que era una bendición, que su cuerpo recibió de lleno.
“Me pegó fuerte, fue una trompada al medio del mentón”, dijo al llegar a su casa a su mujer Malena. La elección de Bergoglio cambió la ecuación de muchos. Incluso la de la Presidenta de la Nación. Massa comprendió entonces que era tiempo de definiciones.
Y sí -mal que les pese a ciertos propagandistas digitales-, el Grupo “Clarín” todavía construye candidatos. Sigue ostentando ese enorme poder que le permite convertir a un mediocre intendente bonaerense, que se limitó a promover políticas para los ricos que viven en los Countries y Barrios cerrados, atravesados por la “inseguridad”, comprando cámaras y brindando difusión de sus ilusorios resultados, en un prospecto de “dirigente peronista”. (Risas).
De aquí al 2015 falta mucho. Aunque la derecha oportunista se muestre embravecida.

jueves, 22 de agosto de 2013

Sciolismos. O de cómo los que copian el lenguaje insidioso de Asís terminan pensando como él.

Tribulaciones de Massa en su refugio ante la súbita notoriedad de Scioli. ¿TN conspira junto con la TV Pública? ¿Clarín entongado con Página/12? ¿Y todo para perjudicar a la esperanza nordeltina? En el próximo capítulo: ¿Cristina apostó a Scioli?

Es curioso que se pretenda elogiar a Sergio Massa presentándolo como un candidato ajeno al marketing, dado que en su instalación como “lo nuevo” (eclipsando al duhaldismo) ha resultado decisivo el poderoso acompañamiento mediático del Grupo Clarín & Asociados. Más aún: sin contar con ese apoyo como núcleo fundacional de la movida, la irrupción del “massismo” no hubiera superado la etapa de la “charla de quincho”. 
También resulta curioso que los mismos que celebran el éxito de la jugada “nordeltina” con los resultados de las PASO en la mano -que los posicionan muy exitosamente para la elecciones de octubre- sigan lamentando todavía que Daniel Sciolí “no saltó” hacia el massismo, como obviamente esperaban.
¿Para qué lo necesitaban al “bueno” de Scioli? ¿Cuál era la escala de la crisis que esperaban provocar con las traiciones en cascada? ¿Iban por la Dama K? ¿Pretendían alterar la continuidad democrática? Así parece. Porque, de otro modo, no se entiende.
Ahora, luego de que Scioli decidió seguir siendo “leal”, ¿para qué siguen hostilizándolo? ¿Por qué, al mejor estilo del periodismo hegemónico, le inventan supuestos “pactos” de supervivencia con el kirchnerismo cuando es obvio que Scioli intenta ahora reparar el daño que sufrió él mismo?
Es decir, el “bueno” de Daniel sale a la cancha en defensa de lo propio, para intentar revertir el resultado que puso en evidencia su falta de control político sobre la actividad territorial de los intendentes supuestamente K. Un resultado que, además y obviamente, lo sitúa en el listado de los gobernadores K que perdieron, y que no lo favorece en sus expectativas hacia 2015.
Lo más delirante de esta mirada tan conspirativa como paranoica es suponer que “Clarín”, “La Nación”, “TN” junto a los “medios amigos del oficialismo” concurren a “la reposición de la figura del manco del Abasto”, así lo tratan los “demócratas” que anidan en Tigre. O sea: ¡el Grupo Clarín jugando a favor del Kirchnerismo para perjudicar a Massita! ¡Upa! Como diría la Dama, es ”too much”. ¿Tan asustados están en Nordelta ante la respuesta leal de Scioli?
A tal punto el massismo carece de construcción política y se arrastra en procura de la bendición de la corporación mediática que uno de sus representantes en la comunicación bloguera se queja: "Por hache o por be" Daniel Osvaldo Scioli está ahora en el centro de la escena de medios desplazando a massita, quien recarga pilas en Tigre, más interesado en diseñar la contraofensiva que en aguarle los quince minutos de fama al gobernador provincial". (Ver aquí).
Y sí, en rigor apasiona al público tener noticias acerca de lo que piensa “massita” en su casa, “diseñando la contraofensiva”. Peeero: el que va ganando se supone que está a la ofensiva. Y Massa iba ganando, ¿o no, de cara a octubre? Entonces, ¿por qué sólo piensa en términos de Andy Warhol, quince minutos de fama y todo eso? Será que el simpático intendente nordeltino retrocede en la consideración del electorado que, anoticiado de la traición, mira con simpatía a Cristina, reconsidera a Scioli y descubre a Martín Insaurralde cómo a un candidato que merece el voto? ¡Qué cuestión!

Continuará.

lunes, 19 de agosto de 2013

La década ganada. Y el que no se incluyó… ¿se embroma?

Y, después de tanto que se ha dicho, ¿qué pasó en las PASO? Pasó que el kirchnerismo sufrió un fuerte golpe a su ilusión de atravesar los últimos dos años del mandato presidencial de Cristina Fernández con un número de representantes (diputados y senadores) que garantizara un quórum propio holgado en ambas cámaras del Congreso.
Y pasó también que se cayó otra ilusión soterrada: que el voto al Frente para la Victoria (FPV) alcanzara la cota del 40% para -con la legitimidad del consenso popular- galvanizar la espada de la reforma constitucional y de la tercera candidatura presidencial de Cristina.
Con ese resultado victorioso en la mano, el kirchnerismo hubiera logrado expulsar del debate a la muy meneada teoría del “pato rengo” que tan insistente se ha vuelto en la prensa opositora. Y en términos prácticos -no teóricos- contener a los “propios” de cara a las presidenciales de 2015. Pero los pronósticos fallaron y el FPV estuvo lejos del anunciado 35% a nivel nacional. El analista Julio Burdman, ligado al peronismo disidente, propuso esta interpretación: “El kirchnerismo queda con un caudal similar al de las elecciones legislativas de 2009, que fueron un shock para el gobierno en un marco de crisis económica. Pero en 2013 sus resultados estuvieron por debajo de su potencial, ya que los niveles de aprobación e imagen positiva del kirchnerismo están por encima de sus votos obtenidos. Esto sugiere un déficit en la estrategia electoral.”
Si esto es así, si es verdad que el kirchnerismo es más querido que votado, está muy claro el vector del trabajo político hacia las elecciones de octubre. Hay que recuperar el voto perdido, especialmente entre los sectores populares, entre los más pobres, los más débiles, los trabajadores informales que depositaron su confianza en el kirchnerismo desde 2003 hasta 2011, pero el domingo pasado votaron a la oposición. O sea: hay que cambiar la estrategia electoral.
Se insiste mucho acerca del impacto negativo de la “mala” gestión en el resultado electoral. Un comentarista señaló al pie de un post en un blog K: “Tengo para mi que más importante que la "gestión" son las expectativas que los candidatos despiertan en la gente”. No es una opinión sin contenido. La publicidad oficial, con eje en la “década ganada”, puso énfasis en los éxitos de gestión (en lo ya conquistado). Pero, ¿qué expectativas se despertaron en la sociedad hacia el futuro?
Más aún: ¿aquel 54% de octubre de 2011 no generó en el electorado la percepción de contar con un Gobierno muy fuerte, equipado para resolver todas y cada una de las asignaturas pendientes? ¿No decíamos entonces que el voto a Cristina no suponía para sus votantes negar los problemas subsistentes en aquel entonces -inseguridad, inflación, transporte, entre los más visibles- sino afirmar que Ella era la más capaz para resolverlos? Bueno: obviamente muchas personas ya no piensan así.
Quizás muchos de aquellos votantes se apartaron porque el énfasis de una estrategia electoral centrada en la “década ganada” fue entendido como un cierre, una suerte de auto celebración de los éxitos de la gestión, que al mismo tiempo anestesiaba el papel transformador de la experiencia kirchnerista y presentaba al Gobierno nacional como un mero administrador de la inequidad presente. Como si en la celebración de lo mucho conseguido en estos años se cerrara todo espacio a la queja, toda mención a lo que no funciona, a lo que falta resolver.
El proceso iniciado en 2003 promovió el ascenso social de muchos sectores, especialmente bajos y medios/bajos. Sucede que, años después, la épica de esos progresos en la memoria de los actores individuales tiende a borrar el papel del Gobierno que desde la conducción del Estado promovió ese cambio. Se da por adquirido el nuevo nivel y se reclama más. Sergio Massa interpela a ese sector que se abroquela en la falsa creencia de que la crisis del 2001 (el derrumbe del capitalismo argentino) nunca habrá de repetirse porque lo logrado, logrado está.
En fin, de este “laberinto” de representaciones electorales se sale como lo hizo siempre el kirchnerismo: dando pelea. En principio, interpelando a los trabajadores disconformes con la marcha de las cosas. Es decir, recuperando en octubre el voto de los sectores populares, de los más pobres, que por defectos de la oferta propia o aciertos del oponente o simple confusión, dejaron de votar al Frente para la Victoria al que, sin embargo, siguen aprobando.

viernes, 9 de agosto de 2013

En la vida hay que elegir, dice Cristina. Y Sergio Massa eligió mentirnos.

Si algo necesitaba la campaña electoral de Sergio Massa para convertirse en un bochorno, al fin de cuentas lo consiguió. Un prefecto amigo suyo se dejó filmar mientras robaba en la casa del Intendente, saludando a las cámaras. Y ahora Massa dice que se trata de una operación del Gobierno nacional. Y encima Malena Galmarini Massa putea a todo el mundo, incluido el gobernador Daniel Scioli.
El derrotero de Sergio Massa demuestra que no es sencillo transitar el camino del medio entre lo K y lo no K, especialmente cuando se dirimen cuestiones decisivas. Por caso: la gobernabilidad de este país, y las ambiciones presidenciales de cara al 2015.
Lo que confunde a muchos es que los disidentes del kirchnerismo siempre comienzan ofreciendo una postura matizada, se muestran decididos a “apoyar lo bueno y criticar lo malo”, a ser amplios, a escuchar a los otros, a transitar avenidas (inclusivas) y no veredas (confrontativas), y así. Pero, puestos en la cancha de la competencia electoral rápidamente son devorados por la única confrontación real en nuestro país: kirchnerismo versus corporaciones. Y todo lo dicho antes (ayer nomás) se revela cháchara republicana y, finalmente, por decantación, alineamiento con la derecha opositora.
El recorrido de Sergio Massa es ejemplar. El intendente de la localidad de Tigre también se propuso como candidato a “superar” la confrontación entre lo K y lo no K, apostando sibilinamente a prolongar la confusión inicial de los votantes bonaerenses que lo asocian al kirchnerismo. Puro marketing electoral, orientado a lograr un buen punto de partida, “alto”, sumando confundidos, que le permitiera ganar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Después, investido ya como “ganador”, de cara hacia las elecciones de octubre, mostraría su verdadero rostro y convocaría también al voto abiertamente opositor a Cristina Fernández.
Pero, la respuesta oficial (la insistente presentación del trío Cristina Fernández + Daniel Sciolí + Martín Insaurralde) comenzó a disipar la confusión acerca de lo K y lo no K en el territorio bonaerense. Y también a dar vuelta la ventaja inicial. Y puso en cuestión el pronóstico optimista de la prensa hegemónica acerca de qué sucedería con esta jugada del establishment, que pretende construir ya un “presidenciable” para 2015.
También comenzaron las dificultades ante la insistencia del jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y de sus subordinados en reclamarle a Massa el reconocimiento de su alianza con la derecha porteña, que se tradujo en numerosas candidaturas en la provincia. Esto es: la puesta en evidencia de que la “novedad” Massa es apenas un refrito PRO, en versión “peronista friendly”.
Y Massa, respecto de Insaurralde, comenzó a perder ventaja en las encuestas y también la compostura. Y su primera respuesta improvisada fue la difusión del spot en el cual se sacó el saco para (abandonando toda disposición dialoguista, supuestamente intercesora entre “Tina” y “Argen”) ofrecerse como un candidato dispuesto a la pelea contra el Gobierno nacional. Un error grave, que lo colocó en la misma línea confrontativa ante los K de su rival electoral Francisco de Narváez, que viene de hace mucho cultivando ese “filón” opositor: “Ella o vos”, según reza su pieza más difundida.
Es en este marco de campaña caótica donde se inscribe la pobre respuesta ofrecida por el candidato Sergio Massa ante la difusión periodística el domingo pasado en “Página/12”, con la firma de Horacio Verbitsky, de una elocuente información acerca del robo ocurrido en su casa y ocultado por Massa & Co. durante dos semanas.
Su conferencia de prensa, junto a su (tan obviamente ávida de popularidad) esposa Malena Galmarini, no lo favoreció. No aclararon nada. Peor aún, confundieron y generaron más sospechas. Porque Massa & Galmarini se contradijeron: ¿conocían o no, al prefecto ladrón? Y qué sucede con la empleada doméstica: ¿es amiga o no, del prefecto? ¿Por qué ocultaron el robo? ¿El video del empleado infiel lo iban a esconder para siempre o lo planeaban difundir en las vísperas de las elecciones para denunciar al Gobierno nacional? ¿Verbitsky los puso en evidencia y les arruinó la “jugada”? No se sabe. No se entiende.
Para colmo, la buena de Malena parece sufrir de una suerte de afición a decir malas palabras.
Y así dijo, según “Clarín”:
“Malena Galmarini aseguró hoy que "es una falta de respeto del gobierno nacional" que se deslizara que el robo sufrido en su casa podría favorecer la postulación de su esposo, el intendente de Tigre Sergio Massa, al sostener que el hecho puso "en riesgo" a sus hijos y preguntarse: "¿Quién puede ser el hijo de puta que puede creer que esto me benefició?.”
Y también dijo, según “Clarín”:
“En el cierre de la campaña, Malena Galmarini volvió a mostrar su carácter y en la salida de un estudio del canal América TV, se cruzó con Daniel Osvaldo Scioli. "¿Cómo te va, Male?", saludó el gobernador. "Con vos, todo mal, pedazo de forro", le soltó, sin miramientos la mujer.”
Es cierto que tanto “Clarín” como “La Nación” publicaron sendas notas biográficas que al fin “naturalizan” esta costumbre tan catártica como irresponsable de la proto candidata a primera dama. La preocupación de los medios patrocinantes de Massa es controlar daños, pero no logran disimular su desazón ante el deslucido papel de Malena.
Cuando venían a ofrecernos una solución para la división del país que supuestamente genera el kirchnerismo, porque Sergio Massa es “Argen” y Malena Galmarini es “Tina” -y están unidos- resulta que los roba un prefecto amigo. Y decime vos: ¿qué hacemos? ¿Insultamos a todo el mundo? La verdad es que Malena funciona como el inconsciente de Sergio. Ella dice lo que Massa no debe decir y lo hace en su verdadera lengua (tan duhaldista), grosera, brutal, despectiva.

martes, 11 de diciembre de 2012

La torpe política de las fotos de Clarín, negando lo evidente y promocionando lo imposible.

La exitosa movilización convocada por el kirchnerismo generó, como era previsible, respuestas indignadas desde la oposición. Queda para los historiadores del periodismo gráfico el diverso tratamiento icónico que ofreció “Clarín” a la marcha opositora del “8N” en su tapa, tan elocuente y entusiasta, en comparación con su versión de este lunes, luego del “9D”, sin foto alguna de la multitud que acompañó a Cristina. Y, digamos, sí, que “La Nación” se mantuvo fiel a la buena lógica del periodismo gráfico y no ocultó el documento “visual” de una Plaza de Mayo plenamente ocupada. Esta torpe política de las fotos que censura lo evidente señala la impotencia de “Clarín” a la hora de comunicar todo aquello que desmiente su propio relato sobre la marcha de las cosas. A punto tal que, a la hora de fotografiar la Plaza de Mayo, lo hizo después, al día siguiente, exhibiendo imágenes que documentaban los residuos de la fiesta popular, botellas de plástico y papeles. Un desafío para Mauricio Macri, el intendente, que debe ocuparse del “alumbrado, el barrido y la limpieza”.
Pero, la política de las fotos anti K encontró su versión propositiva. No ya como simple negación de la movilización popular sino como exaltación de la “unidad opositora”. Según “Clarín”: “En el Comité nacional de la UCR, los radicales Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz y Julio Cobos, además del presidente del partido, Mario Barletta, recibieron al jefe de Gobierno Mauricio Macri, el líder del Frente Amplio Progresista, Hermes Binner, a los diputados del PJ disidente, Francisco De Narváez y de la Coalición Cívica, Alfonso Prat Gay y de Unión por Todos, Patricia Bullrich, entre otros.” El Grupo A, reciclado, bajo la batuta de la UCR. ¡Carta ganadora!
Es obvio que cualquier discusión acerca del porvenir se libra dentro del peronismo, y de sus posibles liderazgos. Mientras tanto, Cristina recibió el domingo un elocuente respaldo popular. Y envió un fuerte mensaje hacia las corporaciones, tanto la mediática como la judicial. Vivimos tiempos interesantes.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Elogio de la comunicación kirchnerista frente al 7D. Sigue la lucha contra el Grupo Clarín y las corporaciones, pero ahora somos muchos más los que estamos avispados.

Imagen: Carlos Semorile. www.facebook.com/carlos.semorile
Antes de conocerse el polémico fallo que extiende la medida cautelar que exime al Grupo Clarín de la obligación de desprenderse de parte de su patrimonio a partir del 7D, para adecuarse a la Ley de Medios, hubo quienes criticaron desde el kirchnerismo la centralidad otorgada por la comunicación oficial a “la pelea con Clarín”. Desde esta mirada, la insistencia en este conflicto de poder excluyó otras cuestiones más urgentes o más ligadas a las preocupaciones de las mayorías.
Pero, basta una lectura rápida de los discursos de CFK durante 2012 para advertir que en general se orientaron a explicitar una defensa del modelo económico en una situación de crisis y que, salvo en casos muy específicos, no tuvieron como asunto principal el litigio planteado por el Grupo Clarín ante la Ley de Medios.
Y, ¿entonces? Tal vez esta lectura sesgada esté motivada por el impacto de la robusta y elocuente publicidad dirigida a informar al conjunto de la población acerca del “sentido” del 7D, publicidad especialmente potente en las sucesivas ediciones de “Fútbol para Todos”, que contribuyó a una “puesta en común” de una lucha que sólo era seguida por “la minoría atenta”.
El esfuerzo comunicacional del Gobierno empeñado en este asunto estuvo orientado a volver pública una discusión que permanecía encapsulada en distintas instancias del poder judicial -el Consejo de la Magistratura, la Cámara en lo Civil y Comercial federal porteña, y la Corte Suprema, nada menos-, echando luz, incorporando públicos, alertando acerca de la actividad de los lobbystas del Grupo.
El otro camino hubiera consistido en ceder a la comunicación dominante el beneficio de regular el secreto en torno a este conflicto entre las instituciones de la democracia y las corporaciones económicas. Y el esfuerzo político y comunicacional del Gobierno fue eficaz, en tanto obligó al Grupo Clarín a dedicar buena parte de su comunicación supuestamente “informativa” a hablar de sí mismo, convirtiendo a su matutino en una suerte de “house organ” del Grupo, a terminar confesando su rechazo a la Ley de Medios, sus temores ante su plena vigencia, y aún a mostrar su peor cara, denunciando penalmente a periodistas y funcionarios en defensa de “su” libertad de expresión. Es decir, obligó a ese poder acostumbrado a funcionar en la penumbra (a “presionar -como señaló el senador Marcelo Fuentes- con la dádiva o la amenaza”), a salir a la luz y exponerse.
Ninguna lucha política tiene asegurado de antemano su resultado. El kirchnerismo sabe de estas cuestiones y pese a ello, en condiciones de debilidad asumió en 2009 una confrontación de largo plazo y de resultado incierto. Y hasta aquí llegamos, luego de tres años. El 7D puso en escena una lucha decisiva: la disputa entre el poder democrático (el que se sustenta en las urnas) y las corporaciones mediáticas (que NO se presentan a elecciones) y sus aliados en el Poder Judicial (que tampoco se presentan a elecciones).
El 7D fue un punto de llegada, un punto límite de una lucha que el Gobierno nacional no podía rehuir sin traicionarse. Y el 7D se volverá ahora un nuevo punto de partida para un proceso político que, como señaló Edgardo Mocca, “involucra la recuperación por la democracia de su capacidad de imponer la ley para que la cumplan los que están de acuerdo tanto como los que no”. Así estamos.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Después del “miércoles negro” de la oposición, Cristina denunció a los buitres y caranchos de adentro. ¿Qué hubiera hecho Macri frente a Griesa? No me lo digas.

Después de su “miércoles negro”, la jefatura de la oposición local (¿debiéramos adjetivarla “argentina”?) vacila. Fue dura la secuencia de sopapos. En rigor, la principal refutación a la coalición anti K la expresó la Corte Suprema al rechazar los reclamos de “Clarín” tendientes a prolongar sus privilegios luego del 7D, reafirmando que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual está vigente a partir de esa fecha para todos los grupos empresarios, sin excepción.
Más aún, después de tanta excitación cipaya, la Organización Marítima Internacional (OMI) certificó que la Fragata Libertad es un buque militar y que, por lo tanto, no puede ser embargado.
Y, además, la Cámara de Apelaciones de Nueva York suspendió la decisión del juez Thomas Griesa que había ordenado pagarles a los fondos buitre el ciento por ciento de sus bonos más los intereses acumulados en un pago en efectivo el 15 de diciembre, lo que permite al Gobierno hacer frente a los vencimientos de deuda de diciembre, sin ningún inconveniente técnico y abre un cronograma de negociación con los “buitres”.
Y, como addenda, queda el papelón resultante de la presentación judicial de “Clarín” contra “periodistas, funcionarios, legisladores y organizaciones políticas” a los que acusó de “incitación a la violencia” y “coacción agravada”, de la cual “Clarín” se desdijo, al menos en lo concerniente a los periodistas. En Diputados el kirchnerismo logró aprobar una declaración de repudio con los votos propios que, ¡obviamente!, no fue acompañada por ninguna bancada opositora, certificando su sumisión a la jefatura mediática.
Ayer, al hablar por cadena nacional, la presidenta Cristina Fernández advirtió que "sufrimos el acoso, el asedio" de los fondos buitre, al mencionar la decisión del juez Thomas Griesa a favor de esos fondos que fue rechazada finalmente por la justicia norteamericana. Al respecto, subrayó que "no es un caso judicial, es político".
La presidenta remarcó asimismo que "no se puede vivir en una sociedad que baja los brazos, por eso siempre digo que voy a seguir luchando con todas mis fuerzas para defender los intereses de nuestro pueblo". Y destacó que "los buitres y los caranchos no sólo están afuera; también lo están adentro y a veces se lanzan contra el Estado".
Y, mientras tanto, Sciolí (esa esperanza opositora, ¡si al fin mostrara los dientes!) le exige a Macri (esa otra esperanza, ¡que no termina de despegar!) que se haga cargo de su propia basura. Un reclamo inoportuno, desleal, cuando se suceden paros rotativos en los subtes porteños. Esa cuestión menor que se revela tan inmanejable para el futuro estadista, que se asusta frente a los metro delegados. ¿Qué hubiera hecho Macri frente a Griesa? No me lo digas.