Es así, otro ataque a la patria bloguera. Esta vez, no fue un golpe del Grupo Clarín, sino de una colateral del kirchnerismo "totalitario". La productora Pensado Para Televisión (que ya se verá, no piensa mucho, sino simplemente afana), hizo suyo un señalamiento nuestro, publicado a las 3:18 AM del domingo 3 de octubre (trasnochados, ¿vio?). ¡Je, pavada de anticipación! Allí descubrimos con nuestra habitual perspicacia (?) que el portal brasileño Carta Maior formulaba una débil denuncia acerca de la distorsión informativa que Eleonora Gosman, corresponsal del Grupo Clarín en San Pablo, hacía al publicar una entrevista al presidente Lula da Silva, donde ella no había estado presente.
Aclaremos: a la hora de nuestra publicación, no estaba asequible la versión digital de Página/12, que puso esa entrevista en tapa. Nosotros hicimos una traducción precaria, y una comparación entre la versión original (publicada en Carta Maior, en portugués) y el producto manoseado por Gosman en la página digital de Clarín, el sábado 2 de octubre. Y, como se debe, con “actitud bloguera” editorializamos “fuertemente en contra” de la manipulación informativa (cuestión que, obviamente, Página/12 no registró).
Dijimos al respecto varias “cositas”. Una, que Gosman “expurgó” del texto “aquello que no convenía a la línea editorial de la empresa para la cual trabaja”. La segunda, como remate de nuestra humilde intervención: “En fin, una obviedad, a esta altura: si querés informarte, no leas Clarín”. (¡Nos copiaron hasta las comas!). (Ver nuestro post anterior)
Sucede que a 6-7-8 le resultó útil este post de “Dame tu palabra” y lo reprodujo textualmente, sin citar la fuente, ni en la presentación del informe ni en su remate, sobre la venalidad y partidismo del periodismo dominante, tanto brasileño como argentino.
Lo curioso es que algún panelista se manifestó asombrado acerca del fuerte cuestionamiento de Carta Maior respecto de la manipulación de Clarín. Pero no era el sitio digital brasileño, ¡éramos nosotros! Lo que 6-7-8 realmente difundió, fue textualmente nuestro artículo, que incluso difiere respecto de la traducción ofrecida por Página/12 en el reportaje a Lula.
Todo bien, si suma a la política comunicacional del “tanque” televisivo 6-7-8, tan afín a nuestras expectativas, pero, ¿cuesta tanto darnos el crédito, no sólo a nosotros, sino a los blogs, en general? ¿Cuesta tanto aceptar que los blogs más pequeños somos también “fuentes” alternativas respecto del periodismo hegemónico? En fin, la guerrilla informativa sigue: ¡Hasta la victoria Gvirtz!
PD.: Véase este interesante (y ético) registro del internauta ezesolares en Taringa!
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martes, 5 de octubre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Marcelo Zlotogwiazda y el derrumbe del periodismo "independiente".
El periodismo argentino funciona, como diría Roland Barthes, según un “sistema de relaciones, de apoyos y modelos”, anteriormente pacífico y actualmente en conflicto, gracias a “6-7-8”, entre otras cosas. Es decir, un “campo intelectual” (aquí remitimos a Pierre Bourdieu) muy activo y polémico donde se disputan posiciones de poder y legitimación.
Esto viene a cuento para comentar la actitud indignada que exhibió ayer Marcelo Zlotogwiazda, en la emisión del programa “Palabras más, palabras menos”, que se difunde por la señal de cable Todo Noticias, propiedad del muy hegemónico y abusivo Grupo Clarín.
¿Cuál fue el motivo de esa indignación o reclamo narcisista? Algo muy simple, y primario. La exhibición, durante la marcha a favor de la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ayer por la tarde frente al edificio de Tribunales, de pancartas que señalaban como periodistas serviles a sus patronales a varios profesionales, empleados de la corporación mediática (Clarín y sus colaterales). Entre ellos, al propio Zlotogwiazda. Los carteles en cuestión mostraban una leyenda, calada en rojo: “Empleado del mes”. Debajo, una foto de los periodistas “escrachados” con un “globito” -al mejor estilo de las historietas- que decía “Yo estoy a favor de los monopolios”. Estos carteles estaban firmados por la Juventud Peronista de la Provincia de Buenos Aires.
Al respecto, en la presentación del programa, Zlotogwiazda señaló, en su réplica:
Y sigue Zloto:
Y este es el problema de Zlotogwiazda: no eligió bien (o sí, quizás) a su patrón. Queda claro que él no puede pensar distinto, que no puede tener diferencias con Clarín. Sería interesante que este periodista, que se presume autónomo, revisara cuáles son las manifestaciones de pluralismo en TN, cuánta diversidad informativa subsiste allí, o en los diferentes medios que responden al Grupo Clarín. Por caso, ¿qué hace, dice, informa Clarín respecto de la investigación sobre la identidad de los hijos adoptados/apropiados por la señora Ernestina Herrera de Noble? ¿Qué informa Clarín acerca del escándalo producido en ocasión de la búsqueda de muestras para cotejar el ADN de Marcela y Felipe? ¿Qué hizo Clarín ayer mismo con el pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo acerca de la reserva de identidad del nieto recuperado 102? ¿Qué hace Zlotogwiazda con estas cuestiones en su programa emitido por TN?
Hace silencio y prefiere aguijonear sobre el discurso exaltado (y quizás contraproducente) de Hebe de Bonafini durante el acto de ayer. Toma partido, y se ensucia, y se compromete con la causa de sus patrones, y punto. Él, Marcelo Zlotogwiazda, es parte de esa maquinaria constructora de hegemonía cultural a favor del establishment, es un soldado más de esa fábrica de mentiras travestidas bajo el rubro “periodismo independiente”. Que se haga cargo.
(*) “Los que hacen la noticia. Periodismo, información y poder”. Stella Martini y Lila Luchessi. Editorial Biblos. 2003.
Esto viene a cuento para comentar la actitud indignada que exhibió ayer Marcelo Zlotogwiazda, en la emisión del programa “Palabras más, palabras menos”, que se difunde por la señal de cable Todo Noticias, propiedad del muy hegemónico y abusivo Grupo Clarín.
¿Cuál fue el motivo de esa indignación o reclamo narcisista? Algo muy simple, y primario. La exhibición, durante la marcha a favor de la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ayer por la tarde frente al edificio de Tribunales, de pancartas que señalaban como periodistas serviles a sus patronales a varios profesionales, empleados de la corporación mediática (Clarín y sus colaterales). Entre ellos, al propio Zlotogwiazda. Los carteles en cuestión mostraban una leyenda, calada en rojo: “Empleado del mes”. Debajo, una foto de los periodistas “escrachados” con un “globito” -al mejor estilo de las historietas- que decía “Yo estoy a favor de los monopolios”. Estos carteles estaban firmados por la Juventud Peronista de la Provincia de Buenos Aires.
Al respecto, en la presentación del programa, Zlotogwiazda señaló, en su réplica:
“No es la primera vez. Hubo una primera vez, en una marcha convocada por el programa hiper oficialista ‘6-7-8‘, donde algunos periodistas aparecían con un dólar como mordaza en la boca. Hubo en un segundo caso afiches donde decía ‘¿se puede ser periodista independiente trabajando para una apropiadora de bebés?’, y ahí aparecíamos periodistas del Grupo Clarín. Y hoy como tercera vez. Pensar, decir, creer y escribir que Ernesto (Tenembaum), Jorge (Lanata), Nelson (Castro); personas que yo conozco personalmente, y mucho, están a favor de los monopolios, ¡es un dislate! Es descabellado, basta repasar archivos”.Tal vez el periodista Zlotogwiazda no se haya manifestado nunca a favor de los monopolios en general, pero nos gustaría que nos muestre un archivo reciente donde él se manifieste críticamente respecto de la abusiva posición dominante del Grupo Clarín, y de sus maniobras corporativas en contra de la Ley de Medios aprobada por el Parlamento nacional.
Y sigue Zloto:
“No quiero detenerme en ese detalle, de los dos (que yo estoy a favor de los monopolios) sino en el otro, en el ‘empleado del mes’. Lo mismo que en el primer caso, con el dólar de la mordaza, el mensaje es: ‘Dicen lo que dicen, opinan lo que opinan, informan lo que informan, tienen el enfoque que tienen, porque alguien les paga’. Lo que están diciendo, casi literalmente, es: ‘somos mercenarios’. Se desprende de todo eso una idea de que alguien no puede pensar distinto al Gobierno. Y llámese ese distinto muy distinto, poco distinto, con algún matiz, totalmente distinto, que no sea con honestidad. Es un pensamiento realmente intolerante creer que alguien no pueda tener diferencias con el Gobierno, muchas, pocas o totales, que no sean auténticas, que no sean por convicción”.Un aparte. Algunos años atrás (en 2003), Héctor D’Amico, secretario general de redacción de La Nación, señaló al ser entrevistado: “Katharine Graham, la dueña y directora del Washington Post, quien dirigía ese diario durante el Watergate, me dijo una frase de la que no me voy a olvidar: ‘El deber de todo periodista es elegir muy bien a su patrón. Eso le va a evitar muchas complicaciones en la vida’”. (*)
Y este es el problema de Zlotogwiazda: no eligió bien (o sí, quizás) a su patrón. Queda claro que él no puede pensar distinto, que no puede tener diferencias con Clarín. Sería interesante que este periodista, que se presume autónomo, revisara cuáles son las manifestaciones de pluralismo en TN, cuánta diversidad informativa subsiste allí, o en los diferentes medios que responden al Grupo Clarín. Por caso, ¿qué hace, dice, informa Clarín respecto de la investigación sobre la identidad de los hijos adoptados/apropiados por la señora Ernestina Herrera de Noble? ¿Qué informa Clarín acerca del escándalo producido en ocasión de la búsqueda de muestras para cotejar el ADN de Marcela y Felipe? ¿Qué hizo Clarín ayer mismo con el pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo acerca de la reserva de identidad del nieto recuperado 102? ¿Qué hace Zlotogwiazda con estas cuestiones en su programa emitido por TN?
Hace silencio y prefiere aguijonear sobre el discurso exaltado (y quizás contraproducente) de Hebe de Bonafini durante el acto de ayer. Toma partido, y se ensucia, y se compromete con la causa de sus patrones, y punto. Él, Marcelo Zlotogwiazda, es parte de esa maquinaria constructora de hegemonía cultural a favor del establishment, es un soldado más de esa fábrica de mentiras travestidas bajo el rubro “periodismo independiente”. Que se haga cargo.
(*) “Los que hacen la noticia. Periodismo, información y poder”. Stella Martini y Lila Luchessi. Editorial Biblos. 2003.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Informe de Reporteros Sin Fronteras: ¡Clarín lo hizo otra vez!
Bajo el título “La guerra mediática aún puede parar”, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicó en su sitio digital un extenso comunicado referido a la “controversial” (así la definen) relación de las administraciones kirchneristas con la prensa, desde 2003 hasta la actualidad. En el texto, RSF reiteró su enfático apoyo a la plena vigencia a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y reclamó la regulación del suministro de papel de prensa, si bien cuestionó al Gobierno por la confrontación que mantiene con los medios de comunicación y, en particular, por la no renovación de la licencia de Fibertel.
El diario Clarín, fiel a su política de distorsión informativa en defensa de sus intereses empresarios, manipula la difusión del comunicado emitido por RSF. Bajo el título “Advierten sobre las acusaciones oficiales”, un breve texto focaliza casi exclusivamente en los mencionados cuestionamientos y sólo menciona al pasar el pronunciamiento de la organización “a favor de la Ley de Medios” y el tajante rechazo a todo intento de asimilar la situación argentina en materia de libertad de prensa a la imperante en Venezuela. El resto, un desprolijo extracto del documento. Sin embargo, mal que le pese a Clarín, el texto de RSF es bastante elocuente en dos cuestiones hoy en debate y que atañen a la posición dominante del Grupo.
Es cierto que el comunicado de la organización se mantiene a prudente distancia de la versión gubernamental acerca de las condiciones en las que se produjo la cesión de las acciones de Papel Prensa, pero es contundente respecto del proyecto oficial que propone regular la fabricación, comercialización y distribución de la pasta de celulosa y papel.
Esto dice RSF:
El diario Clarín, fiel a su política de distorsión informativa en defensa de sus intereses empresarios, manipula la difusión del comunicado emitido por RSF. Bajo el título “Advierten sobre las acusaciones oficiales”, un breve texto focaliza casi exclusivamente en los mencionados cuestionamientos y sólo menciona al pasar el pronunciamiento de la organización “a favor de la Ley de Medios” y el tajante rechazo a todo intento de asimilar la situación argentina en materia de libertad de prensa a la imperante en Venezuela. El resto, un desprolijo extracto del documento. Sin embargo, mal que le pese a Clarín, el texto de RSF es bastante elocuente en dos cuestiones hoy en debate y que atañen a la posición dominante del Grupo.
Es cierto que el comunicado de la organización se mantiene a prudente distancia de la versión gubernamental acerca de las condiciones en las que se produjo la cesión de las acciones de Papel Prensa, pero es contundente respecto del proyecto oficial que propone regular la fabricación, comercialización y distribución de la pasta de celulosa y papel.
Esto dice RSF:
“Papel Prensa es la principal empresa dedicada a la fabricación de papel para diarios. Acapara el 70 por ciento del mercado local. Propiedad mayoritaria del Grupo Clarín (49%), desde su hegemónica posición, maneja e impone el precio del insumo sin ningún tipo de regulación. El Estado nacional posee el 27,46%, mientras que La Nación maneja el 22 %.Y concluye:
Según la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en junio de 2010, la papelera vendió a sus empresas relacionadas entre el 70 y 80 por ciento de su producción. Esto la convierte en un proveedor casi exclusivo de Clarín, La Nación y de sus sub empresas. Sucede que son pocos los medios gráficos que pueden afrontar un precio impuesto por los periódicos más grandes del país.”
“Un aspecto del caso Papel Prensa llama nuestra atención. No es nada conveniente que un único grupo de prensa posea la mitad de las acciones de la única empresa de suministro de papel de prensa y practique una tarificación sin regulación. Esta regulación es necesaria, siempre en nombre del pluralismo y del reparto justo de los medios de publicación.”En relación con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA), cuya vigencia boicotea el sistema de medios hegemónicos encabezado por el grupo Clarín, el comunicado de RSF señala:
“La libertad de prensa como libertad editorial no se debe confundir con la defensa de los intereses económicos de los medios de comunicación. Sobre todo de los más importantes. La ley SCA condena, efectivamente, la situación de casi monopolio de algunos grupos de prensa, pero aquél casi monopolio mediático supone un problema real de pluralismo. La SCA no tiene como objetivo, ni siquiera de manera indirecta, de reducir al silencio a los grupos de prensa concernidos. Tampoco revela un proyecto gubernamental de coerción y de acaparamiento de los medios de comunicación audiovisuales para crear un oligopolio a las órdenes del Jefe del Estado. No hubo censura directa o cierre de medios de comunicación. La situación argentina no es similar a la de Venezuela. Nadie tiene interés en mantener esta confusión, a la vez falsa y peligrosa.
La evolución legislativa en Argentina corresponde al camino emprendido por otros países de la zona (Uruguay, Brasil, Ecuador, pronto Bolivia), confrontados ellos también a una tradicional superconcentración mediática. Esta evolución, que incluye a la vez la despenalización de los delitos de prensa como en Argentina, va acompañada de la puesta en marcha de medios públicos hasta ahora débiles o inexistentes. El desarrollo de un servicio de información pública -en la medida en que el poder que la promueve respete su independencia- tampoco supone ningún problema de principio.
La SCA debe mantener su objetivo para corregir los desequilibrios del paisaje audiovisual, particularmente apremiantes en Argentina y garantizar un mejor reparto de las frecuencias entre medios privados, medios públicos en desarrollo y medios comunitarios. Por esta razón, apoyamos este texto, tal como lo hicieron los relatores especiales por la libertad de expresión de la ONU y de la OEA. Fruto de una larga reflexión en la sociedad y votado según las normas por mayoría en el Congreso, el texto se debe aplicar con, como corolario, un reparto justo de la publicidad oficial. La garantía de imparcialidad debe ser la misma en la atribución de las frecuencias. En los dos casos, bajo la égida de una autoridad de regulación independiente y que incluya a representantes de la sociedad civil y de los medios de comunicación.”En fin, muchachos y muchachas que trabajan para el periodismo hegemónico: daba para algo más serio y menos tendencioso que un sueltito de 207 palabras, al pie de la página 14. Pero ustedes trabajan en Clarín, un desinformador serial para el cual manipular “está en su naturaleza”. Y que, además, sigue confundiendo la libertad de prensa con la libertad de empresa, al tiempo que niega el derecho de su público a una información veraz. Sigan juntando “muertitos” en el placard.
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