Es obvio, que al publicista Jorge Lanata no le resultó bien su excursión a Venezuela para apoyar a Henrique Capriles, en su intento de vencer al presidente Hugo Chávez. No, a punto tal, que terminó abruptamente la emisión de su programa “Periodismo para Todos”, por Canal 13, quince minutos antes de lo previsto. Lanata no pudo ofrecernos un cierre, tan locuaz, tan canchero, tan irónico, como suele ser, porque la enorme derrota política de la derecha en tierras bolivarianas lo dejó sin palabras.
El último recurso de Lanata (y del Grupo Clarín) es la promoción de escándalos. Y así sucede cuando en las versiones digitales de los medios dominantes se difunde la “noticia” acerca de los problemas, de las supuestas restricciones que afectan a Lanata a la hora de viajar hacia nuestro país.
Se trata de un contrapunto de voces. Según Clarín y La Nación, dijo Lanata: “Fue insólito. Nos acusaron de que que (SIC) estábamos haciendo espionaje. Nos interrogaron un largo (SIC), más que nada a mí y a Nicolás Wiñazki (NdR: periodista de Clarín). Revisaron exhaustivamente los equipajes y retuvieron nuestros pasaportes. Ahora nos liberaron y vamos a poder abordar el avión pero nos borraron todo lo que teníamos en las computadoras y los teléfonos”.
Sin embargo, frente a este relato, hay otra versión. La enviada especial del programa “6,7,8” para cubrir las elecciones, Cynthia García, entrevistó en vivo al embajador argentino en Venezuela, Carlos Alberto Cheppi, quien se refirió a esta cuestión en litigio informativo.
Cheppi, al explicar lo sucedido, afirmó: “Lanata pasó los controles exhibiendo provocativamente una carpeta de los servicios de inteligencia venezolanos. Eso motivó el alerta de los controles”. Y agregó: “Es como si alguien quiere entrar a Estados Unidos con una carpeta que diga “CIA”. Y aseguró que se trató de “un procedimiento de rutina”, y que el periodista “estuvo una hora y cuarto demorado” pero que “nunca estuvo detenido”. Asimismo, subrayó que las autoridades venezolanas afirmaron que “no se le borró el material a nadie”, en respuesta a las declaraciones de Lanata que denunciaba haber perdido toda su información. Y algo más, el embajdor argentino Cheppi declaró que recibió una llamada de Jorge Lanata, quien le pidió “ayuda” para minimizar los efectos previsibles de su provocación.
En fin, Lanata y la “armada brancaleone” de opositores argentinos que viajaron a Venezuela volvieron con la cabeza gacha, muy derrotados. Y este chiste, esta boludez que formula el publicista, victimizándose, es apenas una cañita voladora, un intento torpe para justificar el fracaso de la enorme, desmesurada, incomprensible inversión (económica, comunicacional, y simbólica) que hace el Grupo Clarín para sostener a un figurón que no tiene aguante cuando la realidad le pega una bofetada. Porque ante un resultado electoral adverso se escapa. Los aduaneros venezolanos tienen razón: Lanata no quiso declarar algo que “tenía muy adentro”, no precisamente en sus valijas.
Mostrando entradas con la etiqueta elección Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta elección Venezuela. Mostrar todas las entradas
martes, 9 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
Lanata se quedó sin editorial. Ganó Chávez: ¡El odio se derrota en las urnas!
Mientras festejamos la victoria de Hugo Chávez, tan difícil, tan luchada, tan enorme, y tan legítima, resulta imprescindible tener presente a los hijos de puta que (mal) conviven con nosotros. Esto dijo el sábado, en “Clarín”, el “dirigente sin dirigidos” Rodolfo Terragno: “El riesgo es que, gane quien gane, Venezuela se hunda por un tiempo en crisis superiores a la presente. Si gana Chávez, es difícil que pueda terminar su mandato. El cáncer es una bomba de tiempo que está haciendo tic tac”. Y así sigue. Es el odio, nomás, el que tan bien conocemos en estas pampas, en este país al sur de todo. Y, sí: es “Viva el cáncer”, la consigna gorila que saludó la enfermedad de Evita.
Para reírnos queda el ridículo de los políticos argentinos, esa “armada brancaleone” que viajó a Venezuela para acompañar a Capriles. Y los esfuerzos de Lanata, previos a la elección, apostando al “miedo”: “La introducción del voto electrónico, en el que el votante debe dejar su huella digital, multiplicó las sospechas sobre el uso cruzado de los datos por parte del Estado: la gente teme que las huellas se crucen con el voto y queden expuestos a la venganza estatal contra los rebeldes. El temor es infundado, pero algo similar ocurrió con el plebiscito de la oposición en 2004: una extensa lista de quienes votaron en forma nominal contra el chavismo fueron, luego, expulsados de la administración pública. Miembros del Consejo Nacional Electoral aseguraron a Clarín que hoy esa hipótesis es imposible, ya que el software utilizado impide el cruce de datos personales.” ¿Y, ENTONCES, de qué hablabas?
Pero, lo más elocuente fue la “editorial” de Lanata, en su programa “Periodismo para Todos” sobre el resultado de la elección. La funcionaria electoral dio cuenta de las cifras: “…A saber, el candidato Hugo Rafael Chávez Frías, con el 54.42% de los votos (7.444.082 votos). El candidato Henrique Capriles, con el 44.97 % de los votos (6.151.544)…” Entonces, Lanata dice: “Bien, terminó la incógnita, escuchabas recién al Consejo Nacional Electoral (…) Vamos a un corte”. ¿Y qué pasó después del corte? ¿Qué dijo Lanata? ¿Qué explicación política dio a este resultado? Exhibió a un imitador de Chávez, que le reclamó haberse olvidado de las cacerolas. Y ahí apareció el cetáceo opositor mostrando el cielo con fuegos artificiales. Y dijo: “Finalmente se logró un resultado. Hay esta noche en Venezuela un 55 por ciento -casi- del país que está festejando y un 45 por ciento que debe estar lamentándolo. La pregunta mañana es cómo unir el 55 con el 45, porque Venezuela es un ciento por ciento. El desafío está dado y esperemos que se produzca en paz y en democracia. Gracias.” Y se fue, dejando a sus espectadores “en ascuas”.
Lo más lúcido fueron los tuits de Cristina:
Para reírnos queda el ridículo de los políticos argentinos, esa “armada brancaleone” que viajó a Venezuela para acompañar a Capriles. Y los esfuerzos de Lanata, previos a la elección, apostando al “miedo”: “La introducción del voto electrónico, en el que el votante debe dejar su huella digital, multiplicó las sospechas sobre el uso cruzado de los datos por parte del Estado: la gente teme que las huellas se crucen con el voto y queden expuestos a la venganza estatal contra los rebeldes. El temor es infundado, pero algo similar ocurrió con el plebiscito de la oposición en 2004: una extensa lista de quienes votaron en forma nominal contra el chavismo fueron, luego, expulsados de la administración pública. Miembros del Consejo Nacional Electoral aseguraron a Clarín que hoy esa hipótesis es imposible, ya que el software utilizado impide el cruce de datos personales.” ¿Y, ENTONCES, de qué hablabas?
Pero, lo más elocuente fue la “editorial” de Lanata, en su programa “Periodismo para Todos” sobre el resultado de la elección. La funcionaria electoral dio cuenta de las cifras: “…A saber, el candidato Hugo Rafael Chávez Frías, con el 54.42% de los votos (7.444.082 votos). El candidato Henrique Capriles, con el 44.97 % de los votos (6.151.544)…” Entonces, Lanata dice: “Bien, terminó la incógnita, escuchabas recién al Consejo Nacional Electoral (…) Vamos a un corte”. ¿Y qué pasó después del corte? ¿Qué dijo Lanata? ¿Qué explicación política dio a este resultado? Exhibió a un imitador de Chávez, que le reclamó haberse olvidado de las cacerolas. Y ahí apareció el cetáceo opositor mostrando el cielo con fuegos artificiales. Y dijo: “Finalmente se logró un resultado. Hay esta noche en Venezuela un 55 por ciento -casi- del país que está festejando y un 45 por ciento que debe estar lamentándolo. La pregunta mañana es cómo unir el 55 con el 45, porque Venezuela es un ciento por ciento. El desafío está dado y esperemos que se produzca en paz y en democracia. Gracias.” Y se fue, dejando a sus espectadores “en ascuas”.
Lo más lúcido fueron los tuits de Cristina:
“Hugo, siempre cuentas las palabras del Bolívar solitario del exilio, cuando decía: “siento que he arado en el mar”Y ahí vamos.
“Hugo, hoy quiero decirte que has arado en la tierra, la has sembrado, la has regado y hoy has levantado la cosecha”
“Tu victoria también es la nuestra. La de América del Sur y el Caribe. Fuerza Hugo! Fuerza Venezuela! Fuerza Mercosur y Unasur!”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)