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martes, 12 de enero de 2016

El apagón informativo también silenció a Victor Hugo en Continental

El gobierno nacional encabezado por Mauricio Macri sigue su ofensiva contra las voces que disienten con su proyecto político. La decisión de unificar AFSCA y AFSTIC y modificar la ley de medios a través de un DNU, la abrupta “depuración” de la grilla de Radio Nacional y el silenciamiento de “678”, son medidas que se ajustan a esa misma lógica comunicacional: provocar el “apagón informativo” de toda visión alternativa emitida desde medios ligados al Estado. 
Sin embargo, la sorpresiva expulsión de Víctor Hugo Morales del aire de Radio Continental -una emisora privada- tal vez apunte a un objetivo más ambicioso: enviar una advertencia intimidatoria a los periodistas en general. Los vaivenes sufridos por Roberto Navarro respecto de su continuidad en C5N sirven como un antecedente cercano y elocuente.
La herramienta disciplinante es la administración de una enorme pauta publicitaria estatal -Nación, PBA, CABA- concentrada en la conducción de una misma fuerza política. Así lo explicó Morales: “En estos momentos las empresas, más allá de las simpatías que puedan tener por mí hasta los directivos que me están echando, están atadas a la necesidad de la pauta que maneja solamente un gobierno. Que es un gobierno tripartito, una troika compuesta por Clarín, Cambiemos y una pata del poder judicial. Ellos están gobernando por encima de todos los valores que antes proclamaban sobre la república y la democracia. Se han reído de todo. Y yo vengo a ser una especie de culminación, o de frutilla sobre el postre de toda esta desvergüenza con la que han traicionado a la democracia y a la libertad de prensa”.
El estruendoso silencio de los periodistas que hicieron gala de su “independencia profesional” durante los últimos 12 años ante esta escandalosa manifestación autoritaria sugiere que la estrategia de “la troika” ha sido -en principio- muy exitosa. Tal vez, con el curso de los días la presión del 49% de los argentinos que no votaron la restauración neoliberal comenzará a modificar el asfixiante panorama mediático.
Mientras tanto, mañana a las 18 horas está convocada una marcha a Plaza de Mayo para repudiar la censura sufrida por Víctor Hugo Morales. Allí estaremos.

viernes, 3 de enero de 2014

Pensando el 2015. Acerca del supuesto desgaste de Capitanich. Los bemoles de Scioli, los temores de Massa. Y los escenarios futuros que no incluyen al turista Macri.

En los talleres literarios se escribe a partir de una “consigna”, una palabra o una frase que debe funcionar como disparador de la escritura de los “talleristas”. Ficciones.
La comunicación dominante en nuestro país funciona de ese modo. La consigna que se ofrece (impone) a los escribas (periodistas) puede ser cualquiera: “Antonini” o “Skanska” o “Schoklender” o Boudou” o “Moreno” o “Echegaray” o “Cristina” o “bóvedas” o el perrito “Simón” convertido en palometa agresiva por “Perfil”, la cloaca. Se les pide que escriban algo en respuesta a ese “disparador”.
El vínculo de la ficción que construyen los periodistas con la realidad es laxo: la discusión se libra en torno a lo “verosímil”. O sea, lo que puede ser aceptado como creíble por los lectores. No se puede decir cualquier cosa si el pacto de lectura es: “Yo te digo la verdad, porque tengo pruebas”. Pero la línea de frontera se desplaza. (Ver, por caso, los ejercicios terroristas de Carrasco, Asís, y Pagni y Cía.)
Ayer, “Clarín” inventó un ataque a sus empleados (“periodistas”) en Brasil responsabilizando al cobrador de impuestos del Estado kirchnerista -Echegaray- y no pudo exhibir ni una prueba. Ficciones.
Pero, la consigna actual, la de esta época, la estratégica para los “talleristas” de cara a 2015 es: “Capitanich fracasó”. Por supuesto, se admiten algunas variantes o modalizaciones: “desgastó”, “debilitó”, “aburrió”, “saturó”, y demás calificativos negativos. But, ¿why? Ficciones. ¡NO!
Porque el éxito posible de Capitanich, se juega en dos flancos. De una parte, su virtuoso avance en el convencimiento de la centroizquierda como posible heredero K (la progresía que no lo quería por “cristianuchi”), al tiempo que también su progreso como expresión de la síntesis de un proyecto compartido por buena parte de los gobernadores peronistas (que tienen por delante largos meses de gestión con una presidenta K), lo vuelve alguien peligroso. Una confluencia que pone muy nerviosos a otros potenciales “herederos”. Humores.
¿Y por qué Carta Abierta no invitó a Daniel Scioli para escuchar su discurso RUTA Y MAR? Algo pasa ahí, porque esos tipos invitaron a “Coqui” Capitanich y hablaron largo rato.
O sea: si tu quieres que el Kirchnerismo NO tenga herederos, sólo tienes que atacar a Capitanich.
Si tu eres K, defiéndelo. Porque Cristina lo "instituyó", y entre otras cosas, con buena lógica “Clarín” y sus esbirros lo están matando.
¿Y Macri? Haciendo el ridículo, que es lo que mejor le sale. ¿Y Massa? Reclutando “peornistas” en nombre de “lo nuevo”. ¿Y Sanz? No jodas.
Un beso, para todos y todas, por un feliz 2014.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Después del “miércoles negro” de la oposición, Cristina denunció a los buitres y caranchos de adentro. ¿Qué hubiera hecho Macri frente a Griesa? No me lo digas.

Después de su “miércoles negro”, la jefatura de la oposición local (¿debiéramos adjetivarla “argentina”?) vacila. Fue dura la secuencia de sopapos. En rigor, la principal refutación a la coalición anti K la expresó la Corte Suprema al rechazar los reclamos de “Clarín” tendientes a prolongar sus privilegios luego del 7D, reafirmando que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual está vigente a partir de esa fecha para todos los grupos empresarios, sin excepción.
Más aún, después de tanta excitación cipaya, la Organización Marítima Internacional (OMI) certificó que la Fragata Libertad es un buque militar y que, por lo tanto, no puede ser embargado.
Y, además, la Cámara de Apelaciones de Nueva York suspendió la decisión del juez Thomas Griesa que había ordenado pagarles a los fondos buitre el ciento por ciento de sus bonos más los intereses acumulados en un pago en efectivo el 15 de diciembre, lo que permite al Gobierno hacer frente a los vencimientos de deuda de diciembre, sin ningún inconveniente técnico y abre un cronograma de negociación con los “buitres”.
Y, como addenda, queda el papelón resultante de la presentación judicial de “Clarín” contra “periodistas, funcionarios, legisladores y organizaciones políticas” a los que acusó de “incitación a la violencia” y “coacción agravada”, de la cual “Clarín” se desdijo, al menos en lo concerniente a los periodistas. En Diputados el kirchnerismo logró aprobar una declaración de repudio con los votos propios que, ¡obviamente!, no fue acompañada por ninguna bancada opositora, certificando su sumisión a la jefatura mediática.
Ayer, al hablar por cadena nacional, la presidenta Cristina Fernández advirtió que "sufrimos el acoso, el asedio" de los fondos buitre, al mencionar la decisión del juez Thomas Griesa a favor de esos fondos que fue rechazada finalmente por la justicia norteamericana. Al respecto, subrayó que "no es un caso judicial, es político".
La presidenta remarcó asimismo que "no se puede vivir en una sociedad que baja los brazos, por eso siempre digo que voy a seguir luchando con todas mis fuerzas para defender los intereses de nuestro pueblo". Y destacó que "los buitres y los caranchos no sólo están afuera; también lo están adentro y a veces se lanzan contra el Estado".
Y, mientras tanto, Sciolí (esa esperanza opositora, ¡si al fin mostrara los dientes!) le exige a Macri (esa otra esperanza, ¡que no termina de despegar!) que se haga cargo de su propia basura. Un reclamo inoportuno, desleal, cuando se suceden paros rotativos en los subtes porteños. Esa cuestión menor que se revela tan inmanejable para el futuro estadista, que se asusta frente a los metro delegados. ¿Qué hubiera hecho Macri frente a Griesa? No me lo digas.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Macri: del exitoso 0800 a la fuga hacia adelante

Imagen: www.facebook.com/pages/El-Cobayo-Tira-Bombas
Más allá de la cháchara optimista, lo cierto es que los caminos de Mauricio Macri se angostan. La inteligente actividad de la jueza Patricia López Vergara condujo al gobierno PRO a involucrarse en el conflicto más masivo (y lesivo) que afronta su gestión: la progresiva parálisis del servicio de subterráneos. No sólo fue obligado a sentarse con las partes en conflicto (la empresa Metrovías y los “metrodelegados” en la discusión paritaria) sino que además se vio obligado a solicitar y retirar los fondos (210 millones de pesos depositados por el Gobierno nacional) para solventar el servicio. O sea, ¡hacéte cargo!
Así lo reconoce un semanario macrista: “El Gobierno porteño sabe que, más tarde o más temprano, deberá hacerse cargo de la red de subterráneos y por eso ya encargó una auditoría para saber cuánto le costará poner en óptimas condiciones el servicio. Por eso, y a pesar de lo que diga públicamente el Jefe de Gobierno de la Ciudad, las segundas líneas ya están trabajando en el pase. Seguir negándolo trae más problemas que ventajas frente a la ciudadanía. Si se llega a producir un nuevo paro de los metrodelegados, el costo político que pagará el Pro será altísimo, le adelantó a Noticias Urbanas un operador porteño que está involucrado en las reuniones que se vienen realizando entre Nación y Ciudad a través del Ente Tripartito.”
El problema es que la gestión PRO no puede presentar ninguna ilusión a futuro para sus votantes. La prometida reducción de personal (con su correspondiente 0800 ÑOQUI) culminó en un pacto con el gremio municipal, y la consiguiente ampliación de cargos. La mejora en el transporte se tradujo en una vuelta al esquema de circulación en las avenidas que regía en los años 70, con el añadido de metrobús y bicisendas. Los kilómetros de subte, en nada. Hospitales públicos sin gas, escuelas públicas sin maestros. La baja de impuestos, se convirtió en suba indiscriminada. ¿Algún cambio estructural en la ciudad más rica del país? No.
Tal vez por eso, la provocación pensada por el ministro de Educación, el licenciado en sistemas Esteban Bullrich para ganar notoriedad ante la inopia de sus pares, con el manoseado 0800 BUCHÓN, se convirtió en una política de Estado (municipal). ¡Hay tan poco para ofrecer! Y hasta el propio Macri salió a apropiársela. Y sí, tanto se empecina en litigar por derecha, en construirse  como negación del kirchnerismo, que todo sirve.
Por supuesto: los chistes a veces salen mal. Y Bullrich y Macri se terminan enchastrando en una discusión entre “El Eternauta“ (una historieta), “El Nestornauta” (una imagen), y un juego participativo, y lo que no leyeron y no saben y no entienden, porque viven en otra burbuja cultural. Son torpes, pero esa ignorancia que los volvía atractivos para sus votantes (no me la hagas difícil) termina por delatarlos en su incapacidad. No para reprimir (que lo hacen hasta donde pueden y ahí están como prueba los docentes separados de sus cargos por “dramatizar” su situación) sino para conducir el conflicto a un lugar inerte, como hacía Narodowsky, el renegado, hasta que lo atraparon espiando.
La discusión se espiraliza y el macrismo se expone al ridículo. Imperdible el papelón protagonizado por el ministro Bullrich ante la jueza Liberatori, divulgado por “Página/12”, y ocultado por los medios dominantes. Pero la protección mediática funciona hasta que entra al juego Fito Páez y rompe el cerco de silencio. “Los dirigentes del PRO hubieran sido buchones y entregado gente en la dictadura”. Y obliga a Macri a contestar, y así sigue. No hay mucho más. Macri anuncia la extensión de la red de WiFi a las bibliotecas públicas y la llegada de Sri Sri Ravi Shankar.
Hace dos semanas, el “house organ” del macrismo (“Clarín”) había lanzado un globo de ensayo, informando acerca del debate abierto en el PRO sobre el futuro de Mauricio y su posible paso al costado. No se trataría, ¡NO!, de sacarle el cuerpo a una gestión que se derrumba en las encuestas, ni de una salida anticipada de un cargo ejecutivo en procura de fueros legislativos (¡cargo menor!) ante el progreso imparable de la justicia hacia el juicio oral en la causa por las “escuchas” ilegales. ¡NO!
Dijo “Clarín”, citando a un promotor de la movida: “El único que se animó a confirmarlo fue el diputado nacional Jorge Triaca: “Ante el deterioro de la política que impulsa el Gobierno, ante el deseo de eternización en el poder y ante un escenario tan grave que se viene para todos, no sé si hay margen para que Mauricio no juegue. Esa carta tiene que estar a disposición”, dijo. ¿En qué distrito? “Donde haga falta”, completó.” Muy bien: el adalid republicano no le hace asco a nada, con tal de fugarse.
Más allá de las desmentidas, lo cierto es que en estos días se está realizando una encuesta telefónica a los residentes en la Capital, consultando acerca de la evaluación (entre muy buena, buena, regular y mala) de la gestión PRO; indagando si el entrevistado había votado a Macri; y tercera, significativa cuestión: “¿Qué opina acerca de la posible candidatura de Mauricio Macri en las elecciones legislativas de 2013?” En fin, algo se aproxima.

sábado, 28 de julio de 2012

Cuando al macrismo le tuercen el brazo, Clarín y La Nación dicen que “alcanzó un acuerdo”. O el falso relato de la eficiencia macrista.

Al fin, el gobierno porteño sufrió una dura derrota en torno a la discusión de sus responsabilidades luego del módico corte de suministro eléctrico aplicado por Edesur y Edenor a una serie de espacios públicos, monumentos y dependencias municipales por falta en el pago de los servicios. Un corte amenazante en su posible ampliación a todos los edificios públicos, incluido el despacho de Macri, en Bolívar 1, pero que excluía luminarias en vía pública, hospitales y escuelas.
Las prestadoras señalaron que al mes de junio se acumulaban saldos deudores superiores a los 60 millones de pesos con Edenor y Edesur por los que el Gobierno de la Ciudad fue debidamente intimado como paso previo a los cortes efectuados. Es decir, el gobierno porteño desoyó intimaciones (por incumplimientos desde el pasado diciembre) y las empresas comenzaron los cortes selectivos.
Como primera y prepotente respuesta, los funcionarios porteños "aseguraron por todos los canales que pensaban esperar los tiempos de la Justicia, lo que les auguraba un panorama largo y oscuro." Incluso la "front girl" macrista, la vicejefa María Eugenia Vidal, pretendió desviar la cuestión a la supuesta injerencia del gobierno nacional. Pero, luego, en el término de unas pocas horas, los funcionarios se sentaron dócilmente a conversar con las empresas y aceptaron pagar sus deudas en cuatro cuotas quincenales. Y además, se comprometieron a pagar mensualmente la cuenta y a abonar la tarifa completa, incluido el monto que el gobierno nacional dejó de subsidiar. Bien leído: una derrota apabullante.
Así lo consignó Télam: "En ese sentido las fuentes de Edenor y Edesur aseguraron que ‘lo importante es que la Ciudad reconoció la morosidad y saldará la deuda en cuatro cuotas durante el próximo mes’, aunque criticaron al Gobierno de la Ciudad por ‘jugar irresponsablemente con los intereses de la gente poniéndonos en la obligación de interrumpir el suministro por falta de pago’. Por último, las empresas destacaron que ‘de esta manera se reconoce la plena vigencia de la quita de subsidios a las dependencias de la Ciudad de Buenos Aires’".
Clarín tituló: "Hubo acuerdo y volvió la luz a plazas, monumentos y oficinas porteñas". La Nación, más cauta, tituló: "La Ciudad prometió pagar y volvió la luz". Pero en ningún caso se aclara que la Legislatura ya había aprobado tres semanas atrás una partida especial de 384 millones de pesos para que el gobierno de la Ciudad hiciera frente a la suba de tarifas sin subsidios. O sea: Macri llegó al corte del suministro por su incapacidad en la gestión, no por falta de recursos.
Ahora, luego de la derrota ante la realidad, Clarín y La Nación insistieron en el blindaje comunicacional. Clarín tituló: "Macri, sobre los cortes de luz: "Fue una decisión del Gobierno nacional". Y, en cadena, La Nación tituló: "Macri acusó a la Casa Rosada por los cortes de luz en Capital". (Y en este caso una perlita de "objetividad". La nota inicia: "Cristina Kirchner le apagó la luz a la Capital Federal".)
Tal como señalamos en el envío anterior, tal vez la estrategia de victimización que el macrismo esgrime a cada paso, acusando siempre al gobierno nacional como responsable de sus propias dificultades a la hora de gestionar conflictos, sea el resultado de una especulación certera acerca del sentido común dominante entre los votantes porteños.
Según esta lectura, en la percepción de los ciudadanos todos los conflictos (subtes, basura, luz) le "explotan" en última instancia al gobierno nacional, en tanto la centralidad de Cristina la convierte en única garante de la buena marcha de las cosas, incluso en la Capital. Macri sería, según esta narrativa que sostienen los medios hegemónicos, un gestor bien intencionado al que un gobierno nacional omnipresente y autoritario "no lo deja hacer" y "le pone palos en la rueda".
Puede que el vertiginoso retroceso del macrismo ante el apagón esté señalando los límites de esta estrategia de victimización. Puede suponerse que, más allá del blindaje mediático, los sondeos de opinión pública hayan detectado que el default energético por falta de pago lo dejaba muy expuesto a Macri en su desgobierno. El próximo round de esta lucha política y mediática está cantado: ¿qué hará el absentista jefe de Gobierno ante la próxima y muy anunciada crisis terminal del servicio del subterráneos?

jueves, 26 de julio de 2012

Cuando se apaga la Capital, se enciende el conflicto político. O cómo se manipula el sentimiento opositor de los porteños

Las dos empresas (Edenor y Edesur) que distribuyen la energía eléctrica en la Capital decidieron interrumpir el suministro en algunos parques y paseos de la ciudad, así como en dependencias administrativas, hasta tanto el gobierno porteño cancele la deuda con ambas prestadoras del servicio. Una medida punitoria a la que se expone cualquier usuario moroso.
Según informa Télam, el gobierno porteño adeuda 50,9 millones a Edesur y 9 millones de pesos a Edenor. Ambas empresas advirtieron que los cortes se van a profundizar en tanto el gobierno de la ciudad no ofrezca un plan concreto de pagos.
Y, ¿qué dice el gobierno porteño? En su página web reproduce declaraciones de Diego Santilli, Ministro de Ambiente y Espacio Público, quien -luego de mentar una supuesta “agenda verde” y una gaseosa “reducción del consumo energético en un 30 o un 40 por ciento”- fue al núcleo de la postura macrista, afirmando: “La Ciudad está siendo discriminada, porque tiene una tarifa diferenciada con relación al resto de las provincias”. Es decir, la victimización como estrategia en su perpetuo y marketinero litigio con el gobierno nacional.
Pero, además, Santilli recordó que este tema está sujeto actualmente a una discusión judicial a partir de una presentación impulsada a través del Ministerio de Hacienda (porteño) para reclamar que se ponga fin al perjuicio. Y aquí, la judicialización del problema, para seguir embarrando la cancha y darle largas al conflicto.
Lo único cierto es que el gobierno de Mauricio Macri se niega, desde diciembre, a pagar el monto de la facturación que hasta ese mes del año pasado cubría el gobierno nacional a través del régimen de subsidios. Simple: “El gobierno porteño no acepta la quita de subsidios”.
Ahora bien, cualquier intendente (y Macri, más allá de sus ínfulas, ocupa ese cargo) hubiera priorizado la continuidad en la prestación del servicio, cumpliendo con el pago o negociando con las empresas mientras judicializaba la cuestión, atento al impacto negativo del “apagón” en la opinión pública, especialmente entre los “vecinos” a los que siempre apela, sus votantes.
El propio ministro Santilli reconoció: “Cuando estamos hablando de luz, el ciudadano siente que la luz es parte de su seguridad; por eso hay que tener mucho cuidado con estas cosas”. ¿Y, entonces, cómo se explica este bochorno en la gestión de un conflicto?
Una hipótesis, la que dicta el sentido común: Macri es incapaz de gestionar conflictos, ya se trate de los subtes, la disposición final de los residuos o la iluminación de los espacios públicos. No sabe, no puede.
Otra hipótesis: tal vez, Macri no quiere resolver estas cuestiones. Y, ¿por qué? Respuesta tentativa: tal vez porque entiende que, en la percepción de los ciudadanos, estos conflictos (subtes, basura, luz) le “explotan” al gobierno nacional, en tanto garante en última instancia de la buena marcha de las cosas.
Algo parecido expresó ayer Edgardo Mocca, panelista de “6,7,8”, al afirmar: “Se está usando a la ciudad de Buenos Aires como plataforma para una campaña presidencial, pero de la peor manera. Porque alguien que gobierna una provincia o una ciudad, es previsible que muestre su futuro de poder administrando bien, teniendo apoyo popular a sus iniciativas, resolviendo el problema de la educación y la salud. Pero, Macri está jugando en algo que es confluir en la generación de un clima adverso al gobierno nacional. Porque en la ciudad de Buenos Aires hay un porcentaje muy importante de la gente que opina que todas estas cosas funcionan mal por culpa del gobierno nacional. Y en esa misma tesitura actúan los medios. Supongamos que el conflicto del subte no llega a un buen arreglo, que es aquello para lo que está precisamente trabajando Macri, para que no se llegue a un acuerdo razonable con los subtes. Los usuarios se van a sentir muy mal, y no estoy muy seguro de que la ciudadanía discierna, distinga y se disponga a buscar las verdaderas responsabilidades en su jefe de Gobierno.”
Es cierto lo que señala Mocca: una suerte de superposición en las responsabilidades institucionales, seguramente tributarias de la muy imperfecta autonomía de la Ciudad, que difumina las “culpas”. (Una confusión sobre la que también especula Daniel Scioli, al “mancarse” presupuestariamente).
La centralidad de Cristina en la buena/mala vida de los argentinos, su hegemonía (en tanto dirección intelectual y moral del proceso político) la expone a estas miserias de sus opositores, declarados o encubiertos.

martes, 17 de agosto de 2010

Todos quedan advertidos: ¡será Macri o el caos!

En el semanario Noticias Urbanas, publicación especializada en la política porteña, bajo el título "2011: El tercio que decide el futuro", leemos un artículo de Fernando Riva Zuchelli dedicado a especular sobre los posibles efectos que una derrota electoral del macrismo en la Ciudad descargaría sobre los porteños.
Se afirma allí que el oficialismo PRO cuenta hoy con el firme apoyo de un tercio del electorado al que "no le molesta" ninguno de los rasgos represivos ni aún delictivos de la gestión Macri. Así lo explica Riva Zuchelli: "Existe un tercio electoral que le gustaría triplicar el voltaje de las pistolas Taser (en realidad no las entiende bien y prefiere las 9 mm), que no pretende ley o reglamentación alguna para liberar Florida de manteros sino una buena fila de gruesos bastones en azules o metropolitanas manos y apoyados por carros hidrantes para tener la zona liberada. También ellos estarían de acuerdo en aumentar la cantidad y calidad de escuchas ilegales a todos aquellos a los que nunca -"por negligencia"- se le hizo sentir el rigor de la inteligenzzia (sic), y desde ese lugar ven en Macri a su referente natural."
La hipótesis del autor es que a ese tercio (a esa derecha pura y dura, mejor dicho) no le importa el procesamiento del jefe de Gobierno ni la ya inocultable crisis en la gestión. En consecuencia, deduce, "Macri y sus aliados debieran tener buenas posibilidades de conquistar un segundo mandato, sobre todo -o exclusivamente- por la falta de alternativas." Pero, ¿qué sucedería si "se descompusiera ese tercio ordenador (¡sic!) que hoy lidera Macri y su PRO"? La respuesta de Riva Zucchelli mete miedo: "la Ciudad de Buenos Aires caería en un grave vacío representativo desde lo político y por ende, con toda seguridad en una confusión también importante del voto de las mayorías." ¡Epa! Y sigue, pintando los efectos de una derrota electoral del PRO y el caos consiguiente: "Empezaría todo a girar como una calesita descangayada, con los sobrevivientes y los nuevos, con los ganadores de la pírrica batalla, con los oportunistas que están siempre listos y la sociedad toda obligada a elegir entre Dios sabe qué candidatos."
Convengamos que esta descarada línea de promoción de un nuevo mandato en el Ejecutivo porteño de la tropa PRO resulta un tanto ofensiva para los 2/3 de los votantes porteños que no se reconocen en la descarnada descripción ofrecida de los deseos y expectativas del núcleo duro del voto macrista, sobre los cuales –vale señalar- el autor no emite juicio alguno. ¿Por qué la mayoría de porteños que en las últimas elecciones no votaron al PRO debería consentir que se siga gobernando la Ciudad en sintonía con esos "valores" reaccionarios? Y, más aún, ¿por qué la posible victoria de la oposición debería ser interpretada como producto de una "confusión" del voto de las mayorías? Curiosa idea de la meneada "alternancia democrática", tan reclamada como conveniente cuando de desplazar al kirchnerismo del Gobierno se trata , ¿no?

sábado, 12 de junio de 2010

Macri mundialista: pantalla, vincha, bandera y gorro

Nos cuenta una vecina, insospechada de kirchnerismo, que recibió en su lugar de trabajo, por vía telefónica, una convocatoria a presenciar los partidos del Mundial en las pantallas gigantes instaladas por el gobierno de la Ciudad en Plaza San Martín (barrio de Retiro) y Parque Centenario (Caballito). La escandalizó que, nada menos que Macri, convocara a abandonar los puestos de trabajo para ver Argentina-Nigeria.
Parece que la gestión Macri quiere multitudes en las plazas y apropiarse de algún festejo popular. Revisando, encontramos que el jueves 10, Mauricio inauguró las pantallas en cuestión y dijo: "Por suerte, ya está todo listo para que podamos disfrutar de esta fiesta en familia y con amigos y es muy lindo que podamos hacerlo en el espacio público, que tiene que volver a ser el punto de encuentro para que nos relacionemos en paz y con espíritu festivo".
Es obvio que "El Pibe" no se quiere anoticiar que los festejos del Bicentenario fueron exactamente lo que él anuncia. O sea, que Macri atrasa, y que esta iniciativa es apenas un intento oportunista de capitalizar en beneficio propio la alegría popular que genera la Selección nacional de fútbol.
Al fin de cuentas, Mauricio: ¿cuándo convocás a una amplia movilización (una plaza del SI, digamos) en apoyo de tu gestión?. Dale, ¡animate, vos podés!

PD.: Mauricio: ¿no se te ocurrieron barrios con más necesidades básicas insatisfechas para poner las pantallas? El Sur también existe.

miércoles, 9 de junio de 2010

Clasificados: Clarín busca candidato


Las cosas se complican para la oficina de inteligencia y conducción política que funciona en la calle Tacuarí, sede del Grupo Clarín. Sucede que el Grupo (y la extendida constelación comunicacional, empresaria, militar y otros etcéteras que son sus contribuyentes) invirtió mucho en la construcción de Julio Cobos como candidato principal con vistas al 2011.
Tenía (¿tiene?) Cobos la ventaja comparativa de haberse convertido en la expresión del "imprescindible" límite a la hegemonía kirchnerista. Digamos: desde su voto "no positivo" -en el contexto de la rebelión fiscal de las patronales agro financieras contra la resolución 125, en 2008- Cobos se convirtió para la corporación mediática en "el candidato".
Tenía (¿tiene?) a su favor la posibilidad de conducir el despliegue territorial de la UCR (en cada pueblo, un cura), y -también- la posibilidad de activar a una fuerza política que, aún debilitada, conserva la capacidad de reconstruirse como alternativa de gobierno.
Pero, esa construcción comenzó a tropezar con las vacilaciones del propio Cobos. Algunas, resultantes de la ambigüedad de su rol institucional: ¿cómo se explica el papel de un vicepresidente (supuestamente oficialista) que a la vez se pretende jefe de la oposición? Otras, tributarias de su "personalidad", las que lo orientan a sacarle el cuerpo a la toma de postura frente a los conflictos, a su tendencia a “guitarrear” en torno al "consenso" cuando la sociedad reclama definiciones. ¿Qué hacemos con las reservas?, ¿qué piensa Cobos del matrimonio igualitario?, entre tantas otras. Cobos siguió corriendo con Cecilia Hotton, y se enterró en la nada.
Después quiso, pero no, hacerse cargo de las elecciones internas del radicalismo en la provincia de Buenos Aires. Ricardo Alfonsín le puso el cuerpo a la cuestión, y le ganó. Cobos pretendió diluir, en principio, su compromiso ante el mal resultado y luego salió a desafiar por Twitter y Facebook: "Para ser campeón del Mundial hay que ganar todos los partidos. Ojalá haya muchos candidatos radicales para disputar en el 2011", dijo. En fin, Cobos no es fiable.
Además, la oficina de Tacuarí también apostó a Mauricio Macri, pero "El Pibe" se enredó en los cables del teléfono y terminó siendo víctima de su propia red de escuchas. Y, también, de una pésima gestión en cuestiones básicas. Esto es: en las áreas donde se verifica el gasto público: educación y salud.
Por cierto, Clarín y La Nación y la cadena nacional de la gente PRO siempre escondió el conflicto, pero el voto ciudadano, renuente a apoyar a su subsidiaria Michetti, demostró en las elecciones de 2009 que los porteños no comen vidrio.
Pese a su alto nivel de conocimiento en el orden nacional, Mauricio Macri no parece contar al día de hoy con una estructura que lo acompañe en su campaña presidencial. Por el momento se limita a seguir ofreciendo golpes de efecto: un día dice que le tomó declaración al juez Oyarbide; otro, inaugura una precaria remodelación del Colón y otro, concurre -desafiante- en motocicleta a presentarse ante la Justicia.
De todo esto puede concluirse, de modo muy provisorio, que Clarín (en tanto expresión y componente del establishment) habrá de repensar sus apuestas. Mientras tanto, sólo le queda, como camino en la coyuntura, acentuar su política de desgaste de la alternativa "Kirchner presidente", jugando -ya en el límite- a promover una conflictividad política y social que ponga en riesgo las instituciones.

jueves, 20 de mayo de 2010

Morales Solá, Van der Kooy y el libreto de Macri

Gracias al Blog del Ingeniero, llegamos a una nota publicada por Ambito.com, titulada "Documento-libreto", donde se detallan las respuestas que los funcionarios del PRO deben repetir ante cualquier pregunta referida a la situación procesal que afronta Mauricio Macri por las escuchas ilegales. Leemos allí: "¿Por qué dicen que esto es una maniobra política del kirchnerismo?" Respuesta: "El procesamiento estaba escrito desde el principio de la causa. No hay búsqueda de verdad, hay una investigación parcial y dirigida. El Juez es funcional a una operación política del kirchnerismo". Leyéndolo en detalle, puede dudarse de que se trate en verdad de una filtración desde el seno de los equipos que asesoran a Macri y puede pensarse que el texto podría ser el resultado de -simplemente- una muy buena síntesis de la línea argumentativa que, efectivamente, los funcionarios macristas han desplegado en sus declaraciones al periodismo. Se trate de un documento "filtrado" o de un trabajo periodístico, lo cierto es que si se revisa la estrategia comunicacional adoptada por el macrismo en las últimas semanas, allí están expuestos sus principales "ejes".
Hasta aquí, debe decirse que resulta lógico que un grupo político unifique el discurso de sus expositores ante una situación de crisis. El macrismo se ve obligado a responder y procura que quienes hablen frente a los periodistas no cometan errores gruesos, que no improvisen y, como resultado, embarren aún más la cancha.
Pero lo significativo es que los periodistas que se presumen independientes se ajusten tan aplicadamente al mismo libreto. Al respecto nos parece oportuno señalar las coincidencias entre Joaquín Morales Solá (La Nación) y Eduardo Van der Kooy (Clarín).
Dijo Morales Solá: "Desde ayer, el peor problema de Macri no está en la política, sino en la Justicia. Quizá no influya mucho en la opinión pública la decisión de un juez desprestigiado e impopular (que no quiso averiguar, por ejemplo, qué hizo James en sus años en la Policía Federal), pero otra cosa sucedería si la Cámara confirmara su procesamiento".
Dijo Van der Kooy: "Macri enfrenta ahora una pelea en dos frentes: la política y la Justicia. Nunca un enredo con los jueces es beneficioso en medio de una carrera presidencial. Deberá esperar la apelación ante la Cámara Federal y, como instancia última, la Cámara de Casación. Nadie desconoce el desprejuicio de los Kirchner para presionar a la Justicia, incluso a la Corte Suprema".
Dijo Morales Solá: "Macri tuvo la suerte, entre tantas desgracias, de encontrarse con un juez como Oyarbide. Cercano a los intereses de los Kirchner".
Dijo Van der Kooy: "Dentro de las desgracias, Macri tiene alguna fortuna. Chocó con un juez rocambolesco como Oyarbide. Detrás de él está siempre la sombra de los Kirchner".
En fin, si existe algún "paper" con un libreto, parece que también circuló por algunas redacciones. Una versión más sofisticada, claro, que la que enuncia, siempre torpe, siempre dubitativo en su media lengua, el procesado jefe de gobierno Macri.

sábado, 15 de mayo de 2010

¿Qué será de tí, Mauricio?

La noticia del día nos la cuenta la agencia TELAM, cuando afirma: "Escuchas: el juez Oyarbide procesó a Macri y a su ex ministro de Educación. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, fue procesado por el juez Norberto Oyarbide como partícipe necesario en asociación ilícita por la causa de escuchas ilegales en la Ciudad. Su ex ministro de Educación, Mariano Narodowski, también fue procesado, mientras que al titular de la cartera de Seguridad, Guillermo Montenegro, le fue declarada la falta de mérito. Macri fue imputado también por dos intrusiones telefónicas, en contra del dirigente de los familiares de victimas de la AMIA, Sergio Burstein, y de su cuñado, Néstor Leonardo, pero lo eximió de prisión preventiva aunque con un embargo por 250 mil pesos. El juez procesó también al ex ministro de educación de la Ciudad, Mariano Narodowski, por encubrimiento en la misma causa pero sobreseyó al ministro de justicia y seguridad, Guillermo Tristán Montenegro, quien lo había recusado."
En fin, resulta que la creación de la Policía Metropolitana, "nave insignia" de la gestión Macri, pensada como respuesta a la preocupación de los porteños por la "inseguridad", terminó siendo el comienzo del fin de su carrera política. Tal como se le advirtió, una nueva policía no se puede construir con retazos de lo peor de lo viejo, con funcionarios procesados y exonerados de la Federal. Está claro que la cobertura que le otorgó hasta hoy la corporación mediática le permitió a Mauricio (que es Macri) surfear la cuestión, pero el avance de la Justicia lo colocó en una situación por demás complicada. Aquí incluimos un video en el cual la legisladora porteña, Gabriela Cerruti, autora de una biografía de Mauricio Macri -"El pibe"-, expone en el programa "Duro de domar" un buen análisis de situación.


La pregunta es, hacia el futuro, si el Jefe de Gobierno Macri se ve obligado a pedir licencia o a (¡Dios no lo quiera!), renunciar: ¿quién gobernará la Ciudad? Y aquí vale recordar, habiendo renunciado la Vicejefa Gabriela Michetti, lo que establece la ley 305 (de acefalía), en su Artículo 4º: "En caso de muerte, renuncia o destitución del/la Jefe/a y del/la Vicejefe/a de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Poder Ejecutivo es desempeñado transitoriamente por el/la Vicepresidente/a 1º de la Legislatura o quien lo/la suceda hasta tanto la Legislatura elija de entre sus miembros a la persona que ejercerá el cargo conforme lo estipulado en los artículo 2º y 3° El legislador/a designado/a deberá reunir los requisitos constitucionales enunciados en el artículo 97 de la Constitución de la Ciudad".
Y quién es esa persona en la que habrá de recaer la conducción del Estado porteño: nada menos que Oscar Moscariello, actual vicepresidente 1º de la Legislatura, y presidente del Partido Demócrata Progresista de la Ciudad, alguien que concitó la unánime adhesión de los votantes. ¿O no?