En los talleres literarios se escribe a partir de una “consigna”, una palabra o una frase que debe funcionar como disparador de la escritura de los “talleristas”. Ficciones.
La comunicación dominante en nuestro país funciona de ese modo. La consigna que se ofrece (impone) a los escribas (periodistas) puede ser cualquiera: “Antonini” o “Skanska” o “Schoklender” o Boudou” o “Moreno” o “Echegaray” o “Cristina” o “bóvedas” o el perrito “Simón” convertido en palometa agresiva por “Perfil”, la cloaca. Se les pide que escriban algo en respuesta a ese “disparador”.
El vínculo de la ficción que construyen los periodistas con la realidad es laxo: la discusión se libra en torno a lo “verosímil”. O sea, lo que puede ser aceptado como creíble por los lectores. No se puede decir cualquier cosa si el pacto de lectura es: “Yo te digo la verdad, porque tengo pruebas”. Pero la línea de frontera se desplaza. (Ver, por caso, los ejercicios terroristas de Carrasco, Asís, y Pagni y Cía.)
Ayer, “Clarín” inventó un ataque a sus empleados (“periodistas”) en Brasil responsabilizando al cobrador de impuestos del Estado kirchnerista -Echegaray- y no pudo exhibir ni una prueba. Ficciones.
Pero, la consigna actual, la de esta época, la estratégica para los “talleristas” de cara a 2015 es: “Capitanich fracasó”. Por supuesto, se admiten algunas variantes o modalizaciones: “desgastó”, “debilitó”, “aburrió”, “saturó”, y demás calificativos negativos. But, ¿why? Ficciones. ¡NO!
Porque el éxito posible de Capitanich, se juega en dos flancos. De una parte, su virtuoso avance en el convencimiento de la centroizquierda como posible heredero K (la progresía que no lo quería por “cristianuchi”), al tiempo que también su progreso como expresión de la síntesis de un proyecto compartido por buena parte de los gobernadores peronistas (que tienen por delante largos meses de gestión con una presidenta K), lo vuelve alguien peligroso. Una confluencia que pone muy nerviosos a otros potenciales “herederos”. Humores.
¿Y por qué Carta Abierta no invitó a Daniel Scioli para escuchar su discurso RUTA Y MAR? Algo pasa ahí, porque esos tipos invitaron a “Coqui” Capitanich y hablaron largo rato.
O sea: si tu quieres que el Kirchnerismo NO tenga herederos, sólo tienes que atacar a Capitanich.
Si tu eres K, defiéndelo. Porque Cristina lo "instituyó", y entre otras cosas, con buena lógica “Clarín” y sus esbirros lo están matando.
¿Y Macri? Haciendo el ridículo, que es lo que mejor le sale. ¿Y Massa? Reclutando “peornistas” en nombre de “lo nuevo”. ¿Y Sanz? No jodas.
Un beso, para todos y todas, por un feliz 2014.
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viernes, 3 de enero de 2014
domingo, 10 de noviembre de 2013
Fracaso cacerolero en el 8N. El resurgir de las representaciones electorales opositoras vació la convocatoria de la antipolítica en la calle. Y también, la derrota de “Clarín” en su apuesta a una pueblada contra la Corte Suprema que avaló la Ley de Medios de la democracia.
Es muy evidente que la marcha cacerola del #8TN fue un fracaso, dada la pobre participación de la ciudadanía en las calles. La prensa opositora se retiró en puntas de pie de la escena mortuoria para no hacerse cargo de la difusión de esta triste noticia. “Clarín”, muy especialmente, decidió ni comentar este asunto de la vida pública que puso en evidencia su mala lectura de la voluntad de respuesta de la sociedad ante el fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Medios. “La Nación” publicó el pésame (comentando la “escasa asistencia”) con su habitual cinismo, como si las anteriores marchas de caceroleros no hubieran involucrado a muchos de sus favorecedores y lectores y no mereciera este “ausentismo en multitud” (según diría Borges) alguna clase de reflexión. Un apunte: en las redes sociales se multiplicaron las quejas dirigidas a TN, a sus periodistas más notorios -Guillermo Lobo, quien se hizo presente en la protesta, y a la muy popular Florencia Etcheves que no fue a la marcha en tanto dijo que ya se había expresado a través del voto- señalando que el canal que había convocado a la protesta no había acompañado con sus cámaras las escuálidas concentraciones. Pero, en verdad lo que no funcionó fue la supuesta “indignación” popular ante el fallo judicial que descolocó a “Clarín”. Como tampoco funcionó la compleja red de organizaciones que hizo exitosas las anteriores convocatorias de la antipolítica, que después siempre toma partido por el status quo.
La pregunta política que debe formularse el kirchnerismo es: ¿cómo se puede leer este retroceso en la gimnasia callejera de los ciudadanos opositores? Diríamos -simplificando una hipótesis- que los resultados de las últimas elecciones del 27 de octubre colmaron las expectativas de representación de las diversas fracciones de capas medias anti K y los apartaron de la antipolítica. Más en concreto: que los buenos resultados obtenidos por el PRO (Michetti) y UNEN (Carrió) en Capital y la victoria de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires reincorporaron (simbólicamente, porque en la práctica ya estaban “adentro”) al sistema de representación política a los “excluidos” de 2011, aquellos que se percibieron huérfanos de expresión ante la manifestación torrencial de la dominancia kirchnerista y el 54% de los votos. “Nadie nos escucha”, afirmaban compungidos un año atrás. Hoy, ninguno de los manifestantes sostiene esa queja, en tanto ahora sí se perciben representados políticamente. Un buen dato, en tanto aleja las fantasías golpistas y las expectativas acerca de un “fin de ciclo” con un final abrupto.
La cuestión es que los medios opositores no pudieron construir una marcha que pidiera “la cabeza” de Ricardo Lorenzetti, el “Judas” que avaló el “desmembramiento” (para colmo “de facto”) de “Clarín”. Y algún día, cuando estemos más tranquilos, cuando la obscenidad de la prensa amarilla argentina ceda y someta su línea editorial al respeto (no al acuerdo) de la voluntad que se expresa a través del voto popular, entonces vamos a reírnos de la secuencia de títulos “grotescos”, a medio camino entre la risa y el llanto, que acompañaron desde la tapa del “Gran Diario Argentino” estos últimos meses.
Como bien escribió Damián Selci: “La declaración de constitucionalidad de la Ley de Medios señala el máximo triunfo cultural del kirchnerismo. El Ejecutivo primero, el Legislativo después y por último el poder Judicial antepusieron el interés público al interés para-estatal del Grupo. No había pasado esto en los significativos treinta años de recuperación democrática, que se cumplieron por estos días. Por primera vez, el Estado es más que Clarín.”
Y en torno a esa idea promisoria deberíamos discutir los desafíos de la batalla comunicacional en los días por venir.
Ilustración: TWITTER de Bombita Rodríguez @bombita_RODRIG
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