El papel cumplido por Ricardo Forster en la entrevista que mantuvo con Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda en la señal de cable TN, la noche del martes pasado, fue merecidamente celebrado por los demócratas genuinos. El candidato a diputado por el oficialismo logró hacer pública en una pantalla enemiga una incisiva refutación a la presunta objetividad del “periodismo independiente”, tan obviamente parcial, militante y adverso al Gobierno nacional.
Forster fue muy claro al criticar la apertura tendenciosa del programa: “Me parece muy poco feliz la presentación que hicieron. Es un debate muy sesgado. Parece ser que el país sólo pasa por tratar de darle palos y palos al Gobierno en todas las esferas”. Y les aclaró: “No me parece mal que hablen de Guillermo Moreno, pero también hay otras cosas. No es justo el modo abusivo, sistemático e inclemente que ustedes usan. No es así. Yo no percibo el país que ustedes perciben en ese relato”.
Les recordó indicadores muy verificables, como la evolución del poder adquisitivo del salario y la jubilación mínimas que perciben los trabajadores desde 2003 a la fecha y les preguntó: “¿Esa mejora que multiplica por tres o cuatro la capacidad adquisitiva de los trabajadores no es narrable?”.
Sí, por cierto que es “narrable” pero no lo será en los medios del Grupo Clarín. Esa transformación de la economía y la sociedad argentinas en beneficio de los sectores populares no será televisada por TN ni publicada en ninguno de los medios del Grupo, como tampoco en ninguno de los otros medios privados que hacen seguidismo de su agenda y visión política. Y esa proliferación constituye, precisamente, la tan mentada y negada “comunicación dominante”.
Ahora bien: ¿cuál fue el efecto expansivo de esta polémica que dejó muy bien parado a Forster y acorralados y puestos en evidencia en su pobreza argumentativa a sus entrevistadores? Basta chequear en Google para llegar a un balance muy elocuente.
Sucede que, interrogado acerca del publicitado regalo de un auto Audi que el titular de la AFIP Ricardo Echegaray le hizo a su hija cuando cumplió 18 años, el entrevistado “K” no vaciló en cuestionar al titular de la AFIP. Y así lo consignó TN en su sitio digital: “Un funcionario no debe hacer eso. Es mi posición. Es una cuestión de pudor que debe estar por encima de todo. Representa mucho como funcionario que importa más que su vida privada. Es una responsabilidad política y ética”, aseguró el intelectual kirchnerista Ricardo Forster”. Y esta crítica de un intelectual “K” al funcionario “K” es lo único que prolifera en Google y subsume toda la entrevista, según la versión ofrecida por la comunicación hegemónica.
¿Pero y qué sucedió con el señalamiento que también hizo Forster en la misma entrevista acerca de la excepcional situación de la industria editorial argentina, sólo comparable con la expansión de los años 60? ¿Y cuánto quedó acerca del modo en que funciona Carta Abierta y el carácter público de sus reuniones, siempre filmadas y asequibles en la web? ¿Y acerca del modo en que el poder económico y comunicacional condiciona a la democracia en nuestro país?
Todo eso que dijo Forster sobre su visión del mundo -y mucho más- sencillamente “se perdió” y quedó reservado para quienes dispongan de una conexión a internet y de 20 minutos para atender a la entrevista completa en la web. Porque, más allá del efecto sobre el público que simultáneamente, en tiempo real, asistió a la escena televisada, lo que también debe pensarse son los efectos de su “proliferación” ulterior, sometida al control del Grupo.
Es decir: el recorte, la tachadura, la distorsión de los dichos de Forster pone en cuestión la conveniencia de impulsar la presencia de referentes del kirchnerismo en TN. No se trata sólo de coraje, ni de inteligencia, ni de idoneidad (valores imprescindibles para jugar en esa cancha hostil) sino, simplemente, de considerar los incontrolables efectos a posteriori, la manipulación de los dichos en las redes de la comunicación dominante que convierten una disputa ganada (ante un público muy minoritario y nocturno) en una derrota masivamente difundida por Clarín, Mitre, TN y Cía. a la mañana siguiente. Y encima, sacan chapa de democráticos porque invitaron a los voceros del “autoritarismo K”.
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jueves, 19 de septiembre de 2013
¿Vale la pena jugar de visitante en el estadio de TN? Si ves el partido en vivo, los K (casi) siempre ganan el debate. Pero al día siguiente, en el resumen que imponen los medios del Grupo Clarín, el resultado del partido se dio vuelta. Y así resulta que Forster sólo habló del Audi de la hija de Echegaray.
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miércoles, 29 de septiembre de 2010
Marcelo Zlotogwiazda y el derrumbe del periodismo "independiente".
El periodismo argentino funciona, como diría Roland Barthes, según un “sistema de relaciones, de apoyos y modelos”, anteriormente pacífico y actualmente en conflicto, gracias a “6-7-8”, entre otras cosas. Es decir, un “campo intelectual” (aquí remitimos a Pierre Bourdieu) muy activo y polémico donde se disputan posiciones de poder y legitimación.
Esto viene a cuento para comentar la actitud indignada que exhibió ayer Marcelo Zlotogwiazda, en la emisión del programa “Palabras más, palabras menos”, que se difunde por la señal de cable Todo Noticias, propiedad del muy hegemónico y abusivo Grupo Clarín.
¿Cuál fue el motivo de esa indignación o reclamo narcisista? Algo muy simple, y primario. La exhibición, durante la marcha a favor de la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ayer por la tarde frente al edificio de Tribunales, de pancartas que señalaban como periodistas serviles a sus patronales a varios profesionales, empleados de la corporación mediática (Clarín y sus colaterales). Entre ellos, al propio Zlotogwiazda. Los carteles en cuestión mostraban una leyenda, calada en rojo: “Empleado del mes”. Debajo, una foto de los periodistas “escrachados” con un “globito” -al mejor estilo de las historietas- que decía “Yo estoy a favor de los monopolios”. Estos carteles estaban firmados por la Juventud Peronista de la Provincia de Buenos Aires.
Al respecto, en la presentación del programa, Zlotogwiazda señaló, en su réplica:
Y sigue Zloto:
Y este es el problema de Zlotogwiazda: no eligió bien (o sí, quizás) a su patrón. Queda claro que él no puede pensar distinto, que no puede tener diferencias con Clarín. Sería interesante que este periodista, que se presume autónomo, revisara cuáles son las manifestaciones de pluralismo en TN, cuánta diversidad informativa subsiste allí, o en los diferentes medios que responden al Grupo Clarín. Por caso, ¿qué hace, dice, informa Clarín respecto de la investigación sobre la identidad de los hijos adoptados/apropiados por la señora Ernestina Herrera de Noble? ¿Qué informa Clarín acerca del escándalo producido en ocasión de la búsqueda de muestras para cotejar el ADN de Marcela y Felipe? ¿Qué hizo Clarín ayer mismo con el pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo acerca de la reserva de identidad del nieto recuperado 102? ¿Qué hace Zlotogwiazda con estas cuestiones en su programa emitido por TN?
Hace silencio y prefiere aguijonear sobre el discurso exaltado (y quizás contraproducente) de Hebe de Bonafini durante el acto de ayer. Toma partido, y se ensucia, y se compromete con la causa de sus patrones, y punto. Él, Marcelo Zlotogwiazda, es parte de esa maquinaria constructora de hegemonía cultural a favor del establishment, es un soldado más de esa fábrica de mentiras travestidas bajo el rubro “periodismo independiente”. Que se haga cargo.
(*) “Los que hacen la noticia. Periodismo, información y poder”. Stella Martini y Lila Luchessi. Editorial Biblos. 2003.
Esto viene a cuento para comentar la actitud indignada que exhibió ayer Marcelo Zlotogwiazda, en la emisión del programa “Palabras más, palabras menos”, que se difunde por la señal de cable Todo Noticias, propiedad del muy hegemónico y abusivo Grupo Clarín.
¿Cuál fue el motivo de esa indignación o reclamo narcisista? Algo muy simple, y primario. La exhibición, durante la marcha a favor de la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ayer por la tarde frente al edificio de Tribunales, de pancartas que señalaban como periodistas serviles a sus patronales a varios profesionales, empleados de la corporación mediática (Clarín y sus colaterales). Entre ellos, al propio Zlotogwiazda. Los carteles en cuestión mostraban una leyenda, calada en rojo: “Empleado del mes”. Debajo, una foto de los periodistas “escrachados” con un “globito” -al mejor estilo de las historietas- que decía “Yo estoy a favor de los monopolios”. Estos carteles estaban firmados por la Juventud Peronista de la Provincia de Buenos Aires.
Al respecto, en la presentación del programa, Zlotogwiazda señaló, en su réplica:
“No es la primera vez. Hubo una primera vez, en una marcha convocada por el programa hiper oficialista ‘6-7-8‘, donde algunos periodistas aparecían con un dólar como mordaza en la boca. Hubo en un segundo caso afiches donde decía ‘¿se puede ser periodista independiente trabajando para una apropiadora de bebés?’, y ahí aparecíamos periodistas del Grupo Clarín. Y hoy como tercera vez. Pensar, decir, creer y escribir que Ernesto (Tenembaum), Jorge (Lanata), Nelson (Castro); personas que yo conozco personalmente, y mucho, están a favor de los monopolios, ¡es un dislate! Es descabellado, basta repasar archivos”.Tal vez el periodista Zlotogwiazda no se haya manifestado nunca a favor de los monopolios en general, pero nos gustaría que nos muestre un archivo reciente donde él se manifieste críticamente respecto de la abusiva posición dominante del Grupo Clarín, y de sus maniobras corporativas en contra de la Ley de Medios aprobada por el Parlamento nacional.
Y sigue Zloto:
“No quiero detenerme en ese detalle, de los dos (que yo estoy a favor de los monopolios) sino en el otro, en el ‘empleado del mes’. Lo mismo que en el primer caso, con el dólar de la mordaza, el mensaje es: ‘Dicen lo que dicen, opinan lo que opinan, informan lo que informan, tienen el enfoque que tienen, porque alguien les paga’. Lo que están diciendo, casi literalmente, es: ‘somos mercenarios’. Se desprende de todo eso una idea de que alguien no puede pensar distinto al Gobierno. Y llámese ese distinto muy distinto, poco distinto, con algún matiz, totalmente distinto, que no sea con honestidad. Es un pensamiento realmente intolerante creer que alguien no pueda tener diferencias con el Gobierno, muchas, pocas o totales, que no sean auténticas, que no sean por convicción”.Un aparte. Algunos años atrás (en 2003), Héctor D’Amico, secretario general de redacción de La Nación, señaló al ser entrevistado: “Katharine Graham, la dueña y directora del Washington Post, quien dirigía ese diario durante el Watergate, me dijo una frase de la que no me voy a olvidar: ‘El deber de todo periodista es elegir muy bien a su patrón. Eso le va a evitar muchas complicaciones en la vida’”. (*)
Y este es el problema de Zlotogwiazda: no eligió bien (o sí, quizás) a su patrón. Queda claro que él no puede pensar distinto, que no puede tener diferencias con Clarín. Sería interesante que este periodista, que se presume autónomo, revisara cuáles son las manifestaciones de pluralismo en TN, cuánta diversidad informativa subsiste allí, o en los diferentes medios que responden al Grupo Clarín. Por caso, ¿qué hace, dice, informa Clarín respecto de la investigación sobre la identidad de los hijos adoptados/apropiados por la señora Ernestina Herrera de Noble? ¿Qué informa Clarín acerca del escándalo producido en ocasión de la búsqueda de muestras para cotejar el ADN de Marcela y Felipe? ¿Qué hizo Clarín ayer mismo con el pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo acerca de la reserva de identidad del nieto recuperado 102? ¿Qué hace Zlotogwiazda con estas cuestiones en su programa emitido por TN?
Hace silencio y prefiere aguijonear sobre el discurso exaltado (y quizás contraproducente) de Hebe de Bonafini durante el acto de ayer. Toma partido, y se ensucia, y se compromete con la causa de sus patrones, y punto. Él, Marcelo Zlotogwiazda, es parte de esa maquinaria constructora de hegemonía cultural a favor del establishment, es un soldado más de esa fábrica de mentiras travestidas bajo el rubro “periodismo independiente”. Que se haga cargo.
(*) “Los que hacen la noticia. Periodismo, información y poder”. Stella Martini y Lila Luchessi. Editorial Biblos. 2003.
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